La Fundación Faro, de propaganda libertaria, recaudó US$4,8 millones el primer año del gobierno de Milei
A partir de las compras de viviendas, refacciones y viajes por parte del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comenzó a surgir la pregunta de si se financiaba acaso con eventuales sobresueldos provenientes de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), uno de los pocos organismos que aumentó su presupuesto en la era de la motosierra libertaria, o de la Fundación Faro, que a fines de 2024 pasó a manos del elenco que rodea al presidente Javier Milei y a su asesor Santiago Caputo. No hay pruebas de que Faro pague salarios para complementar los magros honorarios con los que los funcionarios se jactan de cobrar poco, pero sí de que la fundación que dirige el político ultraconservador Agustín Laje ha sabido recaudar incluso mucho más que lo que juntaban las fundaciones del PRO en sus mejores tiempos.
Una vez llegados al poder, Milei y Caputo quisieron armar una fundación que en principio propale su ideología. Después el portal Chequeado descubrió que financiaría publicidad electoral o política en el año de las elecciones legislativas de 2025. No está confirmado lo de los sobresueldos. Para evitar el engorroso y largo trámite de inscribir la entidad en la Inspección General de Justicia (IGJ), el encargado del asunto, Francisco Caputo, hermano del asesor, se ocupó de encontrar una fundación ya existente, Valorar, que se dedicaba a atender personas en situación de vulnerabilidad, de que renunciara su consejo directivo y de reformar su objeto social. En noviembre de 2024, la rebautizaba Fundación Faro Argentina debutaba con una cena en el Yacht Club Puerto Madero -propiedad de los Neuss, amigos de los Caputo y promotores de la entidad- en la que los empresarios pagaban US$25.000 el cubierto. José Luis Manzano (Edenor), Hugo Eurnekian (Corporación América), Martín Migoya, Guibert Englebienne (ambos de Globant), Betina Bulgheroni (Pan American Energy, PAE), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Claudio Belocopitt (Swiss Medical), Sebastián Bagó, Horacio Marín (presidente de la estatal YPF) y representantes de Vista Oil & Gas (de Miguel Galuccio), la francesa TotalEnergies y Techint (de Paolo Rocca) dijeron presente. Milei y Laje disertaron aquella vez.
A pesar de que la remozada fundación arrancó en los últimos dos meses de 2024 le bastó para recaudar ese año $4.961 millones, equivalentes a lo que entonces eran US$4,8 millones, según consta en el balance que presentó en abril de 2026, con 12 meses de retraso, ante la IGJ. Esa multimillonaria cifra contrasta con lo que recolectaba la Fundación Valorar en 2023, unos $49,8 millones, unos US$61.000 de aquellos tiempos. Es decir, los ingresos se multiplicaron por 78. Está claro que una organización vinculada a la política va a recaudar más que una ignota dedicada a la ayuda social, pero lo que llama la atención es que en dos meses de 2024 levantaron US$4,8 millones, cuando la sumatoria de las tres fundaciones vinculadas al PRO, Pensar, Suma y Fundar, juntaban en promedio alrededor de US$1 millón anual cuando se preparaban para gobernar la Argentina, entre 2013 y 2015, antes de que Mauricio Macri llegara a la Casa Rosada, según constó en otra investigación de Chequeado. Una vez instalado Cambiemos en el poder, estas fundaciones perdieron peso y ahora sólo persiste Pensar, aunque sin tanto ímpetu como en aquel entonces.
Si bien Laje es el director ejecutivo, el presidente de la entidad es Ignacio María Bilbao La Vieja, que estudió administración de empresas en la Universidad Católica Argentina (UCA) casi a la par de Juan Neuss, uno de los empresarios que más ha crecido en este gobierno a partir de las privatizaciones de empresas eléctricas y las licitaciones de áreas que dejó YPF en Chubut y Santa Cruz. Bilbao La Vieja trabajó antes en el banco Citi, en Moët Hennessy y Toyota. Lo secundan Lucía Aldao y Marcelo Macías.
Los nuevos dueños de la fundación no pudieron cambiar el objeto principal: “Abordar la realidad de personas y comunidades en contexto de desigualdad”. A los libertarios la igualdad no les interesa: sólo la libertad... y la propiedad privada. En la memoria se habla del nuevo rol: “Durante 2024 desarrolló una serie de iniciativas destinadas a fortalecer su misión institucional: promover la educación, el pensamiento crítico y los valores liberales y de libertad individual como pilares fundamentales para el progreso social. Las acciones llevadas adelante reflejan un enfoque integral que combina la generación de oportunidades, la formación de líderes con compromiso activo y la creación de espacios de diálogo y participación activa”.
“Una de las actividades más relevantes del año fue la Cena Solidaria (sic), organizada con el fin de recaudar fondos para el financiamiento de los programas formativos que la fundación llevará adelante durante 2025, así como para apoyar el Curso de Emprendedores, desarrollado en colaboración con Endeavor”, siguió la memoria. Pero Chequeado comprobó que entre marzo de 2025 y el mismo mes de 2026 fue la organización que más dinero gastó en redes sociales en la Argentina: más de $1.000 millones en unos 15.000 posteos calificados por Meta (la dueña de Instagram y Facebook) como publicidad electoral. Una cifra sólo superada en ese periodo por la Jefatura de Gabinete, que pasó de manos de Guillermo Francos a las de Adorni... y eso que el gobierno de Milei iba a terminar con la pauta...
En cuanto a Endeavor, es la fundación de grandes empresarios que promueven a otros emprendedores de negocios. Su directora ejecutiva es desde hace 10 años Julia Bearzi, licenciada en administración en la Universidad de La Plata, con un master en la de San Andrés e hija de desaparecidos. Vaya a saber qué tal se lleva con Laje, defensor de la llamada memoria completa. Pero Bearzi cuenta con la confianza del directorio de Endeavor, que preside Migoya y que integran, entre otros, Nicolás Szekasy (del fondo Kaszek), Alec Oxenford (fundador de OLX y actual embajador en EE.UU.), Sofía Pescarmona (Bodega Lagarde), Alfredo Poli, Englebienne, Marcos Galperin (Mercado Libre), Luciano Nicora (Pampa Start), Eduardo Elsztain (IRSA), Roberto Souviron (fundador de Despegar y actual gestor de Win Win Ventures), Carlos Miguens (Central Puerto), Federico Braun (La Anónima), Franco Mignacco (Minera Exar y Unión Industrial Argentina, UIA), Karina Román (Puerto Asís Investments, que no tiene negocios en común con su primo Leonardo Román, socio de la belga Jan De Nul en la licitación de la hidrovía del río Paraná) y Federico Lauría (Dale Play).
“En diciembre de 2024 se llevó a cabo una conferencia de alto impacto público, que contó con la participación de los presidentes académicos de la fundación, destacados referentes del pensamiento liberal en Argentina: Laje, Adrián Ravier -actual diputado libertario- y Alberto Benegas Lynch (h) -que ya entonces integraba la Cámara de Diputados-”, continuó la memoria. El texto finaliza con un llamado a construir una “sociedad más libre, responsable y próspera”.
Los activos de la entidad pasaron de $12,3 millones en 2023 a $4.529 millones en 2024. De este último dinero, unos $4.188 millones se destinaron a inversiones. Se nota que lo recaudado en la cena pasó a ese fin, de modo de gastarlo en 2025. En el balance se detalla que esos 4.188 millones se invirtieron en fondos comunes de inversión, letras y bonos del Tesoro Nacional.
A su vez, la fundación finalizó 2024 habiendo otorgado créditos por $278 millones y con deudas por $125 millones. En instalaciones, muebles, útiles y equipos de computación se fueron $24 millones. De los ingresos, $4.957 millones provienen de donaciones, pero hay $1 millón que surge de intereses -las inversiones quizás han sido rentables- y $3,2 millones de un concepto de alquileres, lo que hace presuponer que la fundación dispone ya de algún inmueble.
En cuanto a las gastos, $205 millones se destinaron a eventos, campañas y difusión, $2,9 millones en viajes, $25,6 millones en presupuesto de oficina, $92,8 millones en alquileres y $47,9 millones para una elevada partida de “servicios de seguridad”. En sueldos y cargas sociales, $23,9 millones.
En el balance no se detallan los donantes de más del equivalente de más de 40 salarios mínimos, que es lo que exige la normativa de la IGJ. Serían los que ponen más de US$10.000 en la actualidad. En los estados contables de las fundaciones del PRO sí solían figurar y si no, este organismo dependiente del Ministerio de Justicia lo reclamaba. elDiarioAR consultó a Faro quiénes fueron los principales aportantes, por qué no se los mencionó, cómo se lograron multiplicar tanto los ingresos y a qué fines de destinó el dinero y una vocera respondió: “Todo aquello a lo que podés acceder es público. El resto es información confidencial, la fundación no revela quiénes son sus aportantes”.
AR/CRM
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