Concordia

Llega a juicio el caso del “sanador” entrerriano que habría abusado sexualmente de más de 60 personas

Este miércoles será la audiencia de elevación a juicio del caso del supuesto parapsicólogo de Concordia, Ramón Angel Zabala, imputado por el delito de abuso sexual agravado con acceso carnal. Ese día el representante del Ministerio Público Fiscal de Entre Ríos, Francisco Paoli, presentará las pruebas, la documentación y el testimonio de las víctimas que formalizaron la denuncia. Según los testigos, serían más de 60 personas las que sufrieron idéntica situación, casi todas ellas menores de edad cuando sucedieron los hechos. Durante más de 30 años, Zabala ofició como curandero en pleno centro de la ciudad.

Los hechos no sucedieron en una oportunidad, ni siquiera en el transcurso de algunos meses, ni en un año, ni en diez; fueron más de treinta años. En todo ese tiempo, Ramón Angel Zabala, un supuesto “parapsicólogo”, que en la actualidad tiene 65 años, mantuvo un consultorio en la zona céntrica de Concordia donde, según la denuncia, abusó de sus víctimas.

Desde mediados de los 90 y hasta el año pasado, el consultorio de Zabala recibió a personas de la región e incluso delegaciones de todas partes del país. Gente que buscaba una salida, un alivio frente a diversos problemas. Sanador, asesor espiritual, reikista, grafólogo, el hombre llegó incluso a jactarse frente a sus víctimas de haber sido convocado en calidad de clarividente para aportar su “conocimiento” en investigaciones policiales. 

Desde el lugar de poder que impartía sobre quienes lo consultaban, implementó distintas técnicas de manipulación, de subordinación y sumisión. Las personas que buscaban su asesoramiento acataban sus recomendaciones, porque “te decía cosas precisas, cosas que eran imposible que él supiera”. No lo hacía sólo con adultos, entre sus víctimas había mujeres, adolescentes y niñas que fueron abusadas sexualmente y también engaños y estafas. 

El curandero 

Aldana Pesis Liand es la primera denunciante del curandero. Lo hizo formalmente y en sus redes sociales, lo que devino en una catarata de mensajes de otras víctimas, más de 60. La mayoría de esos testimonios ratificaron haber pasado por lo mismo. Al igual que ella, otras adolescentes, en un principio se habían sentido culpables, creían que eran las únicas que habían sufrido el abuso y que no les iban a creer si contaban lo que les había pasado.  Zabala se aprovechaba de la indefensión de las menores para someterlas sexualmente con distintas excusas. Las jóvenes relataron distintas formas de abuso. Entre las estrategias que usaba les hacía cerrar los ojos y les pasaba sus genitales por el rostro mientras les aseguraba que se trataba de una terapia. Todo esto sucedía aún cuando los familiares podían permanecer en la sala contigua. Zabala les indicaba que tenían que esperar afuera. 

Con solo trece años A.P.L también acudió al parapsicólogo a pedir ayuda, algunos de los integrantes de su familia ya habían asistido allí. Necesitaba procesar la muerte de su padre, estaba en la preadolescencia, reconfigurando el mundo con los demás. Zabala la escuchó, la convenció de que estaba embarazada y le dijo que podía ayudarla a parar esa situación. “Me fue preparando durante meses, hasta que me dijo que él me ayudaría. Me citó para que fuera al consultorio de noche. Estaba asustada”, recuerda. “Me hizo acostar sobre un escritorio, desnuda y allí empezó a tocarme” relató la víctima al comenzar a detallar la secuencia que terminó en la violación. 

Su testimonio en las redes sociales hizo que le llegaran otros relatos idénticos. La situación se repetía metódicamente en más de sesenta víctimas que tomaron contacto con ella. En su mayoría se trataba de menores de edad. Pero también A.P.L recibió una amenaza en la puerta de su casa: “Sabemos que es todo mentira tu causa de abuso. Sos una persona mitonoma (sic) compulsiva. Tus intereses son solo económicos. Contá la verdad al público y a Concordia entero, que te pagó y paga el ”teatro“ es (N de la R: se omite el nombre de la persona mencionada) y que te aportó datos para que vos puedas mentir” rezaba parte de la nota. 

En octubre del 2022 se radicó la primera denuncia con tres testimonios y en marzo de este año se agregó el de una cuarta víctima. Estos cuatro casos son los que dieron origen al trámite judicial cuya carátula indica la imputación de Zabala por el delito de “abuso sexual agravado con acceso carnal”. 

La causa tuvo sus particularidades. Fue necesario librar una orden de captura ante la negativa del imputado de asistir a Tribunales. Pero finalmente el curandero decidió presentarse a última hora, el 5 de mayo del año pasado, y prestó declaración. En el proceso, la justicia ordenó la realización de las pericias psicológicas de las tres víctimas, dispuso el allanamiento del lugar donde sucedieron los hechos, con documentación planimétrica y fotos del lugar y decidió medidas de protección de las víctimas pero, contrariamente a lo que se esperaba, no ordenó la prisión preventiva del único imputado que sigue circulando a escasos metros del lugar donde residen algunas de sus denunciantes. De allí que los representantes legales de las víctimas y del Ministerio Público Fiscal guarden expectativa sobre la decisión que pueda adoptar el tribunal el próximo 29 de este mes cuando se realice la audiencia de remisión a juicio. 

Un común denominador

Consultado por elDiarioAR, Enrique Stola, médico psiquiatra, especialista en temas de violencia, señala que “estos individuos que abusan de su poder tienen características comunes con otros agresores sexuales, pero además tienen un plus debido al poder que se les atribuye como supuestos expertos en lo espiritual, ya se trate de parapsicólogos, curanderos, pastores, curas. Y ese plus, es el valor que las personas creyentes le dan a alguien que se supone es un experto en las fuerzas que existirían en lo espiritual y que impactarían en la vida de cada una de las personas. O sea, hay ahí un poder atribuido que fortalece el rol de dominador que tienen. Las personas van y consultan desde su buena fe, desde su dolor, desde su vulnerabilidad, las mujeres van y consultan y este individuo, y muchos otros, se aprovechan de esto, realizan una manipulación, conocen los códigos de los sistemas de creencia y pueden sorprender y someter muy rápidamente a sus víctimas que suelen ser muchas, lamentablemente”, explicó.

Para Stola se trata del clásico poder que la sociedad paternal le da a este tipo de individuos, en donde por un lado está la cuestión de las creencias y por el otro, la fe que se deposita en ellos. “Existen códigos, palabras que son compartidas en lo espiritual por quien va a buscar un alivio y termina encontrándose con una agresión sexual. No todas las mujeres seguramente van a poder denunciarlo”, indica Stola en referencia al largo proceso de superación que realiza cada persona y que ha dado lugar a la Ley 27.206 de respeto a los tiempos de las víctimas.

SM/DTC