Beatificación

Quién fue Mama Antula, la primera mujer argentina en ser santificada

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María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, se convertirá este domingo en la primera mujer argentina santificada y la cuarta persona nacida en nuestro país en ser canonizada.

El papa Francisco será el encargado de canonizar a la beata en una ceremonia en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, donde ya fue colocada en el altar la imagen oficial. Se espera la presencia ese día del presidente argentino, Javier Milei.

El Dicasterio de las Causas de los Santos publicó el 24 de octubre pasado, luego de la autorización del Papa, la aprobación de un segundo milagro atribuido a la “intercesión” de María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como la beata de los Ejercicios Espirituales, lo que permitió llegar a esta instancia.

“Durante la audiencia concedida el martes por la tarde a su eminencia reverendísima el Sr. Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del dicasterio de las causas de los santos, el Sumo Pontífice ha autorizado al mismo dicasterio a promulgar el decreto relativo al milagro atribuido a la intercesión de la beata María Antonia de San José (Antonia de Paz y Figueroa), conocida como Mama Antula, fundadora de la Casa de Ejercicios Espirituales de Buenos Aires; nacida en 1730 en Silipica, en Santiago del Estero, fallecida el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires”.

Mama Antula fue beatificada en 2016 en Santiago del Estero después de que el Papa autorizara la publicación de un primer milagro: la sanación de una religiosa de las Hijas del Divino Salvador, quien habría recuperado la salud en el año 1900 por intercesión de la fundadora y madre espiritual de esa congregación.

En 2010, Benedicto XVI había dado el primer paso hacia la beatificación al considerar a Mama Antula “venerable” tras reconocer que “practicó las virtudes cristianas en grado heroico”.

María Antonia de Paz y Figueroa nació en 1730 en Santiago del Estero. Falleció el 7 de marzo de 1799 y sus restos descansan en la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad de la Ciudad de Buenos Aires.

Cuando los jesuitas fueron expulsados por España y Portugal, María Antonia tenía 15 años y se quedó en el país. Había completado su educación en esa orden y además hablaba quechua. Así fue como decidió llevar la práctica de los ejercicios espirituales al interior de Santiago del Estero.

Convenció al obispo de aquella época para que le permitiera hacerlo, con el argumento de que los ejercicios ya pertenecían a toda la Iglesia Católica.

Fue organizando ejercicios tanto entre criollos como entre los pueblos originarios, pero sabía que tenía que moverse, porque los jesuitas estaban proscriptos. Empezó así a recorrer a pie muchas de las provincias del Norte argentino, como Jujuy, Salta y Tucumán. Luego llegó a Córdoba, donde estableció varias casas de ejercicios.

Su cometido no era sencillo, porque era mujer, viajaba sola y no tenía sustento económico. Cuando llegó a Buenos Aires, le donaron dinero para construir la casa de ejercicios que aún hoy se ubica en la avenida Independencia. La estafaron pero igual logró levantar el edificio.

Sus ejercicios espirituales eran multitudinarios. Dicen que llegaba a reunir a más de 500 personas. Se calcula que en todos esos años de su vida, cerca de 700.000 personas pasaron por los ejercicios espirituales. Gente de todo tipo de clases sociales.

Nunca se casó ni tuvo hijos. No era monja, sino laica consagrada, pero generó una gran comunidad en torno a su figura. Fue ella la que instauró el santuario de San Cayetano y quien promovió la devoción por el patrono del pan y del trabajo.

El proceso de canonización es largo y requiere de una serie de instancias para su aprobación. Para llegar a la beatificación, se presentan las carpetas ante el Vaticano, donde se documenta que la persona en vida ya tenía fama de santa y la información del milagro que se somete a consideración. Y una vez que la beatificación prospera, se debe esperar a que se produzca un nuevo milagro, que deber ocurrir con posterioridad al rango de beato.

Los dos milagros que hicieron santa a María Antonia de Paz y Figueroa fueron investigados exhaustivamente desde 1998 por Silvia Correale, quien fue quien la postuló ante el Dicasterio de las Causas de los Santos.

La causa de Mama Antula comenzó a principios del siglo XX, más precisamente el 30 de septiembre de 1905, con una carta de los obispos argentinos al papa Pío X.

El 8 de agosto de 1917, Benedicto XV decretó la introducción de la causa en el Dicasterio. Doce años después, el papa Pío XI la declaró venerable.

Además de los milagros que la convirtieron en santa, se habla de las gracias concedidas a esta mujer. Correale contó a medios argentinos que se dice que daba de comer a los ejercitantes y que una vez alimentó a 200 personas con una sola olla.

Los milagros

El primero se dio en 1904, cuando una de las hermanas Hijas del Divino Salvador, Rosa Vanina, fue curada de una enfermedad mortal sin que la ciencia pudiera explicarlo.

El segundo fue la curación de Claudio Perusini, un santafesino que había sido alumno de Bergoglio y en 2017 sufrió un accidente cerebrovascular que lo dejó en estado vegetativo. Los estudios señalaron que le produjo un ictus isquémico con infarto hemorrágico, coma profundo y shock séptico con fallo multiorgánico. Una tomografía indicó, además, un infarto extenso del tronco encefálico.

Un amigo suyo, jesuita, llevó una estampita de Mama Antula al hospital en el que se encontraba y le rezó pidiendo un milagro. El cuadro de Perusini se revirtió totalmente.

El cariño del Papa

Los representantes de la Iglesia argentina que llegaron a Roma para participar en la canonización de María Antonia de Paz y Figueroa explicaron el cariño que siente el papa por Mama Antula, de la que solía decir: “Esta mujer vale oro”.

“Él lo dijo estando en Buenos Aires como arzobispo. Decía 'esta mujer vale oro'”, confesó Vicente Bokalic, el obispo de Santiago del Estero.

El obispo explicó que el papa Francisco estuvo siempre al tanto de la causa de canonización de Mama Antula y que imagina que “la quiere mucho” debido a su relación con los jesuitas, como lo es Jorge Bergoglio.

CRM