Investigación

Un megaestudio revela el misterioso origen de los murciélagos: “Son uno de los mayores experimentos de la evolución”

Antonio Martínez Ron

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En la tradición oral de los fang, de Guinea Ecuatorial, se narra la muerte de Owonduifi, un personaje cuya anatomía coincide con la del murciélago y que se queda sin enterrar porque, reunidos en asamblea, los otros animales no son capaces de determinar a qué grupo pertenece. La fábula resume muy bien el desconcierto que durante siglos sembró la anatomía de los murciélagos, que despistó al propio Carlos Linneo y sobre la que la ciencia acaba de aportar algo de luz por primera vez después de muchos siglos.

Un equipo de 137 investigadores procedentes de 64 países publicó el mayor estudio hasta la fecha sobre estos animales, tras secuenciar el genoma de 103 especies y analizar 44 fósiles de murciélagos. El trabajo, publicado este miércoles en la revista Nature, determina que, a diferencia de lo que se creía, los murciélagos no se originaron en África, Asia ni América, sino en Europa hace unos 65 millones de años. Y que, antes de extenderse por todo el mundo, ya estaban equipados con alas para volar y el sistema de ecolocación que les ha garantizado su diversidad y éxito evolutivo. 

“Lo que presentamos es cuál es la historia evolutiva de los murciélagos”, explica Ismael Galván, investigador del MCNC-CSIC y coautor del estudio. “Hemos hecho algo que no se había hecho hasta ahora: descubrir las relaciones de parentesco que hay entre todas las especies”. El resultado, aseguran los autores, sienta las bases para la investigación de la base genética de la excepcional longevidad y resistencia a las enfermedades de estos animales, con potencial relevancia para la salud humana. “Los murciélagos son reservorios de algunos virus sin que sean mortales para ellos”, indica Galván. “Esas bases van a poder ser estudiadas ahora con mucho más detalle”.

Una explosión de diversidad

Los murciélagos no solo representan una quinta parte de todos los mamíferos vivos y juegan un papel crucial en multitud de ecosistemas, sino que desplegaron una variedad de formas extraordinaria. Entre más de 1.500 especies distribuidas por todo el mundo, hay algunas diminutas, como los murciélagos abejorro de Tailandia, y otras con ventosas en los pies, con hocicos tubulares, capaces de capturar peces con sus garras, de cazar aves en pleno vuelo o tan coloridos como una mariposa.  

Hemos hecho algo que no se había hecho hasta ahora: descubrir las relaciones de parentesco que hay entre todas las especies

La evolución produjo entre ellos una colección insólita de hocicos, orejas, alas, patas y membranas, adaptados a formas de vida muy diferentes. Además, muchas especies de murciélagos muestran una notable resistencia a las enfermedades y tienen una esperanza de vida excepcionalmente larga para su tamaño. Los científicos llevan décadas intentando responder a preguntas fundamentales como de dónde proceden, cuándo surgieron el vuelo y la ecolocación y sobre todo: ¿por qué desarrollan rasgos inusuales que los diferencian de otros mamíferos?

Para la creación de este conjunto de datos se recogieron muestras de murciélagos de todo el mundo a lo largo de décadas, incluidos representantes de algunas de las familias de murciélagos más raras y singulares, que se encuentran en los lugares más remotos, a través del consorcio internacional Bat1K. Al combinar por primera vez 103 genomas de alta resolución cromosómica -que abarcan a las 21 familias actuales de quirópteros- con el análisis de 44 fósiles precuaternarios, la investigación logró reconstruir con precisión su historia evolutiva y sitúa su origen en una Europa de clima tropical durante el Paleoceno tardío, hace unos 60 millones de años. También determina que la ecolocación laríngea se desarrolló de forma muy temprana, antes de la diversificación del grupo moderno.  

Los murciélagos nos sorprenden constantemente. Son uno de los mayores experimentos de la evolución

“Los murciélagos nos sorprenden constantemente”, asegura Sonja Vernes, coautora principal y directora del proyecto Bat1K. “Son uno de los mayores experimentos de la evolución”. “El enfoque que utilizamos para modelar la evolución de especies fósiles y vivas conjuntamente puede hacer lo que otros métodos no pueden: identificar el grupo más antiguo de murciélagos fósiles teniendo en cuenta los datos genómicos, y descubrir cuándo y dónde se originaron los murciélagos”, añade Liliana M. Dávalos, coautora principal.

“El resultado nos lleva a saber que el nodo más primitivo, más basal, está en Europa, cosa que antes no se sospechaba”, subraya Ismael Galván. “Una vez que se origina el clado de los murciélagos, descubrieron la capacidad de volar muy pronto y eso les permitió explotar una serie de nichos y, seguramente, a otra cosa que tienen en común con las aves, y es que tienen longevidades mucho más altas de lo que se esperaría para sus tamaños corporales”. 

Jugando al despiste

Javier Juste, investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y especialista en filogenia de murciélagos, celebra el descubrimiento. “Es un bombazo y aporta muchísima información muy sólida”, asegura. El objetivo del consorcio Bat1K es tener el genoma completo de 1.000 especies de murciélagos antes de 2030, recuerda. “La información que se va a sacar de eso es bestial, y lo que publican ahora son los primeros datos extraídos de los cien primeros genomas”.

Hasta la etimología de su nombre común, 'ratón ciego', es un error absoluto porque ni es ciego ni es ratón

En su opinión, la explosión de formas y el éxito evolutivo se explica por la aparición tan temprana de dos ventajas como el vuelo y la ecolocación. “Les abrió en su momento una ventana evolutiva y un nicho ecológico único que estaba sin explotar, coincidiendo con la aparición de los insectos en el Eoceno y Paleoceno, hace unos 60 millones de años”, señala Juste. Su rareza anatómica es equiparable a la del ornitorrinco, pero en este caso sus adaptaciones dieron en la diana. “El ornitorrinco se quedó en dos especies y arrinconado, pero los murciélagos han resultado tan exitosos porque las plantas necesitaban alguien que las polinizara y los insectos nocturnos no tenían control”.

Al mismo tiempo, recalca el investigador, la ciencia había dudado durante décadas si la ecolocación había surgido una sola vez o si había aparecido de forma independiente en distintas familias de murciélagos. Este trabajo muestra que la ecolocación laríngea básica surgió una única vez en el antepasado común de todos los murciélagos modernos, mientras que adaptaciones más específicas -como la emisión de ultrasonidos a través de la nariz- evolucionaron por separado en distintos grupos.

Para Juste, estos primeros resultados del consorcio Bat1K, ponen fin al misterioso origen de los murciélagos, que durante décadas confundió e intrigó a los científicos. “Hasta la etimología de su nombre común, 'ratón ciego', es un error absoluto porque ni es ciego ni es ratón”, comenta. “Tienen una relación muy contradictoria con nosotros: les tenemos miedo, pero les debemos enormes beneficios en la agricultura como controladores de plagas e insectos”, resume. El mayor punto de interés, destaca, está en la biomedicina, porque son extremadamente longevos, controlan el cáncer y toleran las infecciones víricas viviendo con virus desde hace millones de años. “Si con unos cuantos genomas se han aclarado tantas dudas, cuando se alcancen los 1.000 genomas podremos resolver cómo funciona de forma única su sistema inmune”, concluye.