Interna cegetista
Un dirigente de la propia CGT cuestionó la movilización sin paro y confirmó que la UOM sí hará huelga
La convocatoria de la Confederación General del Trabajo a una movilización sin paro contra la reforma laboral del Gobierno abrió una discusión interna en el movimiento obrero. Una de las críticas más directas surgió desde la propia conducción cegetista: Osvaldo Lobato, secretario gremial de la CGT e integrante de la Unión Obrera Metalúrgica, cuestionó esa estrategia y anunció que su gremio parará actividades este miércoles desde las 10 y se movilizará a la plaza del Congreso.
En una entrevista en AM 530 Somos Radio, Lobato sostuvo que la UOM resolvió avanzar con medidas de fuerza porque “las instancias de negociación nunca estuvieron sobre la mesa, porque no era negociación, era imposición”. Según explicó, esa definición surgió del debate interno del gremio frente al avance del proyecto de reforma laboral y al deterioro del empleo industrial.
El dirigente señaló que la postura de la UOM fue clara desde el inicio del proceso legislativo. “Quizás podría haber sido antes, fuimos bastante prudentes, pero ante la situación general que vive el movimiento obrero, la UOM, a través de sus cuerpos orgánicos, decidió tomar la decisión de ir a la calle”, afirmó. En ese marco, recordó las movilizaciones realizadas en Córdoba y Rosario y confirmó que el miércoles el gremio realizará un cese de actividades y movilizará al Congreso.
La definición marcó una diferencia explícita con la conducción de la CGT, que convocó a movilizar sin paro. Consultado sobre esa decisión, Lobato indicó que no participó de las reuniones donde se definió la estrategia general. “Yo como secretario gremial no fui invitado a ninguna reunión, ni con los gobernadores”, sostuvo, aunque aclaró que la central estuvo representada por el triunvirato.
Sin embargo, cuestionó el resultado de esa línea de acción. “La mayoría decidió que había que agotar las instancias de diálogo, y lo hicieron con el mismo resultado que nosotros sabíamos que íbamos a tener: nada”, afirmó. Para Lobato, la diferencia entre movilizar con o sin paro no es secundaria y tiene consecuencias concretas sobre la participación real de los trabajadores.
“No entiendo cuál es la diferencia entre parar a las diez de la mañana y convocar a una movilización. Los que tienen que ser partícipes no son los dirigentes, son los trabajadores, que son y van a ser los grandes perjudicados”, sostuvo. En ese sentido, rechazó equiparar el impacto de la reforma sobre la dirigencia sindical y las bases. “No seamos hipócritas de creer que los dirigentes estamos tan perjudicados como lo van a estar los trabajadores”, agregó.
Lobato también cuestionó el contenido del proyecto impulsado por el presidente Javier Milei. Desde su mirada, la reforma no respondió a un debate laboral genuino. “Esta ley es una ley absolutamente hecha en los estudios jurídicos de las multinacionales”, afirmó, y consideró que no implicó una modernización sino “un retroceso a la época de la esclavitud”.
En esa línea, sostuvo que el objetivo central del proyecto fue debilitar al movimiento obrero organizado. “Para este proyecto económico, el único muro que quedaba era la CGT y el movimiento obrero, y lo van a tratar de destruir totalmente”, advirtió. Según señaló, la ofensiva actual buscó eliminar la capacidad de representación y defensa colectiva de los trabajadores.
El dirigente metalúrgico también apuntó contra gobernadores peronistas que acompañaron la reforma. Mencionó el caso de Tucumán, donde, según relató, 70 trabajadores perdieron su empleo mientras el gobernador respaldó el proyecto oficial. “Va a tener cada vez más ciudadanos tucumanos sin trabajo”, afirmó, y extendió esa crítica a otras provincias industriales.
“No se dan cuenta que los desocupados que van a venir son ciudadanos de su provincia, que ya están viniendo”, sostuvo. Para Lobato, el respaldo de algunos mandatarios respondió exclusivamente a negociaciones fiscales. “No he visto ningún gobernador discutiendo los derechos de los trabajadores”, remarcó.
En otro tramo de la entrevista, el dirigente hizo una autocrítica sobre el estado del movimiento obrero. Reconoció que la representatividad sindical se deterioró con el paso del tiempo y que no se logró recuperar la cercanía con los trabajadores en la dimensión necesaria. Pero fue más allá y lanzó una de las definiciones más duras: “La solidaridad de la CGT no existe más”.
Según explicó, esa fractura se expresó con claridad entre gremios industriales y de servicios. “No es lo mismo la realidad de un gremio de servicios que no tiene un solo despido, que la de los metalúrgicos o los textiles, a los que les cierran empresas permanentemente”, afirmó. Desde su mirada, esa diferencia explicó parte de las tensiones actuales dentro de la central.
La UOM, indicó, se movilizará de manera orgánica y diferenciada. “Las 54 seccionales del país, en mayor o menor medida, van a venir a la movilización”, señaló, y aclaró que el gremio no se concentrará con las regionales de la CGT, sino directamente en el Congreso.
Las declaraciones de Lobato expusieron una discusión estratégica abierta dentro de la CGT en la antesala del debate en el Senado. Mientras la conducción convocó a una movilización sin paro, gremios industriales como la UOM anunciaron medidas de fuerza concretas, en un escenario donde la reforma laboral avanzó y el impacto sobre el empleo y los derechos de quienes trabajan quedó en el centro del conflicto.
JJD