Música
Abel Gilbert y Pablo Alabarces reciben un premio iberoamericano por su “historia mínima” del rock latinoamericano
La Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) otorgó el Premio Iberoamericano del Libro 2026 a Historia mínima del rock en América Latina, de los investigadores argentinos Abel Gilbert y Pablo Alabarces, del cual elDiarioAR había publicado un adelanto. La obra, publicada en 2025 en la Argentina y México por Prometeo y El Colegio de México, forma parte de la colección Historias Mínimas, dirigida por Pablo Yankelevich, y propone un recorrido crítico por las tensiones entre música, política, cultura e industria discográfica en distintos países de la región desde mediados del siglo XX.
Con más de trece mil miembros, LASA reúne a investigadores e instituciones dedicadas al estudio de América Latina. El jurado que seleccionó la obra estuvo integrado por Moisés Arce (Universidad de Tulane), Mark Healey (Universidad de Connecticut), David Parker (Universidad de Queen), Isabella Cosse (Universidad de Buenos Aires) y Karina Ansolabehere (UNAM). El galardón, que se entrega desde 1992, distinguió en ediciones anteriores a reconocidos referentes de las ciencias sociales, entre ellos Antonio Cândido, Martín Hopenhayn, Alejandro Grimson y Ezequiel Adamovsky.
El premio fue anunciado oficialmente este lunes durante la ceremonia de apertura del 44º Congreso Internacional de LASA, que se realiza en París. Además, el miércoles se desarrollará un panel especial con los ganadores argentinos y los autores premiados en otras categorías académicas.
“Estamos muy felices. Estamos muy contentos. El premio es muy importante porque distingue una obra de todas las que se postulan, de toda la producción latinoamericana de 2025. O sea, el único requisito para postularse al premio es haber sido publicado entre finales del 24 y finales del 25 en en algún país de América Latina. Entonces es muy groso lo del premio”, señala Alabarces.
“Hay una edición argentina y una edición mexicana y también eso nos parece bueno y muy copado. En México ha sido bastante leído, con bastante polémica. Y nuestro chiste es que podemos desatar una polémica en cada uno de los lugares de América Latina donde cada lector podrá decir: acá falta esto, acá falta lo otro, acá falta lo de más allá”, añade.
“Es una noticia espléndida en tiempos aciagos como los que vivimos. El premio consiste en viajar a París a recibirlo. Estamos muy contentos y orgullosos”. Ambos autores habían publicado en 2021 Un muchacho como aquel, un estudio político sobre Palito Ortega.
Historia mínima del rock en América Latina está organizada en seis capítulos dedicados a distintos países y regiones —Cuba, Brasil, Chile, Perú, México y la Argentina—, además de una introducción teórica y un epílogo. A partir de figuras y procesos históricos que van de Caetano Veloso a Billy Bond, de Almendra a Os Mutantes, de Los Megatones a Molotov, el libro propone hipótesis provocadoras: entre ellas, que el rock nacional nació en Montevideo, que la industria discográfica moderó la rebeldía juvenil y que existieron fricciones persistentes entre el rock y la izquierda política, además de sus conflictos con la derecha.
Para los autores, el rock latinoamericano permite pensarse como una contracultura, aunque su relación con la militancia revolucionaria estuvo marcada más por el rechazo que por el diálogo, con excepciones puntuales como el apoyo de músicos a los zapatistas en México. Rock y política aparecen así como “sensibilidades en colisión”.
En diálogo con los planteos de Néstor García Canclini sobre las culturas híbridas, Gilbert y Alabarces subrayan el carácter tempranamente transnacional de las músicas latinoamericanas, moldeadas tanto por intercambios regionales como por la industria cultural estadounidense.
El recorrido incluye el mundo andino, influido por experiencias como la de Arco Iris y su fascinación por lo incaico, y destaca el papel de Cuba en el debate entre modernización y revolución, donde las prohibiciones estatales dieron lugar a expresiones artísticas inesperadas. En México, Brasil y Chile, señalan, el vínculo entre rock y política fue particularmente intenso, con una fuerte intervención del campo intelectual, a diferencia de lo ocurrido en la Argentina.