Lecturas

Una historia de la emancipación negra. Esclavitud y abolición en la Argentina

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Introducción

“El tiempo de los libertos”

Todavía quedaban muchos esclavos cuando en 1851 el general Urquiza llegó a Santa Fe. Era al comienzo de sus victorias contra Rosas. Hizo un pronunciamiento. […] Reunió a los esclavos en el Cabildo y les dio, a cada uno, un acta de liberación y un pasaporte con pase libre a todos los barcos que estaban en ese momento en el puerto. […] Esa fue la señal de un sálvese quien pueda general. Aquella dama que esa misma mañana tenía treinta o cuarenta criados, tuvo que cocinar ella esa misma noche; este propietario, cuya tierra magnífica trabajaban y habitaban unos cien esclavos, se encontró solo al despertar y unas semanas después la invasión del ganado lo había devastado todo. LINA BECK-BERNARD, El Río Paraná. Cinco años en la República Argentina

Este relato, con sus imprecisiones y figuraciones, es quizá la única descripción sobre la abolición de la esclavitud en la Argentina. Escrito por la viajera Lina Beck-Bernard –quien no se encontraba en la ciudad de Santa Fe en ese momento, sino que llegaría tres años más tarde con su marido Carlos Beck a fundar una colonia de inmigrantes europeos–, el texto relata una abolición repentina y masiva, dictada por decreto de Justo José de Urquiza, disruptiva para la producción y la vida cotidiana y acompañada por “pases” para cientos de antiguos esclavizados dispuestos a emigrar a la primera oportunidad. Sin entrar en una interpretación del texto ni en las razones de su concepción, es posible usarlo como una ventana para pensar cuán poco se ha estudiado la abolición en la Argentina. Ese desconocimiento no es casual ni aislado. Antes bien, resulta sintomático de una memoria social en la que prevalecen grandes silencios en torno al arribo forzado de miles de africanos y africanas a la región, sus experiencias y, sobre todo, sus luchas por emanciparse.

En la Argentina se incentivó desde el Estado una identidad nacional fundada sobre las ideas de excepcionalidad con respecto al resto de América Latina y de predominio europeo y blanco de su población y su cultura. Esa narrativa supuso la puesta en marcha de dispositivos culturales, sociales y políticos entre los cuales el discurso historiográfico cumplió un rol clave. En ese discurso, la presencia negra fue relegada a pintorescas anécdotas de tiempos coloniales y revolucionarios –que hablaban de esclavas vendedoras ambulantes y abnegados soldados negros– para luego ser considerada desaparecida, por muerte violenta o pacífico mestizaje. De resultas de ello, los africanos esclavizados y sus descendientes no habrían existido más allá de las guerras de independencia, momento en que habrían muerto con heroísmo en defensa de una revolución que les habría “otorgado” posibilidades de libertad. Los pocos sobrevivientes se habrían mezclado democráticamente con el resto de la población, por lo cual resultaba innecesario preocuparse por su destino. El corolario fue que la historiografía no se preguntó ni estudió con sistematicidad cómo terminó la esclavitud en el Río de la Plata, qué hicieron las personas esclavizadas para emanciparse, o cómo era la libertad imaginada por las élites y por los esclavizados.

Precisamente esas son las preguntas centrales de este libro. Para responderlas, se explicita y se discute una serie de supuestos sobre los que se ha fundado ese lugar marginal o ese silencio cada vez más elocuente acerca de la historia de la diáspora africana y la esclavitud rioplatense. Analíticamente, esos supuestos son: la irrelevancia numérica de la presencia africana; la benignidad de la institución esclavista local; el olvido del pasado por parte de los africanos y afrodescendientes (o la irrelevancia de ese origen, ya fuese para los propios sujetos diaspóricos o para la generación siguiente); la ausencia de discursos y prácticas de racialización luego de la revolución; y, por último, el carácter no conflictivo de la abolición, consecuente con una temprana cultura liberal y democrática.

A lo largo de la reconstrucción de las múltiples dimensiones del proceso de deslegitimación, desestructuración y abolición de la esclavitud en el Río de la Plata entre 1810 y 1860, iremos revisando y problematizando estos supuestos. Remarcaremos la necesidad de comprender la importancia de la esclavitud en la historia rioplatense y discutiremos la tesis de una institución sin violencia y signada por una integración cuasifamiliar de los esclavizados. Desentrañaremos el rol de los imaginarios paternalistas y asimilacionistas y resituaremos el papel de las solidaridades diaspóricas y etnorraciales en las estrategias de supervivencia y movilidad social de africanos y afrodescendientes. Daremos cuenta de la vigencia de exclusiones y segregaciones fundadas en la ascendencia africana o el pasado esclavo tras la revolución y mostraremos el carácter conquistado (en vez de concedido) de las libertades. En el transcurso, buscaremos elucidar qué significaba ser esclavo y liberto en el Río de la Plata.

En primera instancia, podemos decir que la abolición de la esclavitud se produjo en 1853 cuando dentro del marco de la Constitución nacional se la prohibió de modo total. Pero no es posible pensar que el fin de esa institución fue el producto de una sola decisión o de un conjunto de leyes que implicaron cambios inmediatos. La abolición fue un proceso y, en el caso argentino, un proceso bien gradual. Por ello el libro busca iluminar lo que en 1835 y ante un juez Francisca Albarado, una esclava de 80 años, denominó “el tiempo de los libertos”.

¿Cuál fue ese tiempo? ¿Quiénes eran los libertos? Llamamos “tiempo de los libertos” a los años que fueron de 1813 –cuando se dictó la ley de vientre libre– a 1853 y 1860, cuando la Constitución prohibió la existencia de esclavos en el país. En estos años nacieron niños y niñas que, lejos de la creencia generalizada, no fueron inmediatamente libres, sino libertos, vale decir, dejados bajo el patronato de los amos de sus madres. La figura del liberto tuvo en el Río de la Plata un uso más acotado y específico que en otras latitudes. Mientras en las Américas luso-hispanas aludía a toda persona emancipada, en el espacio rioplatense se utilizó de modo predominante para referirse a quien hubiera nacido tras la ley de vientre libre, o bien a alguien emancipado para integrar los ejércitos o liberado por capturas de barcos esclavistas tras la abolición del tráfico.

Para dar cuenta de este proceso y este tiempo, estas páginas reconstruyen tanto los discursos y las políticas tendientes a poner fin a la esclavitud como las múltiples estrategias creadas y utilizadas por africanos y afrodescendientes esclavizados en procura de sobrevivir, resistir, libertarse e integrarse. Exploran cómo las promesas escritas, legales, fueron activadas y disputadas. Esclavas y esclavos tuvieron expectativas propias y realizaron esfuerzos individuales o colectivos, sostenidos y trabajosos, para acelerar el proceso. Por ello, el libro, como una cámara, busca registrar no solo las palabras y las acciones de las élites –de los pocos, largamente enfocados por la historiografía– sino también, y ampliando el angular, captar las experiencias de los muchos, de quienes vivieron en carne propia la captura, la esclavización y (a veces) la emancipación. Así, intenta reconstruir las alternativas disponibles en contextos de fuerte condicionamiento y desigualdad, tanto como las contiendas desplegadas por nuestros más anónimos y olvidados antepasados. La reconstrucción y la multiplicación de sus biografías permitirá acercarnos a sus puntos de vista sobre lo que estaban viviendo.