La inteligencia artificial transforma el trabajo rural en Argentina
La tecnología cambió la forma de trabajar en muchos campos de Argentina. Hoy casi no se necesita fuerza ni para sembrar ni para cosechar.
Juan Manuel Revay, empleado rural de Camilo Aldao, maneja una pulverizadora con piloto automático. Los sensores se calibran para detectar malezas y aplicar herbicidas sólo sobre ellas. Por GPS, esos sensores proveen información a una aplicación. Con ella, el propietario del campo y su asesor pueden gestionar mejor los recursos. Esto sucede en un campo de la provincia de Córdoba, y se replica en muchos otros más.
“El dron lo utilizo netamente para monitoreo de lotes. Es un dron con una cámara multiespectral en la que te define por color diferentes tonos de verde. Entonces lo uso para ajustar nitrógeno, por ejemplo en maíz o en trigo”, comenta el ingeniero agrónomo, Andrés Méndez, quien cree que el país, potencia agrícola, necesita adaptarse a la llamada Agricultural Technology, Ag Tech.
Ariel Dealbera está jubilado pero aún colabora en el campo: “Antes vos tenías solamente teclas. Hoy ese programa en el monitor y la máquina prácticamente se automatiza sola”.
A 125 kilómetros, en Bigand, provincia de Santa Fe, 315 alumnos adquieren en una secundaria agrotécnica los conocimientos tradicionales, pero también tecnológicos, con el ecógrafo propio o con visitas de empresas que traen maquinaria o drones que la escuela no puede comprar.
El campo argentino está incorporando tecnología que ya es usual en Estados Unidos, Australia o Brasil y enfrenta el desafío de capacitar para ello a sus trabajadores.
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