Juventus Lyrica en el Teatro Avenida

Puccini para todas y todos, incluyendo a estudiantes del secundario

Hoy mundialmente amada y figurando entre las cinco óperas más representadas, la tragedia giapponesa in due atti –tal como fue presentada en el Teatro alla Scala de Milán, en febrero de 1904– Madama Butterfly resultó un fiasco, silbada y burlada por el público. El compositor Giacomo Puccini –que venía de presentar con mucho suceso La Bohème, en 1896, y Tosca, en 1900– había partido de la pieza teatral del mismo título, de David Belasco, vista en Nueva York. A su vez, este dramaturgo escribió motivado por una historia del escritor John Luther Long, quien había conocido el caso de la joven animadora de la casa de té Ciao-San a través de una hermana que había vivido en Japón, entre 1892 y 1894.

En pleno auge del “japonismo”, pululaban este tipo de relatos que también influyeron en la ópera Iris (1898) de Mascagni, de manera que el enamoramiento ciego de Ciao-Ciao, apodada Madama Butterfly, que renuncia a las convenciones sociales y a la religión de sus mayores para ser la esposa del oficial Pinkerton, de la marina estadounidense, sonaba incitante en la época. El resto, luego del presunto casamiento y la entrega de la jovencita, todo será espera y dolor para la chica que ha de entonar una de las arias más punzantes y veneradas de todos los tiempos: Un bel di vedremo. Lo hará poco antes de suicidarse por honor, cuando Pinkerton reaparece con una “verdadera esposa americana”.

Superada la amargura del fracaso inicial y previos algunos ajustes, Madama Butterfly se repuso en Brescia, en mayo de 1904 con la soprano ucraniana Solomiya Krushelnytska. Aclamación total y absoluta. Y muy pronto, el drama lírico fue estrenado en el Teatro de la Ópera de Buenos Aires, en 1904. En 1908, figuró en la primera temporada del Teatro Colón.

La muy exitosa carrera de la delicada y fiel mariposa prosigue sin pausa hasta nuestros días de junio de 2026, rompiendo felizmente el corazón de sus fans, y generando nuevos seguidores. Para quienes quieran verla y escucharla en fílmico, existen versiones más que aceptables de Madama Butterfly: 1974, de Jean-Pierre Donelle, con Mirella Freni; 1995, de Frédéric Mitterand, con Ying Huang; 2012, de Moffat Oxenbould, con Hiromi Omura.

Adolescentes debutando con la ópera

Aunque se incluya algún acercamiento a las artes en la escuela secundaria, el estudio de la historia de la música clásica, contemporánea, operística, en general es más que relativo en estas aulas. Y depende sobre todo de la iniciativa de los establecimientos educacionales, salvo en los casos de una orientación musical específica.

Prueba de lo dicho es que buena parte del alumnado de colegios secundarios, públicos y privados, que concurre a las pasadas o preestrenos de óperas que propone la fundación Juventus Lyrica en el Avenida, reconoce que ese es su debut operístico. Muchos confiesan que esa es la primera vez que pisan una sala teatral con esas características, que ven y escuchan en vivo una ópera completa.

Aunque ligada a ceremonias sociales, culturales, religiosas en todas las épocas y culturas antes de que las melodías se escribieran sobre pentagramas, la música tardó en llegar a la primera, a la segunda enseñanza. En el siglo XVII, comienzan a organizare las escuelas especializadas, los conservatorios que dan formación profesional, en particular –claro– a varones. Recién a comienzos del XX se arranca con la propuesta de una educación elemental musical para casi todos en escuelas primarias, secundarias. Carl Orff fue uno de los impulsores en Alemania; Zoltan Kodaly, en Hungría; Sinichu Suzuki en Japón.

 Poco a poco, la “clase de música”, a veces limitada al canto coral y a alguna lección sobre músicos llamados clásicos, empezó a instalarse. En la actualidad, prosigue la discusión sobre la manera de enseñar a estudiantes de primaria y secundaria acerca de los diferentes géneros musicales, los rudimentos de la composición, la práctica de instrumentos.

El emprendimiento independiente Juventus Lyrica, liderado por Ana D’Anna y su hija María Jaunarena, aparte de ofrecer año tras año –salvando el lapso de pandemia– óperas famosas y no tanto, clásicas y contemporáneas, se ha interesado vivamente en arrimar a los muy jóvenes a la lírica. Es así que regularmente invitan a alumnos/as -previa inscripción- de distintos colegios de la ciudad, a asistir en horario matinal, a funciones de preestreno. Obras de Mozart a Offenbach, de Verdi a Britten, de Puccini a Mascagni… 

Para muchos chicos y chicas –que acuden debidamente preparados por sus docentes– es la primera vez que vienen al centro de la ciudad, que conocen una sala del nivel del Avenida, con sus cómodas butacas, sus palcos y pisos superiores dorados e iluminados. Con anterioridad, como quedó dicho, puestos en antecedentes respecto de la obra de turno, del compositor, del argumento, y habiendo escuchados algunos fragmentos.

Y hay que ver –esta cronista puede dar fe, luego de numerosas experiencias al respecto– lo bien que se portan y lo atentos que se mantienen chicos y chicas durante las dos horas y media, tres (con intervalos incluidos) que dura la función. Y ya van 17.500 estudiantes que a través del tiempo han concurrido s estas mañanas líricas, que han descubierto una gran orquesta sinfónica, que han escuchadas voces entrenadas hasta lo imposible que se proyectan a toda la sala sin un solo micrófono. Y se han dado cuenta de que, así como escuchan rock y pop en inglés, cumbia en castellano, puede abrir sus oídos al italiano, al francés; contando, por cierto, con la traducción en el subtitulado.

En este mes de junio, los estudiantes adolescentes tuvieron la suerte de ver una ópera tan hermosa y emocionante como Madama Butterfly dentro del Programa de Formación de audiencias de Juventus Lyrica, que ya lleva más de un centenar de estas funciones especiales a las que los colegios acceden mediante una inscripción. El próximo 15 de octubre les tocará una tremenda ópera de Verdi, el Rigoletto.

En funciones regulares, los próximos viernes 12 y sábado 13, a las 20 horas, se ofrecerán las últimas funciones de Madama Butterfly en una muy lograda puesta en escena de Ana D’Anna, con exquisito vestuario de Maria Jaunarena y la inspirada escenografía que abre la perspectiva con sus líneas y transparencias, de Gonzalo Córdova, también responsable de la refinada, atmosférica iluminación; merecen destacarse las estampas textiles de Diego Danei. El rendidor elenco está encabezado, alternadamente, por Monserrat Maldonado y Sofía Gala Godoy en el gran rol protagónico: Daniela Prado y María Kostova (Suzuki): Ramiro Pérez y Marcelo Gómez (Pinkerton); Alfredo Martínez Torres (Sharpless); Santiago Delpiano (Goro); Jerónimo Vargas Gómez (Yamadori); Mario de Salvo y Cristián de Marco (Bonzo).