ORGANIZADO POR ANFIBIA

Segundo día de Futuro Imperfecto: narrar en Nétflix, en Anfibia, en Tik Tok y en Elefante Blanco

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Keka Halvorsen gerente de contenidos de Netflix para el Cono Sur, llevaba un rato hablando de guiones, de personajes, de lo que hace que una historia enganche, cuando soltó la frase: “Los argentinos narramos a través del personaje más que desde la historia. A nuestros cuentos les salen cuentos de adentro. Se llama realismo maradoniano”. No hace falta explicar demasiado, el nombre lo dice todo: un estilo para contar que desborda el esquema, que va para los costados cuando se espera que vaya para adelante, que es más grande que el formato en el que debería estar.

Lo dijo en la mesa “Narrativas de lo real y economía de la atención”, parte del Festival Futuro Imperfecto que Revista Anfibia organizó para celebrar sus catorce años. Cuatro personas con recorridos muy distintos distintos –junto a Halvorsen estaban David García Guercetti, químico, músico y divulgador científico; Carlos Manuel Juárez, director del medio mexicano Elefante Blanco– conversaron sobre las dificultades y posibilidades para narrar hoy en distintos formatos, discutieron sus estrategias para conquistar la atención de audiencias captadas por varias pantallas en simultáneo y sobre las la trampa de tener que decidir entre la profundidad y el impacto. Galia Moldavsky, socióloga, periodista y streamer, fue la anfitriona. 

 La sorpresa

Galia abrió con una pregunta simple: ¿dónde encuentran sorpresa hoy? Ninguno habló de formato ni de algoritmo. Todos hablaron de algo más parecido a una necesidad.

Ernesto Picco, jefe de redacción de la revista, recordó que la sorpresa fundacional de Anfibia fue juntar a un académico con un periodista en la misma nota, pero que desde entonces las propuestas y contenidos anfibios no han dejado de mutar para buscar nuevas formas de expandir las fronteras de la narración. “Desde Anfibia no solo disputamos la atención sino también la concentración”, dijo. La distinción no es menor: en un ecosistema donde todo compite por el primer click, Anfibia apostó siempre por el segundo párrafo, el tercero, el que te obliga a quedarte 15 minutos leyendo una nota.

Para Halvorsen, lo que la sorprende es la humanidad. No el giro de la trama ni el golpe de efecto, sino la peculiaridad de un personaje que te lleva de la mano sin que te des cuenta. “¿Qué querés contar? La peculiaridad es lo que buscamos”, resumió. En Netflix, eso se traduce en una apuesta por lo local: historias de argentinos para argentinos que, bien contadas, terminan siendo universales.

David García Guercetti pensó en su origin story . Subió su primer video a TikTok enojado con los laberintos de la ciencia, sin expectativa, por una pulsión interna. La sorpresa vino después, cuando entendió que esa necesidad de contar lo que tenía para decir era exactamente lo que enganchaba a la gente. “No buscaba nada”, dijo. “Era una necesidad personal.”

Carlos Manuel Juárez habló sobre su experiencia en Tamaulipas, la zona más violenta y silenciada de México. La sorpresa, para él, fue descubrir el ruido que generó simplemente contar las historias de los 13.000 desaparecidos de su región. El periodismo local que le da voz a los propios genera algo que los medios nacionales rara vez producen: obliga a una comunidad a preguntarse quiénes son.

 Lo simple

¿Para llegar a más gente hay que resignar profundidad? La respuesta de la mesa fue tajante: no.

Keka puso en cuestión algunos prejuicios sobre Netflix desde el arranque. Que algo tiene que pasar en el primer minuto para enganchar al espectador es un mito. Que la gente no aguanta contenido largo también. “La gente es voraz, hacen maratones de ocho horas viendo una serie es normal.” Lo que no perdona el espectador es la traición: prometer una cosa y dar otra. “Hay un pacto con el espectador en el que hay que ser transparente sobre lo que le estás ofreciendo.”

Carlos, durante años, le tuvo miedo al resumen, a la nota corta, al reel. Hasta que se lo perdió. “Me quité el miedo a resumir”, dijo. En Tamaulipas, muchas veces la comunicación que llega primero sale por redes. Eso no cancela el texto largo: lo complementa.

David, en su rol de divulgador científico planteó: simplificar no implica vaciar. “No es necesario resignar contenido ni profundidad, es una trampa. Si viene bien explicado, todo puede entenderse.” Su argumento es que la ciencia tiene una deuda histórica con la divulgación, y que esa deuda no se salda resumiendo sino encontrando la metáfora correcta. El gato de Schrödinger, planteo, es el modelo: una imagen que carga con toda la complejidad de la mecánica cuántica sin necesidad de explicar nada técnico.

Picco lo llamó “una falsa dicotomía”. El espacio donde se produce contenido se expandió, y con él las formas en que las audiencias se relacionan con ese contenido. No hay que elegir entre el texto largo y el reel: hay más trabajo por hacer que antes, no menos. “No hay que renunciar a tratar de llevar a la audiencia a tomarse una pausa para pensar.”

Las historias

Los periodistas de la sala llegaron a un punto en común. Para Ernesto Picco, las historias tienen dos orígenes: llegan solas o nacen de las obsesiones del equipo. Cuando llegan, hay que tomar una decisión sobre la forma que van a tomar. Anfibia tiene una discusión interna que él mismo describió como “medio esquizofrénica”: seguir publicando textos largos o cubrir la coyuntura “tengo el teléfono a mano por si renuncia Adorni”, remató. Juárez reconoció algo parecido desde Tamaulipas: hay que saber contar historias, pero también crear experiencias que involucren a todo el cuerpo. Su respuesta a esa tensión fue el teatro documental: subir a escena las historias de los desaparecidos, ponerles música, objetos reales. No como reemplazo del periodismo sino como otra dimensión del mismo relato. Esa búsqueda es, en parte, lo que nombra el periodismo performático y lo que Futuro Imperfecto propone como festival: un espacio donde el formato es parte de la historia.

Keka apostó por lo local como activo, no como limitación. “Cada historia debe ser valiosa por lo local, contenido de locales para locales”, dijo. “La particularidad de cada territorio, bien hecha, puede volverse universal.” Netflix, en ese esquema, funciona como una caja negra de identidad que uno lanza al mundo. David llegó a lo mismo imaginando que le explicaba la mecánica cuántica a su sobrino. Ese marco narrativo, tan acotado y concreto, le permitió construir un personaje y con él un lenguaje para contar cualquier cosa. Pero fue más allá: la divulgación, dijo, no debería ser un extra sino parte del método científico en sí mismo. 

La atención

Juárez habló de seducción: “Hoy es necesario seducir a la audiencia, presentar quiénes somos, somos personas de carne y hueso”. En México eso tiene un costo concreto: mostrarse implica exponerse. Pero también es la única manera de que la gente pierda el miedo a hablar. El periodista visible, con nombre y cara, genera una confianza que el medio institucional no puede producir solo.

David construyó su audiencia desde un fragmento muy específico –la ciencia dura, la de frontera, la que casi no tiene público– con la convicción de que integrarla a la conversación cotidiana es la única forma de que no la coopten las fake news. Su video viral no fue una estrategia: fue el diálogo con su sobrino subido a TikTok sin más expectativa que la de contar algo.

Keka retomó la idea del pacto con el espectador. La atención no se gana en el primer minuto con un golpe de efecto: se gana siendo transparente desde el principio sobre lo que estás ofreciendo. Prometer adrenalina y dar otra cosa es perder al espectador para siempre.

Picco cerró con una reflexión que parece contraintuitiva: publicar una nota es el punto de partida, no de llegada. Desde ahí el primer paso es capturar la atención, el segundo llevar a la lectura, y desde allí aportar a la conversación pública. La viralidad sin conversación es ruido. La concentración, insistió, es lo que Anfibia sigue disputando después de catorce años.

Continuidad

La mesa que siguió debatió sobre las Huellas tecnológicas e impacto ambiental, ¿Hasta dónde llega la mano invisible de las big tech? ¿Cómo crear proyectos que disputen de manera soberana la economía de la innovación, la transición ecológica justa y un acceso equitativo al futuro digital? 

Todas las mesas/coberturas/charlas pueden verse en el canal de ANFIBIA.

El festival Futuro Imperfecto continúa el viernes en Finnegans y El Picadero.Puede verse aquí toda la programación.