Análisis

El Banco Central y los operadores del mercado se preparan para la batalla del dólar en febrero

Tras la recuperación de reservas en diciembre, dos noticias sembraron el martes señales de alerta sobre el verde, uno de los apodos con lo que se denomina al dólar en la jerga financiera.

Por un lado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el último mes del año pasado la Argentina volvió a sufrir un déficit comercial por primera vez en 27 meses: US$ 364 millones. Por la crisis mundial, la brecha entre el verde y el blue -que desalienta la liquidación de la soja guardada en silobolsas-, y el paro aceitero, bajaron las exportaciones 34%, mientras esa misma diferencia entre los tipos de cambio y la tibia recuperación económica -aún por debajo del nivel de diciembre de 2019- alentaron las importaciones. Por otro lado, el Banco Central sacrificó ayer US$80 millones de sus reservas.

Un puente a marzo

En la autoridad monetaria analizan que la operatoria del mercado cambiario sigue “normal”. “Pasó la liquidación de la cosecha fina (la de trigo, en diciembre pasado) y ahora hasta marzo o abril, que entra la gruesa (soja y maíz), se van a ver días de compra y días de venta. No vemos ninguna situación fuera de la lógica económica vinculada a operaciones de comercio exterior. Es difícil que estimemos cómo quedamos hasta marzo. Si la pregunta era formulada en noviembre, con llegar empardados estábamos bien, pero diciembre fue muy bueno y permitió acumular US$600 millones”, dijo una fuente de la entidad monetaria. “Enero arrancó muy bien (porque se liquidaron exportaciones de granos retrasadas por el paro aceitero) y luego se normalizó. Es probable que estos tres días que quedan sean vendedores y quedemos unos US$180/200 millones arriba en el mes”, se esperanzó.

La presunción en el banco es que en febrero una pérdida leve de reservas sería aceptable y que a partir de marzo o abril comenzará un período de acumulación de divisas hasta mayo o junio. “El segundo semestre volverá a ser de ventas, porque es así la lógica”, pronosticó la voz.

En el análisis de la entidad que preside Miguel Pesce, la clave es sostener el superávil comercial, que se vio erosionado en diciembre. “Si 2021 mantiene un superávit comercial de US$12.000 millones, veremos la misma lógica de administración de reservas que en 2020. Con mejores exportaciones, se podrán ir liberando algunas cuentas para acceso a divisas, después de garantizar insumos, pago de deuda, giro de utilidades, royalties, etc. Pero hasta que no exportemos en el orden de los US$90.000 millones, no se va a poder liberar totalmente”, concluyen su visión.

En 2020, solo se exportaron US$ 54.884 millones, unos USD$30.000 millones menos que 9 años atrás.

Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica y ex subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal durante el Gobieron de Cambiemos, aunque crítico de lo que fue su política económica, atribuyó la reciente pérdida de reservas a que, si bien ha bajado la brecha cambiaria respecto del 100% octubre pasado, aún está en 70%. Delgado anotó también que las tasas de interés de los plazos fijos rinden menos que la inflación.

La diferencia entre los dólares lleva a que los exportadores e importadores piensen que el dólar oficial está bajo y especulen en consecuencia, más allá de que el tipo de cambio real (ajustado por inflación) multilateral (en relación al dólar, yuan, euro y real) está en el nivel más alto del Gobierno de Alberto Fernández, similar al de 2011, y mayor al vigente en la segunda administración de Cristina Fernández de Kirchner y al de la mayoría de la de Mauricio Macri (con excepción de los meses en que devaluó en 2018 y 2019).

Soja guardada

Delgado opinó que el Gobierno deberá seguir achicando la brecha y subir la tasa porque en los próximos meses “la demanda de pesos empieza a darse vuelta y puede haber eventos cambiarios complejos”. Señaló además que los sojeros aún tienen 8 millones de toneladas guardadas.

Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) y columnista de Página/12, advirtió que, “aun viniendo del stop más grande en términos históricos por los últimos tres años de recesión, la Argentina puede enfrentar nuevamente en 2021 un escenario de restricción al crecimiento por escasez de divisas”. “Una reactivación electoral será a costa de un mercado de divisas en permanente tensión, que aleja las chances de transformar el despegue coyuntural en un proceso de crecimiento de mediano plazo”, alertó.

La práctica de fugar divisas por la vía de la cancelación de autopréstamos pone en duda el realismo de la esperanza del Ministerio de Economía

“El reducido margen de maniobra en el frente externo se origina en un magro resultado comercial en 2020 y con el crecimiento esperado para 2021, dada la administración actual para el comercio exterior, (el superávit comercial) se reducirá a US$ 10.000 millones”, pronosticó Asiain. “Con ese saldo, deben financiarse los 200 millones mensuales para la compra minorista, monto en el que se estabilizó esta variable a partir de los controles de septiembre. El saldo comercial también debe cubrir el pago de deudas del sector privado, que nubló parte del exitoso canje de la deuda pública, al demandar US$7.000 millones en 2020 para la cancelación de préstamos financieros, títulos y líneas de crédito. La expectativa de los funcionarios del Ministerio de Economía es que esos cancelamientos anticipados dejen un margen de divisas para 2021. Sin embargo, la práctica de fugar divisas por la vía de la cancelación de autopréstamos pone en duda el realismo de aquella esperanza”, apuntó el director del CESO.

El acuerdo pendiente

Irina Moroni, economista jefa de la Fundación Capital, que dirige Martín Redrado, opinó que, “más allá del dato puntual de diciembre, el balance cambiario de 2021 luce algo ajustado”. “Terminando el período de demanda elevada transaccional de pesos, con tasas de interés muy negativas en términos reales (en relación a la inflación) y reservas netas en torno a los US$4.000 millones, habrá que monitorear de cerca el comportamiento de la demanda de dinero, su presión sobre la brecha cambiaria y si el Central logra seguir comprando divisas”, afirmó la economista. “Habida cuenta de estos factores, será clave la política monetaria que lleven adelante las autoridades, así como cuándo y qué tipo de acuerdo se alcance con el FMI”, concluyó Moroni.

Juan Luis Bour, economista jefe de la ortodoxa Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), predijo que “el cepo a importaciones se volverá cada vez más estricto, en bienes y en servicios”. Por ejemplo, las actuales restricciones a las compras externas de ciertos alimentos importados o eventuales trabas (incluido gravámenes) a servicios médicos, Netflix, fletes o seguros“, ejemplificó Bour. ”Eso es trágico inclusive para la velocidad de recuperación“, opinó.

La amenaza de cerrar mercados para privilegiar el mercado interno frena cualquier proyecto que venda afuera y adentro, no sólo de alimentos

También prevé que continúe el “cepo a pagos externos”. “Resulta obvio tras la reestructuración de deuda de YPF, pero la actual obligación de refinanciar (pasivos de empresas) no vencerá a fin de marzo. Por tanto, aumenta el riesgo de default privados”, analizó el economista jefe de FIEL.

Bour criticó los acuerdos a los que está arribando el Gobierno con la cadena agroindustrial para que continúen las exportaciones sin que la cotización internacional de los productos impacte de lleno en la inflación local: “La impericia en su máximo punto: amenazan a exportadores con cerrar mercados para privilegiar el mercado interno. Esto frena cualquier proyecto que venda afuera y adentro, no sólo de alimentos”. Y continuó con su diatriba agorera: “Control de cambios implica brecha. Si la economía se recupera más lento, aumenta el déficit fiscal y el financiamiento monetario (de ese rojo), ergo brecha, ergo caen reservas, ergo sube brecha, ergo inflación. No sé si es tal algo inminente, pero sospecho más controles y se vuelven mínimas las posibilidades de acuerdo con el FMI y el Club de París (grupo de países acreedores). Quizás un nuevo default comience a despuntar antes de fin de año, a menos que ajusten fuerte después de elecciones”.

Martín Polo, jefe de estrategia de la sociedad de bolsa Cohen y execonomista jefe de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional con Cambiemos, observó que el mercado percibe fragilidad con el dólar porque “te comiste el excedente comercial de la recesión de 2018 y 2019, siendo ese saldo la única fuente de divisas disponible”. “El Banco Central está devaluando un poco y poniendo más controles cambiarios, pero ya perdió la mitad de las reservas que había comprado en enero. Si bien el precio de la soja te ayuda, aún no tenés más exportaciones, ahora afectadas por un paro de transporte, y las importaciones van a subir porque se reactiva la actividad. El Gobierno abre o cierra la canilla de dólares de acuerdo con las reservas que tiene. En febrero va a estar con lo justo, pero así será todo el año. El futuro depende de la recuperación de la economía global y que la cosecha aproveche los buenos precios a pesar de la seca”, pronosticó el economista. “Si eso va bien, podrás gastar más en importaciones. Habrá déficit energético. Tendrás que hacer malabares para que no se escape el tipo de cambio”, finalizó Polo.

AR