La dinámica inflacionaria mostró en diciembre una nueva señal de alerta desde el frente mayorista. Los precios al por mayor registraron una aceleración respecto de los meses previos, impulsados por aumentos en alimentos, combustibles y bienes industriales, sectores con impacto directo sobre el consumo y la estructura de costos de la economía.
De acuerdo con los datos difundidos por el Indec, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) avanzó 2,4% en el último mes del año, lo que llevó la variación interanual al 26,2%. El resultado confirma que, pese a algunas desaceleraciones puntuales, las presiones inflacionarias siguen activas en distintos tramos de la cadena productiva.
La evolución de los precios mayoristas suele funcionar como un anticipo de lo que ocurre luego en los mostradores, en especial en rubros sensibles como alimentos, energía y transporte.
El empuje vino de la producción local
El informe oficial mostró que el aumento estuvo traccionado principalmente por los productos nacionales, que subieron 2,4%, mientras que los importados registraron un incremento más moderado, del 1,7%.
Entre los sectores que más presionaron sobre el índice se destacaron los productos refinados del petróleo, con una suba del 6,3%, seguidos por petróleo crudo y gas (+3,4%), alimentos y bebidas (+3,2%) y el complejo automotor (+3,2%). La combinación de estos aumentos refuerza el riesgo de traslado a los precios finales, en un contexto de consumo todavía frágil.
Costos en alza a lo largo de toda la cadena
Otros indicadores del sistema mayorista mostraron un comportamiento similar. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) —sin impuestos— aumentó 2,2% mensual, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) se ubicó en 2,4%.
En este último caso, el mayor empuje provino de los productos primarios (+2,8%) y de los productos manufacturados junto con la energía eléctrica (+2,3%). Se trata de un indicador clave porque refleja los precios que reciben las empresas y que, con el tiempo, tienden a trasladarse al consumidor.
La construcción también sintió el impacto
En paralelo, el Índice del Costo de la Construcción (ICC) mostró en diciembre un aumento del 1,4% en el Gran Buenos Aires, confirmando que el sector continúa expuesto a la presión de los insumos y de la mano de obra.
El alza fue generalizada: materiales (+1,6%), mano de obra (+1,3%) y gastos generales (+1,3%). Dentro de los materiales, se destacaron los aumentos en artefactos de iluminación, cemento, hierro, mesadas de granito y ascensores, insumos clave en las etapas iniciales de cualquier obra.
La combinación de precios mayoristas en alza y costos de construcción persistentes vuelve a plantear un escenario desafiante para la política económica, en momentos en que el Gobierno busca consolidar una desaceleración inflacionaria que, por ahora, muestra avances desiguales.