DEL BAJO PERFIL AL PROVOCADOR DE X

Marcos Galperin, ingeniero del caos

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“¿Marcos Galperin? ¿Dónde trabaja?”, preguntó el guardia de seguridad de las oficinas de Mercado Libre cuando un periodista de la BBC llegó, allá por 2014, a la cita pactada con el dueño de uno de los unicornios argentinos. Unos minutos más tarde, ya sentado frente a él, el periodista entendería que esa confusión era, para el magnate de jeans y zapatillas, casi un halago. “Veo muchos empresarios que usan su empresa como plataforma para ser famosos”, le dijo Galperin. “Para nosotros es exactamente lo contrario. Cuanto más bajo sea nuestro perfil personal, mejor”.

Doce años más tarde, la segunda fortuna del país —con un patrimonio de US$7.200 millones según Forbes, apenas por debajo de Paolo Rocca— es tema de la semana por burlarse en redes sociales de una señora en un móvil de televisión, contando que su jubilación no le alcanza para llegar a fin de mes. 

El episodio de la jubilada no es una rareza para el Galperín de 2026. No hay que scrollear mucho en su cuenta de X para encontrar reposteos que podrían mantenerlo permanentemente en el centro de la agenda pública. Un video de la Piazza Garibaldi de Nápoles repleta de manteros con el epígrafe “Consiguieron transformar Nápoles en África. Europa se muere de diversidad”. Una imagen con los quince nombres de varones más populares de Argentina en 2026 y la leyenda “No está Mohammed. Argentina faro de Occidente”. Otro video donde una policía mujer se agacha ante un hombre armado, titulado “Gender pay gap explained” (brecha salarial de género explicada). 

“A mí lo que me gusta de las redes sociales es que siento que es muy similar a lo que fue Mercado Libre. Nosotros democratizamos el comercio. Las redes sociales tienen la capacidad de que cualquier persona pueda dar su opinión. Ese fenómeno me parece democratizador, y por eso me gusta participar”, le dijo un Galperín más alejado de la discreción de ese 2014 al periodista José del Río en una entrevista para La Nación en 2024. 

Hasta 2017, Galperin era un nombre muy conocido en el mundo de los negocios, pero sin presencia en el debate público. Fue la reforma previsional del gobierno de Mauricio Macri la que lo empujó a opinar con claridad política con un tuit a favor de la misma. Desde entonces, su perfil público fue creciendo, arriesgado, y en sus propios términos: principalmente en X, donde no hay repreguntas, y donde tiene la posibilidad de bloquear los comentarios que no le gustan— lo ha hecho con colegas—. 

En los últimos dos años, incluso recibió a algunos medios internacionales en su casa en Montevideo, que lo bautizaron como “el argentino más rico” (The Economist) y “el fundador del Amazon de América Latina desde un estacionamiento” (Fortune).

De Marquitos al Amazon de América Latina

Marcos Galperin nació en 1971 en Buenos Aires, el cuarto de cinco hermanos de una familia con historia empresarial: su abuelo, un inmigrante alemán-estadounidense, había fundado en 1941 Sadesa, la curtiembre que provee cueros a Nike y Adidas y, como toda la industria textil, hoy no está exenta de la caída de producción por la baja demanda y la apertura importadora fruto del modelo económico de Javier Milei.

Jugador de rugby, a los 17 años tuvo que elegir entre el deporte y los estudios. Eligió lo segundo: primero en la Universidad de Pennsylvania, después un MBA en Stanford, en el corazón de Silicon Valley. Allí conoció a John Muse, un inversor texano, al que ofreció llevar al aeropuerto para venderle su idea —un eBay latino—, y se pasó de la entrada para ganar tiempo. 

En agosto de 1999, con 27 años, volvió a Buenos Aires y fundó MercadoLibre desde un garaje de las oficinas de su padre. Era un clon de eBay —el mayor sitio de compraventa online del mundo en ese momento— pensado para América Latina. Se expandió a Brasil, México y Uruguay. En 2003 lanzó Mercado Pago, la billetera digital que hoy mueve más plata que el propio marketplace. En 2007 comenzó a operar públicamente en la Bolsa de Nueva York.

Lo que construyó desde ese garaje cambió la forma de comprar, vender y pagar de millones de latinoamericanos. Hoy MercadoLibre opera en 18 países y tiene 84 millones de usuarios —cifra que duplica la población del país donde nació— y otros 83 millones que usan Mercado Pago. 

Según sus últimos balances presentados ante la SEC de Nueva York esta semana, factura más de US$35.000 millones anuales y su capitalización de mercado supera los US$100.000 millones, lo que la convierte en una de las empresas latinoamericanas más valiosas. 

Un velero llamado libertad

En 2019, Galperin cruzó el Río de la Plata para mudarse junto a su familia a Montevideo, Uruguay donde, según Bloomberg, camina sin custodia, hace las compras en el mercado y prende la parrilla los domingos. No es la primera vez que decide vivir en Uruguay. Después de algunos episodios de seguridad que sufrió su familia durante principios de los 2000, ya se había instalado allí. Volvió a Argentina cuando Mauricio Macri ganó la presidencia en 2015 y se fue de nuevo pocos días antes de que asumiera el gobierno de Alberto Fernández.

Los motivos de la mudanza nunca quedaron del todo claros. En su entorno hablan de que se hartó de Argentina, mientras que otros lo atribuyen a razones fiscales.

Lo que sí es verificable surge del formulario 10-K que la empresa presenta ante la SEC de Nueva York: en los últimos tres años, MercadoLibre recibió US$247 millones en beneficios impositivos del Estado argentino bajo el régimen de Economía del Conocimiento. El hombre que critica el estatismo desde Uruguay cobra subsidios del Estado del que se fue. El régimen termina en diciembre de 2029. 

Cuando esta semana Galperín se rió de la jubilada que necesitaba de la ayuda de sus hijos para comprar los remedios, el periodista Ari Lijalad hizo el cálculo de cuántas jubilaciones equivalen los beneficios que recibió del Estado: “Te llevaste más de 750.000 jubilaciones”, le escribió en X.

Mercado Livre

Brasil representa el 54% de los ingresos de MercadoLibre. También es donde el fisco le reclama US$897 millones en litigios acumulados. Tras la presentación de los resultados del primer trimestre esta semana, la acción se desplomó más del 10% en Wall Street. “Las acciones de Mercado Libre están corrigiendo luego de la presentación de resultados. Si bien la compañía mostró crecimiento en ingresos, el mercado puso el foco en la caída de los márgenes de rentabilidad”, explicó a eldiarioAR Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.

Entre los motivos de la caída de los márgenes, está la expansión de la cartera de créditos de la empresa un 87% en un año, ampliando los préstamos a segmentos más riesgosos y a plazos más largos. Esto generó que aumente la morosidad y las provisiones por deudas incobrables llegarán a US$1.244 millones en un solo trimestre — el doble que el año anterior. Aquellos que no pueden pagar son exactamente las personas a las que Galperin desprecia en X.

“El mayor problema de Mercado Livre en Brasil es el laboral”, cuenta a este diario Laís Martins, periodista de The Intercept Brasil. El medio para el que trabaja investigó el caso de Luiz Felipe Dominicalli, un joven de 19 años que trabajó nueve meses como tercerizado clasificando paquetes en un centro de distribución en Cajamar, en el Gran San Pablo, y se suicidó dentro del depósito el día que lo despidieron. 

The Intercept reconstruyó lo que pasó, desmintiendo la versión de la empresa que sostuvo que el joven fue atendido en menos de un minuto y trasladado con vida. Sus compañeros contaron que murió en el depósito, que la empresa colocó una lona para cubrir el lugar y desvió la salida para que nadie pasara junto al cuerpo. Sus compañeros tuvieron que seguir trabajando. Según el Sindicato de Empleados Comerciales de Franco da Rocha, Luiz Felipe “había estado sufriendo una fuerte presión psicológica por parte de sus superiores”. El objetivo en esa planta: 120 entregas por hora. Dos por minuto.

“Cuando empezás a conversar con la gente que trabaja en el área de depósitos, son jóvenes que salieron recién de la escuela, que intentan hacer dinero para empezar la universidad. Son jóvenes y pobres y esa condición perpetúa la explotación. Luiz Felipe es apenas un ejemplo del modo en que operan los depósitos”, explica lais.

Mercado Livre llegó a Brasil antes que Amazon. “Para la gente en general, es una empresa querida. La ven como una alternativa local, no como una gran tecnológica americana. Muchos piensan que es brasilera, de hecho. Que opere como cualquier big tech, es un detalle que pocos registran”, dice Martins.

Y menos aún lo que pasa dentro de los galpones. Ese mismo año en que Luiz Felipe murió en Cajamar, la empresa desembolsó R$1.000 millones para poner su nombre en el estadio Pacaembú, en el centro de San Pablo. El Mercado Livre Arena, con su pista de running y sus tribunas renovadas, es hoy uno de los íconos de la ciudad.

La despedida

En diciembre de 2025, Galperin dejó el cargo de CEO ejecutivo de MercadoLibre. Dijo que quería dedicarse a explorar la inteligencia artificial. Que puede pasarse horas viendo videos en YouTube sobre el tema. Que imagina asesores de IA que algún día ayuden a los usuarios de Mercado Pago a administrar su plata.

Lo que no dijo es que la empresa ya está ahí: en el primer trimestre de 2026, el balance informó que MercadoLibre desplegó Claude —la IA de la empresa Anthropic— a 31.000 empleados. Y que los KPIs de productividad crecen entre 7 y 10 veces más rápido que la planta de personal. Y que planean mantener el número de ingenieros estable en 2026. 

Ariel Szarfsztejn, su sucesor, tiene por delante los litigios fiscales en Brasil, la morosidad creciente, la guerra con los bancos y los márgenes en caída. Galperin, desde Montevideo, tiene X.

NR/MG