Carlos Regazzoni, asesor del plan de gobierno de Manes

“El neoliberalismo es una entelequia. No hay ningún país que haya logrado organizarse de esa manera”

Carlos Regazzoni.

Carlos Regazzoni es médico como Facundo Manes y ha trabajado con él en el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco). Ahora lo acompaña al diputado y aspirante presidencial como uno de sus principales asesores en la redacción de sus planes de gobierno. Hijo del pintor y escultor del mismo nombre, entró en político con el PRO en 2007 en el gobierno porteño y entre 2015 y 2017 dirigió el Plan Médico Integral (PAMI), pero se alejó por diferencias con la conducción de Mauricio Macri. Regazzoni sostiene que rechaza el neoliberalismo y aboga por un neodesarrollismo.

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¿Por qué un médico metido en temas económicos?

Porque me gusta y porque la política tiene que tener contenido y el contenido es económico o sobre los derechos o sobre la identidad. Y después la política tiene un cuarto ingrediente, que es como el malo de la película, que es sobre el poder.

¿Cómo fue que se formó en economía?

En la economía, soy autodidacta. Sí me formé en filosofía. Conozco mucho, además, de estadística y matemáticas. Diría que esas son mis tres áreas y no me meto en la técnica económica. Conozco bastante bien la econometría porque es estadística y la estadística médica toma herramientas, sobre todo ahora con la inteligencia artificial y demás, como herramientas de la econometría y lo que es data management. Eso es un tema que conozco en profundidad. Ahora sí me meto en discutir la forma en que se organiza la sociedad y el bienestar, porque esa es la esencia de la democracia.

Usted tiene un discurso que es crítico en lo económico del cristinismo, pero también del neoliberalismo. ¿Cuál es su modelo económico?

Como no soy economista, trato de adherir a un modelo. El cristinismo es un pragmatismo con cierta sensibilidad social. No hay modelo económico. El neoliberalismo es una entelequia, es algo inaplicable. Termina siendo una forma de una serie de regulaciones que favorecen a un sector financiero. No hay ningún país que ha logrado organizarse de esa manera. Yo me identifico con un pensamiento neodesarrollista. La línea histórica incluye a Celso Furtado, más a la izquierda, Fernando Henrique Cardoso y Luiz Carlos Bresser Pereira. Y tenés otros exponentes en el mundo como el coreano Ha-Joon Chang. He tratado de seguir mucho el pensamiento de Thomas Piketty, el de James Kenneth Galbraith.

¿En qué consiste ese neodesarrollismo en concreto?

La sociedad es una organización. Los seres humanos nos juntamos y convocamos en la sociedad para organizarnos, para obtener ciertos fines que individualmente son imposibles. El primero primer, hacer vida individual y familiar es imposible sin organización comunitaria. El segundo es el bienestar. La familia sola, aislada, no es suficiente para brindarse el bienestar. La economía de los países tiene un principio de organización que responde a prioridades políticas, la educación, la salud. Si estás hablando de educación, salud, seguridad, defensa y justicia, te fuiste al 25% del producto bruto. Esos son pilares del desarrollo económico que necesitan ser organizados. Después viene cómo generar riqueza. Ojo que todo esto genera riqueza. Pero vos necesitas un plan de desarrollo y ese plan implica la industrialización. No es verdad que el país solo se industrializa en función de su ventaja competitiva, que es algo acomodado en los países. Las ventajas competitivas se desarrollan analizando el escenario. Está lleno de ejemplos. La empresa de acero más importante del planeta es de Corea, que no tenía la materia prima para producirlo. Embraer es una empresa de aviación, de las más importantes del mundo, y no hay nada que hubiera dicho que Brasil tenía que ser más importante en aviación que Reino Unido. Ese desarrollo industrial es una prioridad y a partir de ese desarrollo, encontrar a los nichos en los cuales podés desarrollarte. La Argentina tiene mucha materia prima y a esa materia prima se le puede agregar valor. Eso es un proceso de industrialización. Después tenés todo el trabajo científico y tecnológico para extraer la materia prima de manera sustentable. Todo eso es valor agregado. Para esto necesariamente tenés que tener algún grado de políticas, llamémoslo proteccionistas, en el sentido de lo que se dice habitualmente. ¿Por qué? Porque si no, vos tenés una competencia desleal. Primero, no todos los países tienen los beneficios sociales que tienen los trabajadores en la Argentina, con lo cual los otros países tendrán el costo de producción más bajos simplemente porque sus trabajadores viven peor. Entonces eso vos tenés eso que se llama dumping social, tenés que estar preparado para eso, vos tenés que proteger a tus trabajadores. Esto lo hacen todos los países como Alemania, que es uno de los países más industrializados de la tierra, que protege su Estado de bienestar. ¿Cómo lo hacen? Con una política de desarrollo industrial planificada. Justamente con otra mirada. No es solo hacer rentable el capital que invirtió, sino también el otro capital que es el humano, en términos de bienestar. Esas políticas de cuidado del desarrollo es lo que te va a permitir después una política activa de apertura de mercados. La política apertura de mercados involucran un alineamiento entre la geopolítica y la economía. Si vos no tenés alineada la geopolítica con la economía, no vas a tener socios. Con la globalización que estamos viviendo, los países van a tener sobre todo intercambios comerciales con países amigos desde lo geopolítico. Hay que promover la exportación, no de materias primas, sino de materias elaboradas. Hoy en día se produce la materia prima para los alimentos. Se tiene que exportar alimentos.

Hay muchos que critican el desarrollismo, dicen que no se puede volver a la sustitución de importaciones...

Hay que sustituir importaciones. Si no, destruís la industria nacional.

Pero termina con una industria que no exporta como la de Tierra del Fuego o la industria textil...

Hay que bajar los impuestos a las industrias. Tenés que sacar impuestos, no reventar la industria. Si el trabajo argentino no se da en industrias y en torno a ellas, ¿a dónde se va a dar? Me parece que son cosas distintas: una es la electrónica de Tierra del Fuego y otra es la textil. La textil es una industria muy genuina. La mayoría de la gente no se viste con ropa importada sino con ropa nacional. Segundo, es una industria con un enorme potencial exportador. Ahora bien, tiene una enorme competencia porque hay países que han hecho de la industria textil un mantra. Así salió Japón. Hasta que logremos exportar satélites y con eso generar una parte importante de nuestro producto, vamos a tener primero que exportar ropa. Es un trabajo. Porque además tenemos una deuda educativa. Lo de Tierra del Fuego no conozco el caso. Eso lo verán los economistas. Lo que sí te digo es que no admite soluciones simplistas. Me parece bien que si fabricás autos, ¿cómo no vas a fabricar electrónica?

Usted menciona estudios que muestran cómo se desarrollaron los países. ¿Cuáles son esos países que han logrado el desarrollo y qué hicieron?

No son muchos países. La verdad que son 13 en los últimos 100 años, dicen lo que saben en esto, Michael Spence, Robert Solow, Nobeles de Economía y otros autores de The Growth Report (El Reporte del Crecimiento, del Banco Mundial). Dicen que Corea del Sur, China, Singapur, entre otros (el resto son Botswana, Brasil, Hong Kong, Indonesia, Japón, Malasia, Malta, Omán, Taiwán y Tailandia) hace 100 años estaban subdesarrollados y hoy son desarrollados. Esos países se caracterizaron por una activa planificación industrial. Se propusieron como política de Estado promover el desarrollo de sectores industriales. Irlanda es otro caso de política de promover la industrialización, con una poderosa apuesta a la educación y la salud. Son países que cambiaron el percentil de salud. Los países que hoy en día tienen mala salud son prácticamente los mismos que hace 100 años. A mí me convencen los estudios que demuestran que para mejorar el desarrollo económico primero tenés que promover el desarrollo de la salud. De hecho, lo muestran las estadísticas: primero los países empiezan a bajar fuertemente la mortalidad infantil y aumentar fuertemente expectativa de vida, y después hay crecimiento económico. Otro tema es el demográfico. Normalmente los países que crecen son países que crecen demográficamente. Una vez que se acaba el crecimiento demográfico, en general, el crecimiento tiende a plantarse.

¿Qué está haciendo con Manes?

Ayudándolo. Primero somos amigos hace 30 años. Yo siempre le tuve mucha admiración porque Facundo ha hecho un trabajo extraordinario como médico. Es uno de los pocos médicos argentinos con 250 papers publicados en revistas científicas internacionales. Ha sido profesor de las mejores universidades del mundo. Ahora lo que estoy haciendo es trabajando con él en el equipo que prepara los planes de gobierno. Lo que me interesa puntualmente es especialmente la técnica de planificación. Los países del sudeste asiático o Colombia tienen esa institución planificadora. Una de las cosas que trato de convencer a Facundo es que hace falta una revolución de la administración pública y eso pasa por la reducción a siete ministerios. Hoy en día hay cada vez más ministerios y cada vez menos servicios. Hay que cambiar eso. Y una de las partes fundamentales de la administración pública debe ser el Plan Nacional de Desarrollo, que tiene objetivos de salud, objetivos de educación, objetivos de seguridad y objetivos económicos. Y esos objetivos económicos se desglosan en objetivos de producción industrial, objetivos de producción agropecuaria, objetivos de producción energética. Y eso, por supuesto, tiene un efecto en el crecimiento del producto, el crecimiento del salario real, en la distribución del ingreso.

Después del PAMI, usted fue concejal de Almirante Brown. ¿Sigue en el PRO?

No, el PRO no me dio nada que hacer, nada concreto que hacer acorde al sacrificio que he hecho durante toda mi vida para formarme.

¿Ahora está en la UCR?

Ahora estoy independiente, trabajando con Facundo.

¿Qué hacía usted con ese pensamiento desarrollista dentro del PRO?

Tanto Macri como Horacio (Rodríguez Larreta) se definían como desarrollistas públicamente.

Larreta es de padre desarrollista...

Ellos se definían como desarrollistas. Después no ocurrió eso.

¿O sea que se sintió desilusionado? ¿Pensaba que iban a apuntar a un nuevo desarrollismo, no hacia un neoliberalismo?

Todos esperábamos un desarrollismo. De hecho, no fue neoliberalismo. No existió. Hubo un profundo desorden administrativo desde el punto de vista de cómo organizar al Estado. ¿Por qué? Porque el problema de la Argentina, antes que económico, es de la administración pública. Si vos no reformás el Estado, no vas a tener economía, olvidate.

¿Por qué se fue del PAMI?

Mauricio creyó que me tenían que cambiar.

¿Por qué?

Estaba en desacuerdo con la forma en que yo estaba llevando el tema de los medicamentos.

¿Con la negociación con los laboratorios?

No, eso no. El tema de los medicamentos gratis. Lo que yo quería y quise siempre y dije siempre es que el PAMI debe dar medicamentos gratis a los jubilados. Mi posición viene por ser médico. Cuando vos sos médico, tenés una visión de los remedios y cuando vos no sos médico tenés otra. Yo sé lo que es que una persona se muera porque no tiene remedios. Entonces no quiero que nadie se quede sin remedio. Y lo dije públicamente cuando estaba en el PAMI.

Pero en el gobierno de Macri desde el kirchnerismo se dijo que usted recortó medicamentos...

No, lo que yo saqué no eran medicamentos, eran sustancias que no sirven para nada pero que se vendían como medicamento. Es una ecuación de eficacia. Si produce efecto clínico positivo en la salud, debe usarse y debe promoverse. Si no produce efecto positivo en la salud, no debe usarse y no debe promoverse y menos financiarse. Si el PAMI financia castaña de la India o tintura para el pelo, cremas cosméticas, eso no tiene que estar en ningún sistema de salud. El mundo no lo financia.

¿Qué medidas debería adoptar un nuevo gobierno?

La comunidad está sufriendo porque la política no hace dos o tres cosas que hay que hacer. La medida número uno es esta vez el ajuste lo hace la política. Punto. El ajuste en la política para reducir número de asesores, número de coches con chofer, número de fotógrafos, cantidad de publicidad, cantidad de oficinas, edificios públicos ociosos, privilegio de un sector en temas impositivos, privilegios de un sector en tema de reelección, privilegios de un sector sindical en tema de recaudación. Si no, no vas a generar igualdad, olvidate. Vas a fracasar. Si una persona asume como presidente, primero tiene que pelear con el más fuerte del país, no con el más débil. No te vas a pelear con los jubilados recortando y les seguís dando privilegios a los más fuertes. ¿Entonces para qué te eligió la gente? Segundo, es indispensable un plan. Pero ese plan es una estrategia. En esa estrategia, Argentina es un país industrial. Vamos hacia eso con altísimo valor tecnológico, con altísimo valor agregado. Si no queremos eso, no nos quejemos de que los ingenieros se vayan de país. Eso nos va a ser la prioridad del país. Si el país no va a tener una prioridad estratégica en el desarrollo tecnológico, para qué queremos que se queden los físicos, los matemáticos o los ingenieros o los médicos, que se vayan. Queremos retener ese capital humano que muchas veces se ha formado con enorme sacrificio. La industrialización utiliza como insumo los recursos naturales, tanto agropecuarios como de nuestro mar, como nuestros minerales. Tercero, el país pone toda la ciencia argentina al servicio del desarrollo energético verde sustentable. Si destruimos al país, el paisaje, nos quedamos sin árboles, destruimos el suelo, destruimos el agua, no tenemos nada. Toda la ciencia argentina tiene que estar dedicada a muchos proyectos de avanzada para proteger nuestros recursos naturales y producir energía de manera sustentable, y promover los hábitats naturales. Hay que duplicar la cantidad de forestación del país. En una ciudad como la de Buenos Aires, con 3 millones de habitantes, hay que sembrar un millón de árboles más, mínimo. Si se liberó un terreno, se hace bosque, no se hace desarrollo inmobiliario. El desarrollo inmobiliario busca otro lugar. La cuarta medida concatenada con todo esto es una profunda reforma de la administración pública para que sea hiperprofesional, que trascienda a las familia, a las elecciones, con un plan adaptable que dé cuenta de lo que hace. Lo que no funciona se va. Empleado que no responde está despedido. O sea, no puede ser que tengas empleados in eternum cuando es una persona que no agrega valor al servicio público. Y el Estado debe ser es altísimamente tecnificado. El punto cinco es que hay que sentarse con las provincias y pensar el país federal. Hay que empezar a exigir estándares de salud, hay que empezar a exigir estándares de seguridad. Ya no puede seguir siendo un país que tolera que lo que está pasando en Rosario y lo mira por la ventanilla. ¿No puede verse amenazada una gobernación o un municipio. Si no, ¿para qué está la Constitución Nacional?

Si tuvieran que nombrar algunos economistas que le gustan de la Argentina, ¿cuáles son?

La Argentina tiene grandes economistas. Yo admiro mucho a (Ricardo) López Murphy. Yo creo que (Javier) Milei es un brillante economista. Creo que (Carlos) Melconian es un brillante economista.

Pero esos no coinciden con su ideología. Dentro del desarrollismo no está ninguno de los tres.

El economista tiene que entender que el economista no está para bajar línea ideológica sino para resolver un problema técnico y tiene que trabajar sin ideología política.

Pero esos tres bajan la línea para la política.

Yo creo que son grandes economistas. Después no los votaría.

AR

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