“No vamos a convalidar estafas”, dijo Alberto Fernández al presentar el proyecto que grava la renta inesperada

Alberto Fernández al presentar el proyecto de renta inesperada

A más de un mes y medio de su anuncio, el Gobierno presentó oficialmente este lunes el proyecto para gravar la “renta inesperada” de las empresas que se beneficiaron con la suba internacional de los precios de la energía y los alimentos tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Regirá para el ejercicio fiscal 2022 y capturará una alícuota del 15% sobre la porción de ganancia real extra que hayan tenido las compañías respecto del año previo.

A un mes de su anuncio, todavía no fue enviado al Congreso el impuesto a la "renta inesperada"

A un mes de su anuncio, todavía no fue enviado al Congreso el impuesto a la "renta inesperada"

“Lo que más queremos es generar un enorme debate sobre como queremos vivir en Argentina”, dijo el presidente Alberto Fernández en uno de los tramos de la presentación. “Cuando algunos ganan mucho y millones se empobrecen, eso no es una sociedad, eso se parece mas a una estafa, y no hemos venido acá a convalidar estafas”, añadió.

El Presidente presentó en la tarde de este lunes el proyecto en el Salón del Bicentenario junto a su ministro de Economía, Martín Guzmán,y el resto del Gabinete. Allí también estuvieron referentes sindicales como Pablo Moyano o los dirigentes sociales Emilio Pérsico o Juan Grabois.

Al defender el proyecto, el Presidente señaló que no se trata de una medida “tirada de los cabellos” ni “sacada de las galeras”. “Estamos haciendo algo que el mundo hizo antes y el mundo hace ahora. Y no lo hacen los países que aplican regímenes no democráticos o volcados a la izquierda; lo hace Gran Bretaña, lo hace Italia, lo plantea Estados Unidos”, planteó. Por esa razón pidió el apoyo de la oposición en el Congreso: “Tenemos la obligación de sacar esta ley; el Congreso tiene la obligación de sacar esta ley, no es una obligación del Frente de Todos, es una obligación de todos los diputados y los senadores”.

El proyecto, que fue anticipado el 18 de abril pasado por Guzmán y el Presidente en un acto en el Salón Blanco de la Casa Rosada, busca evitar que la situación global genere un efecto regresivo: que enriquezca a pocos y empobrezca a muchos. Algo que, de todos modos, ya es un hecho en todo el mundo.

En ese sentido, el Presidente señaló: “La guerra nos somete a que millones de seres humanos entren en riesgo y a que muy poquitos ganen muchísimo con los efectos de este conflicto, y esa es la inmoralidad que no podemos permitir. Es la indecencia que desde la política y desde el manejo del Estado no se debe permitir”.

A diferencia del aporte extraordinario a las grandes fortunas, destinado a personas con patrimonio superior a los $200 millones, este instrumento se enfoca en empresas. Es un segmento muy pequeño del universo total de firmas, que el Gobierno estima por debajo del 3% y está vinculado sobre todo al sector de alimentos y energía.

“Decir 'me opongo a cualquier decisión necesaria para que una sociedad no sufra más desigualdad sean cuales sean las circunstancias que imperen' es perverso y no nos representa”, se quejó Guzmán durante el acto, al pedir el apoyo de la oposición. Y en otro tramo destinado a los empresarios recordó: “Cuando la producción necesitó al Estado, el Estado estuvo presente”. Se refería a las medidas tomadas durante la pandemia como el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) o las ayudas a las Pymes.

Para ser alcanzadas por este gravamen, las empresas deben registrar ganancias netas imponibles superiores a los $1.000 millones al año y, además, deben cumplir al menos una de las siguientes dos condiciones: acreditar un margen de ganancia (ganancia contable sobre sus ingresos) superior al 10% en 2022 o un aumento del margen de ganancia en 2022 respecto de 2021 de 20% o más.

La medida estará vigente durante el ejercicio fiscal 2022 y, según se detalló, se tomarán en cuenta los balances finalizados luego de la sanción de la ley y durante un año. La alícuota será del 15% y se pagará junto con el vencimiento del Impuesto a las Ganancias de Sociedades de Capital, aunque AFIP “podrá establecer anticipos y/o retenciones en la fuente”.

A diferencia de lo que sucedió con el aporte extraordinario a las grandes fortunas, los fondos no tienen un destino específico, sino que irá a la cuenta de rentas generales que, por otra parte, es coparticipable entre las 24 jurisdicciones.

El gravamen aparece como una estrategia, si no para evitar el traspaso de la suba de precios internacionales a las góndolas al menos para permitirle al Estado fondear políticas para fortalecer los bolsillos de argentinos y argentinas. “Esa ganancia que nadie esperaba tener no llega al conjunto social, no podemos quedarnos de brazos cruzados frente a esta realidad”, enfatizó el Presidente al defender el proyecto.

El desafío a partir de ahora será lograr que el proyecto sea aprobado en el Congreso, donde el Gobierno no tiene los números necesarios. Gran parte de la oposición se embandera detrás de la premisa de no convalidar ningna iniciativa que signifique aumentar la presión tributaria.

La medida está alineada con las sugerencias del FMI, que en su último informe global le dedició un capítulo a los impuestos extraordinarios, y también con países centrales como Estados Unidos (donde ya desde la década de los 80 se incurrió en los “windfall profits tax” ante la suba internacional del precio del petróleo) o España (que puso en pandemia el impuesto a “beneficios caídos del cielo” y subió recientemente las alícuotas). Gran Bretaña, Suecia, Noruega y Finlandia también ensayaron medidas similares en contextos de ganancias excepcionales.

El proyecto llega con cierto retraso, luego del pico más álgido de la suba de alimentos y combustibles tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que los precios mundiales de los productos alimenticios “disminuyeron modestamente en mayo por segundo mes consecutivo”, aunque los del trigo y la carne de aves de corral mantienen la suba. 

De todos modos, aún con la desaceleración de los últimos dos meses, los precios internacionales de la canasta de productos alimenticios más comercializados siguen 22,8% por encima del nivel de mayo de 2021.

MT/MG

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