Scioli pisará las importaciones para frenar el drenaje de reservas del Banco Central

El Banco Central debía acumular reservas, según el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y debía aprovechar este segundo trimestre del año, de cosecha de soja y maíz, encarecidas por la guerra de Ucrania, para lograr su cometido. Pero los activos de la autoridad monetaria han caído de los US$ 43.137 millones el 31 de marzo a los 41.352 millones actuales. Es que el conflicto bélico también elevó el precio de las importaciones de energía y además la sequía deterioró las cosechas sojera (-8,4%) y maicera (-5,3%). De ahora en más se revisará con más detención lo que se importa, según acordaron este martes Daniel Scioli, antes de asumir ayer como ministro de Desarrollo Productivo; su par de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Central, Miguel Pesce.

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Scioli será el encargado de monitorear las importaciones dentro de las normas que permite la Organización Mundial de Comercio (OMC). No se impondrá un cepo como el que sostuvo Guillermo Moreno como secretario de Comercio Interior del kirchnerismo porque derivó en posteriores demandas de otros países ante la OMC. Se utilizarán las licencias automáticas y no automáticas para pisar las compras externas de bienes de consumo. En cambio, se dará prioridad al ingreso de energía, maquinaria e insumos para la producción. La consigna es que no se detenga el crecimiento de la economía y del empleo, que se sostienen pese a la elevada inflación.

En mayo se batió un récord mensual de importaciones: US$ 7.600 millones. En abril habían sido 6.883 millones, un 47,3% más que el mismo mes de 2021, un alza mayor que el de las exportaciones (35,6%). Las compras externas de energía se triplicaron, pero también aumentaron las de maquinaria (42,5%), sus piezas y accesorios (35%) e insumos (41%). El Gobierno apunta a otros ingresos que subieron pero menos: los de bienes de consumo (+26,9%) y de autos (+15,8%), aunque por el régimen de la industria automotriz, que compensa el intercambio con Brasil, tampoco puede frenar aún más la entrada de vehículos importados.

Si se observa el detalle de las importaciones que más se elevaron en abril y que podrían estar en la mira figuran: carnes (100%, no por nada ha habido quejas de los productores porcinos), pescados (71,4%), lácteos y huevos (100%), frutas (34,5%), bebidas alcohólicas (50%), caucho y sus manufacturas (es decir, neumáticos, 20%), pieles, cueros y sus derivados (80%), pasta de madera, papel y cartón (48%, también hubo protestas de los industriales del sector), materias textiles y sus subproductos (40,2%), calzado y paraguas (62,2%), manufacturas de piedra, cemento, cerámica y vidrio (71,8%), alimentos y bebidas no básicos (30,7%), artículos de consumo duraderos (34,5%) y semiduraderos (55,9%). A partir de ahora se espera más negociación de Scioli con los importadores, que traen desde bienes de consumo hasta los destinados a la producción, y que en los últimos meses se han sobrestockeado ante la expectativa de una futura devaluación y por eso quizás amainen con la demanda próximamente. A la vez, se aguarda que a partir de septiembre, pasada la temporada de frío y de cosecha, disminuyan las compras externas de gas y gasoil.

Las autoridades además detectaron que los productores agrícolas cambiaron el ritmo de liquidación de granos: se apuraron en marzo, antes de tiempo, y después retuvieron unos US$ 2.500 millones. Esperan que tarde o temprano los liquiden para afrontar sus gastos y entonces se refuercen las reservas.

AR

El Banco Central debía acumular reservas, según el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y debía aprovechar este segundo trimestre del año, de cosecha de soja y maíz, encarecidas por la guerra de Ucrania, para lograr su cometido. Pero los activos de la autoridad monetaria han caído de los US$ 43.137 millones el 31 de marzo a los 41.352 millones actuales. Es que el conflicto bélico también elevó el precio de las importaciones de energía y además la sequía deterioró las cosechas sojera (-8,4%) y maicera (-5,3%). De ahora en más se revisará con más detención lo que se importa, según acordaron este martes Daniel Scioli, antes de asumir ayer como ministro de Desarrollo Productivo; su par de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Central, Miguel Pesce.

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En mayo se batió un récord mensual de importaciones: US$ 7.600 millones. En abril habían sido 6.883 millones, un 47,3% más que el mismo mes de 2021, un alza mayor que el de las exportaciones (35,6%). Las compras externas de energía se triplicaron, pero también aumentaron las de maquinaria (42,5%), sus piezas y accesorios (35%) e insumos (41%). El Gobierno apunta a otros ingresos que subieron pero menos: los de bienes de consumo (+26,9%) y de autos (+15,8%), aunque por el régimen de la industria automotriz, que compensa el intercambio con Brasil, tampoco puede frenar aún más la entrada de vehículos importados.

Si se observa el detalle de las importaciones que más se elevaron en abril y que podrían estar en la mira figuran: carnes (100%, no por nada ha habido quejas de los productores porcinos), pescados (71,4%), lácteos y huevos (100%), frutas (34,5%), bebidas alcohólicas (50%), caucho y sus manufacturas (es decir, neumáticos, 20%), pieles, cueros y sus derivados (80%), pasta de madera, papel y cartón (48%, también hubo protestas de los industriales del sector), materias textiles y sus subproductos (40,2%), calzado y paraguas (62,2%), manufacturas de piedra, cemento, cerámica y vidrio (71,8%), alimentos y bebidas no básicos (30,7%), artículos de consumo duraderos (34,5%) y semiduraderos (55,9%). A partir de ahora se espera más negociación de Scioli con los importadores, que traen desde bienes de consumo hasta los destinados a la producción, y que en los últimos meses se han sobrestockeado ante la expectativa de una futura devaluación y por eso quizás amainen con la demanda próximamente. A la vez, se aguarda que a partir de septiembre, pasada la temporada de frío y de cosecha, disminuyan las compras externas de gas y gasoil.

Las autoridades además detectaron que los productores agrícolas cambiaron el ritmo de liquidación de granos: se apuraron en marzo, antes de tiempo, y después retuvieron unos US$ 2.500 millones. Esperan que tarde o temprano los liquiden para afrontar sus gastos y entonces se refuercen las reservas.

AR

El Banco Central debía acumular reservas, según el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y debía aprovechar este segundo trimestre del año, de cosecha de soja y maíz, encarecidas por la guerra de Ucrania, para lograr su cometido. Pero los activos de la autoridad monetaria han caído de los US$ 43.137 millones el 31 de marzo a los 41.352 millones actuales. Es que el conflicto bélico también elevó el precio de las importaciones de energía y además la sequía deterioró las cosechas sojera (-8,4%) y maicera (-5,3%). De ahora en más se revisará con más detención lo que se importa, según acordaron este martes Daniel Scioli, antes de asumir ayer como ministro de Desarrollo Productivo; su par de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Central, Miguel Pesce.

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Scioli será el encargado de monitorear las importaciones dentro de las normas que permite la Organización Mundial de Comercio (OMC). No se impondrá un cepo como el que sostuvo Guillermo Moreno como secretario de Comercio Interior del kirchnerismo porque derivó en posteriores demandas de otros países ante la OMC. Se utilizarán las licencias automáticas y no automáticas para pisar las compras externas de bienes de consumo. En cambio, se dará prioridad al ingreso de energía, maquinaria e insumos para la producción. La consigna es que no se detenga el crecimiento de la economía y del empleo, que se sostienen pese a la elevada inflación.