Trabajadores y empresarios de la industria se unen ante la crisis sectorial para armar un plan
No es habitual que sindicalistas y sus trabajadores representados se junten con los patrones para unir fuerzas. Pasó en la crisis de 2001. También en el final del gobierno de Mauricio Macri. Este viernes volvieron a hacerlo en el camping del Sindicato de Mecánicos (Smata) en Cañuelas. Hasta allí se trasladaron, a hora y cuarto de viaje en auto, Daniel Herrero, el presidente de Prestige Auto, la fabricante de utilitarios Mercedes-Benz; el nuevo jefe de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (Uipba), Alejandro Gentile; el tesorero de la Unión Industrial Argentina (UIA), Silvio Zurzolo; el número uno de la Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione, entre otros. Los convocó la Confederación de Sindicatos Industriales (Csira), que encabeza el mandamás de Smata, Ricardo Pignanelli. Es que la crisis industrial lo ameritaba.
El sector manufacturero cayó 8,8% en lo que va del gobierno de Javier Milei, según un informe de la consultora Audemus, de Matías Kulfas. Se destruyeron 83.000 empleos. El salario alcanza para cada vez menos. Ahora el secretario de Trabajo, Julio Cordero, quiere promocionar que impulsará en las renegociaciones de convenios colectivos de trabajo un salario básico bruto de $1millón, pero eso no implicará aumento alguno si se tienen en cuenta que muy pocos sectores pagan tan poco. El economista Federico Pastrana, de la consultora CP, contabilizó que en una treintena de gremios sólo uno, maestranza, ganaba menos, unos $990.000, en abril pasado...
Pignanelli, Herrero, uno de los cosecretarios generales de la CGT, Cristian Gerónimo, el presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, y la diputada e integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Julia Strada cerraron el encuentro. A lo largo de toda la jornada buscaron juntos reaccionar ante la crisis sectorial. ¿Cómo? Elaborando un plan para sacarla adelante.
Herrero ha descartado las propuestas para que sea candidato presidencial que soñó uno de los operadores del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, que buscaba un outsider para desplazar al outsider que llegó a presidente, Javier Milei. Sin embargo, está por la labor de defender las fábricas. Habla de “ceder para crecer”. A Pignanelli no le gusta la palabra “ceder”, prefiere “consensuar”. Herrero sueña con que el Gobierno los escuche, pese a que Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, suelen menospreciar públicamente al sector. Pignanelli no tiene la misma confianza, pero el plan estará para quien quiera escucharlo.
Pocos empresarios se animan a hablar públicamente del tipo de cambio, del peso sobrevaluado, como factor que encarece la producción argentina de bienes y servicios. Prefieren hablar de impuestos, y es así que Gentile, empleado del grupo Techint, debutó en su cargo esta semana criticando el impuesto a los ingresos brutos del gobierno de Axel Kicillof. Explican que en Brasil un gravamen similar recae sobre el comercio, no sobre las fábricas. Pero también proponen poner freno a la apertura comercial de Milei, sobre todo, en relación a China, como está haciendo la mayoría de los países para defenderse de un gigante asiático que subsidia a sus plantas y donde tampoco se rigen por las normas laborales y ambientales que se aplican no sólo en el mundo desarrollado sino también por Latinoamérica.
Pero el futuro de los trabajadores industriales también está en riesgo en todo el planeta por la robótica y la inteligencia artificial, y por eso la Csira armó un panel del encuentro para abordar este asunto en específico. Hablaron empresarios y el rector de la Universidad de San Martín, Carlos Greco, ante un auditorio lleno de obreros. Allí, Zurzolo pidió un “plan productivo con inclusión social”, sobre todo de jóvenes, para formarlos en IA. “Sin Estado presente es muy difícil hacerlo”, agregó, usando término irritantes para el ideario libertario. Andrés Cisaruk, dueño de la rosarina AC Ingeniería, habló del panorama económico en general: “Las cosas están mal, muy mal, es crítica la situación. La IA no es nuestra prioridad, sino ver con qué banco pagamos las deudas. Para tener IA, primero vemos si vamos a producir de acá a tres meses'.
Gastón Menvielle, presidente del Polo IT La Plata, recordó que los programadores fueron los creadores de su propio verdugo, la IA. También aquel mito pasado de “estudiá informática y te vas a llenar de guita. ”Hoy se paró. Se paró porque estamos caros en dólares y el comercio interno está devastado, ¿a quién le voy a vender software?“, se preguntó mientras advirtió por las divisas que se van en servicios como Netflix y Spotify. Habló de que ”nadie se salva solo“, de ”comunidad organizada“, de ”planificar el país“, todo muy en sintonía peronista. Alertó de un ”modelo feudal, con acceso a la tecnología al que puede pagar y al resto, asignación universal“. ”Tenemos pesca, tierras, energia, territorio, materias primas, pero la universidad pública es un gran valor y necesitamos que vuelva un modelo de país con la gente adentro“, siguió con términos duros.
“Cuando no se llega a fin de mes, se trata de vender, mantener la gente en las empresas, es difícil pensar en cualquier tipo de innovación”, reconoció Gentile. “Es dificil adaptarse a la velocidad requerida. Desde mayo de 2023 se perdieron en la provincia de Buenos Aires 1.300 establecimientos. Obviamente tienen más oportunidades de implementar IA a los que mejor les va.”
“Lo primero es que celebro este encuentro: hablar de industria y futuro en la Argentina que estamos viviendo tiene que ser algo que se debería multiplicar”, arrancó Galfione. “Hay que armar estos espacios con trabajo, empresarios, ciencia, educación. Cuánto mejor sería Argentina si estos espacios fueran espacios cotidianos. La industria es la que mejores salarios paga, la que trae desarrollo al pueblo, genera educación, innovación, tecnología, desarrolla naciones, estamos del lado del bien, tenemos que convencernos, no nos dejemos engañar. No estamos hablando de un papelito financiero. La IA es desafio pero también oportunidad. Lo que nos falta es infraestructura, wifi, ahi es donde está el rol del Estado, en países donde funciona es política de estado. Nuestras industrias se han aggiornado pero debemos estar preparados en infraestructura y con política publicas. ¿Qué país queremos? Estamos en democracia, depende de nosotros”, planteó Galfione en un discurso de tono opositor.
En otro panel se abordó el desafío de la educación técnica, en la que hablaron representantes del sector educativo, del sindical, estudiantes y empresarios como Alejandro Schwartz, de Visuar Samsung, y José Tamborenea, de la Cámara de Industrias Electrónicas (Cadieel). Al mismo tiempo se discutía de calidad de vida en una mesa Julia Eliosoff, economista de la Fundación Friedrich Ebert; Mariano Vilar, secretario general del Sindicato de Conductores Navales; Vanesa Siley, su par de los empleados judiciales porteños y diputada peronista; Héctor Ponce, al frente del sindicato lechero Atilra; su par de Aefip, los empleados de la agencia recaudatoria; la empresaria pyme Jimena Martin, de la metalúrgica Baires Group; y Débora Giorgi, secretaria de Producción de La Matanza. En un último panel se trató el problema comunicativo de la industria bajo la pregunta “¿sólo dulce de leche y biromes?”, en alusión a los dos sectores que Milei considera viables para las fábricas argentinas.
AR/MG
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