Música

Jivers y un disco con canciones de María Elena Walsh en clave de swing

A doce años de su muerte, María Elena Walsh sigue plenamente vigente e inspira a muchos artistas a crear materiales nuevos a partir de su obra. El cuarteto argentino Jivers, especializado en swing vocal de los años '30 y '40, rescató su faceta más jazzera en Swingin’ María Elena, un disco que ya está en plataformas digitales y que se presentará en vivo el 5 de noviembre a las 18:00 en el Espacio Xirgu Untref.

En este trabajo, Juan Cristóbal Barcesat, Juan Martín Yansen, Daniel Schneck y Checha Naab eligieron aquellas canciones de la autora argentina que más tienen que ver con el jazz, el music hall, el cabaret parisino y el varieté e hicieron sus propias versiones.

Jivers, que ya supera los 10 años de carrera, se inspira sobre todo en grupos como The Mills Brothers, The Andrews Sisters y The Boswell Sisters. El cuarteto muchas veces adapta arreglos originales y otras veces, como en este trabajo, crea arreglos propios sobre canciones no tan tradicionales o de épocas posteriores.

Su formación incluye algunos instrumentos típicos como la tuba, el banjo, la guitarra, el washboard o “tabla de lavar” y el redoblante. El resto de los instrumentos tradicionales del jazz - como la trompeta, el clarinete o el trombón - son imitados por sus propias voces.

¿Cómo se les ocurrió trasladar todo esto a la obra de María Elena Walsh? “Nosotros cultivamos este subgénero del jazz que se llama swing vocal y hace tiempo venía resonando la idea en nuestra cabeza de poder hacer un homenaje a María Elena. Siento que quizás la idea ya estaba hecha desde María Elena. Nosotros lo único que hicimos fue darnos cuenta después de un tiempo”, explica Schneck en entrevista con elDiarioAR.

La elección del repertorio en ese sentido fue bastante obvia. “María Elena nos la dejó fácil”, señala Checha Naab. “Porque hay algunas canciones que ya tienen ese swing o ya tienen una onda jazzera, con banjo. Un poco elegimos las canciones que ya venían con esa onda. Y otras las transformamos a eso”.

Los arreglos en Jivers son obra de Barcesat. “Históricamente él fue el arreglador del grupo”, comenta Yansen. “Y después es ensamblarlos entre todos. Lo importante que siempre nos caracterizó es darle mucho recorrido a todos esos arreglos. En una época tocábamos todos los sábados en Plaza Francia, por ejemplo, y eso estaba buenísimo. No solo por porque nos veía un montón de gente, sino porque el repertorio estaba súper compacto porque lo tocábamos muchas veces por fin de semana. Ese es el espíritu del grupo. Necesitamos tocar mucho porque las voces tienen que ir siempre bien juntitas. El estilo es así. Y cuanto más los recorremos, más se siente eso”.

Para plasmar este trabajo en un disco, contaron con algunos invitados como Juan Klappenbach en clarinete, Germán Weigert en batería y el maestro Ricardo Lew en guitarra, quien tocó con la misma María Elena durante la década del 70.

“En principio, lo convocamos a Juan Klappenbach, que es un clarinetista que admiramos. Él había participado de invitado en nuestro disco anterior, Swingin’ harmony (2020), y nos había encantado. ¿Viste esa sensación de escuchar el solo que hizo él y cantar el solo? Eso para mí es muy fuerte. Pasa con el solo de 'Jijiji' de los Redondos. Es una melodía que puede quedar inmortalizada. Entonces lo primero que hicimos fue llamarlo a Juan. Teníamos ganas de hacer como una especie de sección y lo invitamos para grabar con esa idea de una sección hecha por maderas, imitando las secciones más jazzeras”, cuenta Schneck.

Después empezaron a tantear la posibilidad de convocar a músicos que hubieran tocado con la propia Walsh. “Cuando conseguimos el contacto y nos comunicamos con Ricardo, de una él fue súper amoroso. Y el tiempo que compartimos en el estudio fue hermoso. Es superlindo compartir con músicos tan importantes de otra generación. Pensá que Ricardo tocó con María Elena, con Mercedes Sosa, con Astor Piazzolla. Tiene mucha historia. Y vino y se mandó un solo re sencillo, re humilde, y así de hermoso quedó”.

Weigert es otro músico al que admiran mucho. “Germán es un excelente baterista. Más allá de que es amigo, es excelente baterista de swing y de jazz. La verdad es que son músicos que admiramos mucho y también nos gusta tenerlos en nuestros proyectos y que nos acompañen en esta ocasión”.

Si bien podría parecer que con este trabajo el cuarteto amplía su público, la verdad es que ya su música era seguida por toda la familia. “En este disco tal vez es más claro que es para todas las edades. Incluye a los chicos, obviamente, porque las canciones que hacemos son las canciones más hechas para chicos, pero a la vez son canciones que todos hemos escuchado, que yo he escuchado, que mis viejos, que mi hijo escuchan. Atraviesan muchas generaciones. Y a la vez siento que nuestra música es para todas las edades, porque el género en sí lo es. La gente grande lo mamó. Gente más de nuestra edad lo baila. Y los pibitos, cuando tocamos en Plaza Francia, por ejemplo, se colgaban mirando la tuba, fascinados. O la tabla de lavar o el banjo. Se quedaban re copados. La verdad es que en ese sentido ya la música en sí, el estilo, es bastante para todas las edades”, comenta Yansen.

El show en el Xirgu contará con la participación de los invitados del disco y con una pareja de bailarines que amenizará las canciones con coreografías de lindy hop y charleston. También va estar ese día la trombonista Agustina “La Poro” Ferro. Como explica Schneck: “Es una trombonista muy grosa, que participa en mil proyectos, que también grabó en nuestro disco anterior y ya desde esa vuelta nos gustó la onda de poder sumar un poco de esa cosa del hot jazz y de la improvisación en varias capas. Nuestro grupo es como muy acotado desde el punto de vista de la sonoridad por la formación que tenemos. Es muy atractivo, por un lado, pero también es como un corset muy fuerte. Entonces, nos gusta también compartir con otras sonoridades”.

Para estos músicos, son varias las razones que mantienen vigente a María Elena Walsh. “Fue única en muchos sentidos”, dice Naab. “Abarcó muchas cosas, la música, la poesía, diferentes estilos. Más allá de este estilo, está el estilo folklórico, que tiene directamente que ver con nuestro país. Su música atraviesa generaciones. Tiene letras delirantes y que a su vez tienen un sentido súper profundo”.

Schneck subraya que la música dirigida a los más pequeños no siempre es de calidad y que Walsh le dio una vuelta de tuerca y fue mucho más allá. “Con la imaginación, con las metáforas. Me parece que ella ganó mucho en los pibes de muchas generaciones. Y a la vez se mandó un rescate con Leda (Valladares) de todo el folklore. También es una mujer luchadora. Me parece que que por suerte hoy también se revaloriza eso”.

Para Yansen lo importante es que no se quedó con un solo rubro. “Generó cosas distintas, música para chicos, música para grandes, entre muchas comillas, porque la verdad es que, como lo que estamos haciendo nosotros, las canciones para chicos también son bastante para grandes. Están buenísimas. Es súper interesante lo que propone en sus letras y en su música. Y también escribió libros de poesía, libros de cuentos. Está la investigación de la música argentina con Leda. Todo su viaje por Europa y cómo se vio influenciada su música por eso. Me parece que todo eso, toda esa variedad en su obra, la hace también tan trascendental”.

Después de la presentación del disco, el cuarteto tiene un sueño. “Sabemos que se abrió la casa de María Elena Walsh (en Morón), un espacio de homenaje, y estamos intentando hacer un concierto ahí. Están construyendo un auditorio, terminando de acondicionarlo. Ese sería uno de los planes”.

Otro plan que tienen es hacer conciertos didácticos en escuelas. En ese sentido, este trabajo, el primero del grupo en castellano, les sirve de puente. “Es una gran oportunidad para que esta música que nosotros hacemos también se conozca en otros sectores de la sociedad, a través de María Elena Walsh”, destacan.

CRM/DTC