Kings League, el el innovador torneo ideado por Ibai y Piqué que engancha a la generación TikTok

Sandra Vicente

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La carretera está desierta. A través de ella se entra al Puerto de Barcelona, una zona restringida a la ciudadanía cuya frontera la marcan las luces de un control policial y de una decena de móviles. Pertenecen a jóvenes que no llegan a los 20 años y que esperan al raso con la esperanza de ver una cara conocida detrás de las lunas de los coches. Son fans de la Kings League, el evento deportivo creado por Gerard Piqué e Ibai Llanos que está causando sensación en internet.

En las entrañas del Puerto está el Cupra Stadyum, un polideportivo antiguamente usado por trabajadores y miembros de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Civil para entrenar y jugar a fútbol. Hoy, completamente reformado, acoge una liga 'sui generis'. Doce equipos escogidos por 'streamers' de primera línea y futbolistas amateurs y profesionales compiten entre ellos con unas reglas que se entrecruzan entre lo estrictamente futbolístico y el juego de rol. A los fuera de juego clásicos se suman cartas que ofrecen ventajas y un ritmo frenético que hace que en las dos partes de veinte minutos que dura el partido pase de todo.

Este formato consiguió en la jornada del pasado domingo un pico de audiencia de 1,3 millones personas, y una aún más impresionante media de 654.000 espectadores por internet. Y eso pese a que competía contra la Supercopa entre el Barça y el Madrid, que siguieron 1,8 millones de espectadores por televisión. “El fútbol cada vez es para gente más cafetera. Nosotros queremos explicarlo de otra manera, hacerlo más entretenido para esa generación a la que le cuesta mantener la atención durante 90 minutos”, asegura Oriol Querol, director de la Kings Legue.

En otras palabras, esta competición apela a la generación de 18 a 25 años, que es la que sigue a 'streamers' como Ibai Llanos, Spursito o TheGrefg. Los tres ejercen como entrenadores de diversos equipos de la Kings League, al igual que futbolistas conocidos como el Kun Agüero. Pero también a esos niños y niñas más jóvenes, que han nacido con un móvil bajo el brazo y que son hijos de los vídeos de menos de un minuto de TikTok.

“Son la generación sobreestimulada sensorialmente a la que un partido de fútbol se le hace largo y que jamás se plantearían ir al Camp Nou. Esa generación a la que, si no pasa nada interesante durante más de seis segundos, se aburre”, explica José Ramón Ubieto, psicoanalista especializado en infancia.

Este especialista rechaza demonizar el formato de la Kings League, pero sí advierte de sus peligros: “Está bien que las relaciones evolucionen y se den en lo digital, pero si sobreestimulamos tanto a los jóvenes, no serán socialmente hábiles nunca, porque el mundo analógico jamás podrá competir con lo digital”.

Santi es uno de los niños que este domingo ocupaba las gradas del Cupra Stadyum. Tiene 10 años y es una de las 300 personas que se han dado cita presencialmente allí. Las entradas no están a la venta, sino que son los equipos quienes escogen quién asiste.

Santi está aquí porque su padre tiene amigos en la organización. Contrariamente a lo que pensó su padre, el pequeño no está demasiado contento. “Prefiero verlo por 'streaming', esto es aburrido”, dice, mientras mira la pantalla de un móvil conectado al canal de Twich de Ibai, que está narrando lo que está pasando en directo a escasos metros de él. “No tiene nada que ver”, dice, con cara de tedio. Y tiene razón: mientras en su dispositivo un 'streamer' grita, comenta, revisa y ríe, en el campo de juego el ambiente es mucho más calmado. “He visto más ambiente en las gradas de los partidos del equipo del cole”, se burla su padre.

Muchos de los asistentes siguen el ejemplo de Santi y prestan más atención a sus teléfonos que al campo. Pero la mayoría están pendientes de sus redes sociales. Una de ellas es Aurora, una mujer de 35 años que se ha puesto guapa. “He venido aquí a hacer vídeos para Instagram”, dice, entre risas. Confiesa que “jamás en la vida” ha visto un partido de fútbol entero. “Pero es que esto es diferente. Todo el mundo habla de la Kings League, así que con unos vídeos aquí, seguro se me disparan los seguidores”, explica, mientras se graba paseando por el recinto.

El imperio de las redes sociales

“Lo importante no está en el campo, sino en la comunidad virtual. Aquí un Messi no tendría sentido, porque los protagonistas son los 'streamers' que narran los partidos y la gente que los sigue. Tiene más lógica de red social que de liga deportiva”, explica Ubieto.

Para mantener la tensión alta entre jornada y jornada y lograr las grandes audiencias de la Kings League, las redes sociales tienen una importancia capital. Así como el fútbol tradicional cuenta con programas deportivos en televisión, esta liga tiene de su parte a TikTok e Instagram, plataformas que hacen que los seguidores se conviertan en parte del equipo. No solo permiten que la audiencia escoja algunas de las normas de la competición, sino que promueven que el evento vaya mucho más allá de lo que sucede en el campo de juego.

Prueba de ello es la imagen de Piqué llegando al estadio en un Twingo, en clara respuesta a la canción que Shakira le dedicó la semana pasada. O la escena de un Kun Agüero enmascarado y disfrazado de payaso, acompañado de malabaristas y equilibristas, en referencia a declaraciones de Javier Tebas, presidente de LaLiga, que calificó la Kings League de circo. “Nos hemos hecho nuestras estas declaraciones. Si quieres circo, lo tendrás”, afirma Querol, quien concuerda con Tebas en que “LaLiga y nosotros somos productos muy diferentes”.

Ciertamente lo son. No solo en el formato, sino también en la financiación. Una liga tradicional se financia a través de los derechos televisivos, las entradas al estadio y los patrocinios. Como el contenido se emite de manera gratuita y el Cupra no está abierto al público, a la Kings League solo le quedan los patrocinios. La liga empezó con unos pocos, entre los que destaca InfoJobs. A la tercera jornada la lista se había ampliado a nombres como Adidas, Grefusa, Imagin o Spotify.

“Al principio muchos no se querían sumar, pero viendo el éxito, vamos ampliando patrocinios sobre la marcha, igual que cada día vamos cambiando y mejorando el espectáculo para no caer en el aburrimiento”, explica Querol. Con todo, la Kings League rechaza concretar cuánto cuesta pagar a los jugadores, a los 'streamers', alquilar el recinto y mantener la calidad técnica. “No solo porque no queramos que se sepa, que también, sino porque no tenemos todavía un número”, asegura el director.

El fútbol que gusta a quien no le gusta el fútbol

Uno de los detalles más particulares de la Kings League es que consigue enganchar a gente a la que no le gusta el fútbol. Ainhoa y Andrea son dos hermanas, de 11 y 14 años, que están como locas en el estadio. “No me gusta el deporte, pero esto sí”, dice la mayor. Sigue a Ibai desde hace tiempo y le encantan sus veladas de boxeo, que consisten en combates entre personalidades famosas. Andrea no conocía a la mayoría de nombres, pero aun así quedo enganchada. “Un día me puse un combate normal, pero me aburrí muchísimo. Y me pasa igual con el fútbol”, dice la joven.

Ni ella ni su hermana pueden apartar la mirada del campo, aunque preguntadas sobre el juego, no tienen ni idea de lo que sucede sobre la hierba. “Mañana todos nos tendrán envidia en el cole”, dice Ainhoa, agitando los brazos, como toda respuesta. Las niñas vienen acompañadas de sus padres, que no están tan entusiasmados. “No acabo de entender muy bien el atractivo de esto”, reconoce Arnau, padre de las pequeñas. Por eso, muy a pesar de sus hijas, la familia se levanta poco después de que el Kun Agüero haga su entrada circense. “Ya hemos visto suficiente. Ahora, a ver fútbol de verdad”, dice Arnau, en referencia a la final de la Supercopa.

Cuando la familia se levanta, rápidamente ocupan su sitio cuatro jóvenes. Tienen entre 18 y 21 años y son los fundadores de la peña del Rayo de Barcelona, uno de los equipos del torneo. Todos estudian en el mismo instituto de El Vendrell (Tarragona), pero no se conocieron hasta que fueron de colonias. “Hablando nos dimos cuenta de que éramos todos del Rayo y que molaría hacer una peña”, cuenta Ferran. Su equipo les regala cuatro entradas cada semana y a veces las sortean entre otros aficionados, pero las más de las veces las usan ellos.

“Esto es muy divertido y dinámico. Más rápido. Nada comparable con el fútbol normal”, cuenta Víctor, quien se confiesa muy aficionado del Barça. Pero, a pesar de eso, ahí está, en el Cupra Stadyum a pocos minutos de que empiece el partido contra el Madrid. Al hacer notar este detalle, Víctor se encoge de hombros y se ríe, mientras uno de sus compañeros graba la entrevista con el móvil para colgarla en sus redes sociales.

Al acabar, los jóvenes se van y una pareja de adolescentes se acercan. “¿Eres famosa?”, preguntan. Al responder que era una entrevista periodística, se muestran decepcionadas. “Ah. Pues entonces nada. Es que queríamos un TikTok contigo porque pensábamos que eras famosa”, dicen, mientras se alejan móvil en mano y ojo avizor, dando descaradamente la espalda al terreno de juego.