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Testimonios

Sobrevivir sin el tratamiento para la menopausia: “Hay mujeres afrontando sus días como zombis”

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Ariadna Martínez

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Gabriela (56 años) lleva más de 24 horas sin dormir. Es un experimento. Quiere intentar ver si de esta forma al fin consigue descansar ocho horas. Se siente desesperada, y por eso, confiesa con cierta vergüenza, está llegando a hacer este tipo de “salvajadas”. Desde mayo, cuando no le quedó otra que suspender su tratamiento hormonal sustitutivo, duerme apenas cuatro horas diarias.

Desde entonces, el sueño solo aparece de vez en cuando y alrededor de las siete de la mañana. Como Gabriela es autónoma, puede comenzar su día a las 11:00, y así lo hace. Sin embargo, ante este nuevo horario, se pregunta cosas como “¿desayuno o como?”. Hay días que no puede comenzar su jornada laboral hasta las cuatro de la tarde. 

“Se concatenan los malestares e impactan en toda tu cotidianidad. Al verse afectado el sueño y los horarios de descanso, acaba por desregularse todo lo demás: También cambian tus hábitos de comida —he subido tres kilos—, de funcionalidad, y los problemas de memoria asociados a la menopausia se agudizan”, explica. Está afectando también a su autoestima, a su autopercepción.

A Gabriela no le han dado cita con el ginecólogo hasta febrero, por lo que no ha tenido siquiera la posibilidad de cambiarse a otra medicación

Es una de las alrededor de 400.000 mujeres [cisgénero] que se estima que están viéndose afectadas por la situación de desabastecimiento de fármacos de estradiol (y los combinados de estradiol y progesterona) en España desde marzo. Pero no son las únicas: a ellas se suman miles de mujeres transgénero que también necesitan ese tipo de tratamiento.

Un verano inolvidable

A Gabriela no le dieron cita con el ginecólogo hasta febrero, por lo que no tuvo siquiera la posibilidad de cambiarse a otra medicación. Ella es mexicana, viajará a su país en diciembre, y fantasea con encontrar allí Lenzetto, el fármaco que provocó —por un problema en su fabricación, al que se sumó otra tormenta perfecta de factores— esta situación.

“Es alucinante pensar que ahora mismo hay miles de mujeres afrontando los días como zombis, con tres horas de sueño, con dolor de cabeza, con sofocos”, dice. Alrededor del 80% de las mujeres cisgénero experimentan síntomas reconocibles de climaterio. Se estima que en 2 de cada 10 casos estos son lo suficientemente severos como para notar una mejora sustancial en la calidad de vida al iniciar una terapia hormonal.

Rebeca Marín (49 años) forma parte de ese 2 de cada 10 y se convirtió en la cara más reconocible de esta indignación colectiva. El 16 de septiembre publicó una petición en Change.org en la que exigía “garantizar el acceso a la terapia hormonal para la menopausia con pauta médica”. Llevaba cuatro años cargando con una ansiedad y tristeza inusuales en ella, además de con otros síntomas como dolores de cabeza constantes. 

Al poco de iniciar el tratamiento con el spray Lenzetto (en abril), el cual le estaba mejorando mucho la vida, empezó a tener dificultades para encontrarlo en las farmacias. En julio se vio obligada a cambiar a los parches. 

A Rebeca Marín la perspectiva de tener que volver, una vez más, ‘al punto de partida’, le parece sencillamente inconcebible

Su cuerpo tardó en acostumbrarse a la nueva terapia, por lo que estuvo casi todo el verano con síntomas como insomnio, bajones de ánimo, subida de peso, o el llamado “hombro congelado”. Cuando por fin se adaptó, se encontró con que los parches también se están agotando. La perspectiva de tener que volver, una vez más, “al punto de partida”, le parece sencillamente inconcebible. 

Está, explica, “muy enojada”, y es precisamente esa frustración lo que la llevó a conseguir decenas de miles de firmas, hasta el punto de que ella y todas sus compañeras lograron elevar el problema a uno de los más comentados del momento.

Nunca antes la menopausia había sido tan popular en Internet

Y no es para menos. Isabel Ramírez, doctora en Medicina y vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia de (AEEM), celebra que “la generación del baby boom no se calló a la hora de exigir anticonceptivos y ahora no se calla para la menopausia. Reclaman que un abanico no puede ser la solución y ante esta situación de desabastecimiento están logrando concienciar”.

Nunca antes en España —ni en el mundo— la menopausia había sido tan popular en las búsquedas de Google como este 2026. El último punto de inflexión en este sentido fue en 2022, cuando nuevas investigaciones científicas actualizaron el consenso general sobre el tratamiento hormonal para el climaterio, matizando, contextualizando, y desmitificando los posibles riesgos asociados.

Viajes a Portugal para conseguir Lenzetto

La situación está siendo tan desesperante que ya hay mujeres planificando viajes a otros países para conseguir el fármaco. Es el caso de Verónica (45 años), que en agosto también publicó una petición en Change.org. 

Hace casi una década se tuvo que someter a una histerectomía —extirpación quirúrgica del útero— y hace tres, una endometriosis severa provocó que le tuvieran que extirpar los ovarios, parte del intestino grueso, y el apéndice. Desde entonces, explica, vive las consecuencias de una “menopausia quirúrgica obligatoria”, por lo que el tratamiento es esencial para su calidad de vida.

“Lo estoy pasando francamente mal porque me queda mi última caja de Lenzetto. Lo que tengo de rescate ahora mismo sería una crema que se llama Oestraclin, pero también me dijeron que está empezando a escasear. El problema de tener ahora que estar ‘picando’ es que a lo mejor empiezas con uno y resulta que mañana vas a por la siguiente caja o la siguiente dosis y resulta que ya no hay de ese y tienes que coger otro. Lo que te recomiendan es que no dejes de usarlo, pero claro, ¿entonces cómo lo haces?”, pregunta.

Por este motivo, tiene planificado un viaje a Portugal, a ver si allí “hay suerte”. “También sé que hay quien está comprando por Internet a Rumanía”, dice. Pero el Lenzetto no solo escasea en España: se confirmaron situaciones similares en Suecia, Noruega, Finlandia, o República Checa.

Ser paciente y ginecóloga a la vez

No obstante, las pacientes no son las únicas que lo están pasando mal. Los y las sanitarios están también frustrados. Y hay casos, como el de Marimer Pérez, doctora especialista en ginecología y obstetricia, en el que las dos frustraciones convergen: intenta ayudar a sus pacientes mientras ella se encuentra en la misma situación personal.

Te notas más irritable, mucho más fatigada, y tienes que tirar igualmente

Marimer Pérez — Ginecóloga

“Pasar del spray al gel o al parche conllevó que no encuentre la dosis exacta para poder descansar, sobre todo. Además, he vuelto a tener sofocos en un verano que fue horroroso de calor. Todo esto afecta al estado emocional: Te notas más irritable, mucho más fatigada, y tienes que tirar igualmente”, explica.

“Me siento muy impotente porque pienso: ‘Si esto, sabiendo yo más o menos las equivalencias, me está afectando y no acabo de encontrar un sustituto, no duermo, tengo más sofocos, cómo estarán el resto de las mujeres’”, dice.

Para ella una de las claves es que no hay tantas opciones en formato transdérmico, la opción con menos riesgos o efectos secundarios —por no tener que pasar por el hígado, como es el caso de las opciones orales—. 

En su consulta tienen una sobrecarga asistencial “brutal”, pues están recibiendo “un montón de mails y de mensajes de WhatsApp de gente que no está encontrando su tratamiento habitual”, denuncia. “Me parece algo gravísimo. Esto estará conllevando un malestar no solo emocional o físico para muchas, sino también laboral o familiar”, prosigue.

Y pide que la sociedad deje de menospreciar o ridiculizar esta etapa de la vida de las mujeres: “Las que realmente tenemos muchos síntomas, sin hormonas, pues igual no nos morimos, pero es que malvivimos de tal manera que a veces a muchas no les merece la pena vivir la vida, y así me lo expresan algunas de mis pacientes. Ya está bien de decir que es ‘lo que nos toca’”.

Una aún débil capacidad de prevención

La causa oficial de origen de este desabastecimiento, según Gedeon Richter, el laboratorio que fabrica Lenzetto, es un problema con la fabricación del difusor. No obstante, desde la Fundación Salud Por Derecho valoran otros posibles problemas de fondo. 

Adrián Alonso, farmacéutico especializado en salud global, además de investigador y responsable de Incidencia Política de la fundación, señala, por un lado, los “monopolios” que se suelen dar en la industria farmacéutica, y, por otro, la “insuficiente transparencia” por parte de la misma —tanto hacia la ciudadanía como hacia las entidades reguladoras—.

Se prevé que a mediados de 2027 con la nueva legislación farmacéutica europea, se obligue a los laboratorios a, por fin, facilitar este tipo de información

Y es que, de acuerdo con el régimen general europeo de protección aplicable, la protección de exclusividad de Lenzetto en la Unión Europea terminó recientemente, en 2025. Es decir, hasta el año pasado ningún otro laboratorio podía comercializar una versión genérica del fármaco apoyándose en sus datos —la singularidad técnica de Lenzetto está en su difusor, cuyo diseño es más complejo de lo que parece—. 

Por otro lado, la UE lleva un tiempo afirmando que los reguladores necesitan disponer de más información (y más concreta) sobre la cadena de producción de los medicamentos precisamente para poder prevenir y anticiparse mejor ante situaciones como esta. Se prevé, de hecho, que a mediados de 2027 con la nueva legislación farmacéutica europea, se obligue a los laboratorios a, por fin, facilitar este tipo de información.

El Ministerio lamenta “falta de colaboración”

El Ministerio de Sanidad, por su parte, lamenta una supuesta “falta de colaboración” y de “interés” de algunos laboratorios a la hora de contribuir a recuperar el suministro y la accesibilidad de estos tratamientos. “Se contactó con las alternativas para que se incorporasen a la financiación pública, pero no estaban interesadas, como es el caso del gel Oestraclin”, aseguran a elDiario.es. 

Se contactó con las alternativas para que se incorporasen a la financiación pública, pero no estaban interesadas, como es el caso del gel Oestraclin

Ministerio de Sanidad

Sociedades científicas como la AEEM se reunieron el viernes pasado con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). A falta de conclusiones novedosas, celebran como una “buenísima noticia” que se haya abierto “un canal de comunicación tan directo”, algo que, creen, facilitará las cosas de aquí en adelante. “Sentimos que, debido a toda la presión que hicieron las mujeres, a partir de ahora se nos va a tener más en cuenta”, dice Isabel Ramírez.

La doctora también apunta a la falta de formación que aún tienen los sanitarios en esta materia, que prácticamente se desterró en respuesta a los estudios de principios de siglo, a partir de los cuales se tachó la terapia hormonal de peligrosa (hasta que llegaron los matices de 2022-2025). 

Esta situación lleva a que muchas mujeres, como Gabriela, tengan que esperar a hablar con el ginecólogo/a para cambiar temporalmente su tratamiento, en vez de encontrar una solución en atención primaria, lo que agrava la sensación de frustración. “En la AEEM tenemos cursos para mantener informados sobre este tema a enfermeros, médicos de familia, etc., y ahora vamos a sacar un máster”, apunta Ramírez.

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