El primer ministro británico dice que considerará la vuelta del Reino Unido a la Unión Europea
Diez años después del Brexit, el séptimo primer ministro desde entonces considera la vuelta del Reino Unido a la Unión Europea. Andy Burnham asegura que el debate está abierto y está dispuesto a defender esa opción si es la que tiene más apoyo.
En los próximos meses, el laborista examinará la relación “a largo plazo” de su país con la UE después del “daño” que hizo el Brexit, según anunció este martes en el congreso anual del Partido Laborista. En una entrevista con la radio de la BBC este miércoles aclaró que una de las opciones es la petición de la adhesión completa a la Unión, y que no puede dejar “en el aire” el debate que ya está en la opinión pública ni dejar otra década de declive. Su prioridad, según dijo, será “buscar consenso”.
Las opciones que examinará en los próximos meses son mantener la relación actual, que considera perjudicó a la economía y la política migratoria; volver al mercado único o solo a la unión aduanera; o reintegrarse “plenamente” en la UE. Espera presentar opciones al país alrededor de la cumbre entre la UE y el Reino Unido que espera se celebre antes de que termine el año.
La próxima década
Como alcalde de Manchester, Burnham defendió explícitamente que quería ver al Reino Unido de vuelta en la UE, pero como primer ministro fue hasta ahora más cauto. En la entrevista con la BBC, dijo que “no necesariamente” el Reino Unido tiene que volver a la UE “ahora”, pero sí necesita decidir su camino vistas las circunstancias actuales y el efecto del Brexit en la última década.
“No es suficiente dejar esta cuestión ahí colgando. Lo que estoy diciendo es que es debemos dejar claro dónde queremos que vaya el Reino Unido en la próxima década”, dijo el primer ministro. “El país no puede permitirse otra década como la que hemos tenido, marcada por la deriva y la división. Lo tengo claro y lo digo sin rodeos: el Brexit causó más daño que bien y creo que alrededor del 60% de la población está de acuerdo con esta afirmación. Así que la pregunta es: ¿qué hacemos al respecto? Estoy siendo honesto a la hora de afrontar esta realidad y ofrecer a la gente distintas opciones que puedan analizar y sobre las que puedan formarse su propia opinión”.
Burnham promete transparencia en este debate que fue durante años tabú en la política británica por la experiencia agónica de la negociación del acuerdo de salida de la UE y la división de la población. Pero, según se fueron desplegando los efectos económicos y políticos, la opinión pública avanzó más rápido que sus partidos.
La opinión pública
La mayoría de la población cree que el Brexit fue un error y está a favor de volver a la Unión Europea. Pero el Partido Laborista no se atrevió a proponerlo como objetivo a pesar de las voces a favor del regreso también dentro del laborismo, desde el alcalde de Londres al exprimer ministro Tony Blair. Los más explícitos en su deseo de volver a la UE fueron hasta ahora los liberaldemócratas, los verdes y los nacionalistas escoceses y galeses.
Los laboristas temen reabrir las heridas del Brexit que dividieron a su propio partido y alimentar a la minoría más antieuropea que apoya a la ultraderecha de Reform, el partido de Nigel Farage. Pero incluso el 51% de los votantes de Farage creen que la relación del Reino Unido con la UE es ahora demasiado distante, según una encuesta recién publicada de Politico.
“Tenemos que ser sinceros. El Brexit no nos dio el control”, dijo Burnham en el congreso del Partido Laborista en Liverpool el martes. El primer ministro destacó la década de bajo crecimiento, la inestabilidad política desde 2016 y la limitación de las políticas migratorias por “la pérdida de la colaboración” con los antiguos socios europeos: “El Brexit nos hizo más daño que bien”.
El Reino Unido perdió entre el 6% y el 8% de su PIB por estar fuera de la Unión Europea, según el informe más completo sobre el impacto económico del Brexit, publicado en noviembre de 2025 y que describe el declive de la inversión, el empleo y la productividad.
La caída en el comercio para el Reino Unido por las nuevas barreras tras el Brexit fue uno de los efectos críticos y más inmediatos. La política industrial debatida ahora en Bruselas de “made in Europe” para priorizar la fabricación dentro de la Unión Europea puede agravar la posición británica.
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