CLAVES

Por qué es difícil la reunificación de Irlanda pese a la histórica victoria del Sinn Fein

Lisa O'Carroll

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El Sinn Fein celebró su primera victoria en las elecciones en la Asamblea de Irlanda del Norte como un momento decisivo para esta región controlada por el Reino Unido y pidió la apertura de un debate sobre la unificación de Irlanda.

“No tengan miedo, el futuro es brillante para todos nosotros”, dijo este sábado Mary Lou McDonald, la presidenta del partido, a los unionistas (partidarios de seguir formando parte del Reino Unido).

Aunque el Sinn Fein se esforzó por restar importancia a su histórico objetivo de lograr la reunificación de Irlanda, los unionistas pueden estar asustados por declaraciones anteriores del partido afirmando que les gustaría celebrar una votación sobre la frontera para la posible reunificación de Irlanda en un plazo de entre cinco y diez años.

¿Puede el Sinn Fein, como partido más votado de Irlanda del Norte, organizar una consulta sobre la frontera?

La respuesta es un “no” claro. Ese poder solo lo tiene el secretario de Estado para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, que el domingo descartó categóricamente una votación de este tipo. Es poco probable que sus sucesores autoricen un referéndum de implicaciones tan profundas.

Como señaló durante un debate preelectoral organizado por la BBC la líder adjunta del Sinn Fein, Michelle O'Neill, el resultado del Brexit es una demostración de lo peligroso que es convocar un referéndum sin la preparación necesaria.

El último referéndum celebrado en Irlanda fue el que legalizó el aborto y es generalmente considerado como un modelo de votación para cuestiones polémicas. Para que los votantes entendieran las consecuencias exactas de su voto hicieron falta años de preparación, con asambleas de ciudadanos y propuestas de ley acordadas de antemano por el Parlamento.

¿Cómo se podría organizar una votación sobre la frontera?

El acuerdo de Viernes Santo permite la celebración de una votación, pero evita definir en detalle las circunstancias, salvo que lo decidirá el Gobierno británico y no los partidos de Irlanda del Norte. Dice así: “Si en algún momento le parece probable que una mayoría de los votantes exprese su deseo de que Irlanda del Norte deje de ser parte del Reino Unido y forme parte de una Irlanda unificada, el secretario de Estado [para Irlanda del Norte] dictará una orden en el Consejo que permita la votación sobre la frontera”.

¿Es suficiente el resultado de las elecciones para que se considere que hay una mayoría en favor de la votación?

El acuerdo no define lo que se entiende por mayoría, pero los expertos dicen que habría que utilizar otros parámetros además del resultado electoral.

Un grupo de académicos dirigido por Alan Renwick, subdirector del centro de estudios sobre cambios constitucionales en el University College London (UCL) llamado Constitution Unit, pasó dos años estudiando una posible votación sobre la frontera en Irlanda. En su informe de 259 páginas se plantean todas las preguntas clave sobre las circunstancias necesarias para un referéndum de este tipo y sobre su diseño final.

Una de las conclusiones es que antes de que el secretario de Estado ejerciera su “deber obligatorio” de organizar la consulta, haría falta mantener durante un tiempo el apoyo mayoritario a una Irlanda reunificada con porcentajes de entre un 51% y un 55%.

Pero según Alan Whysall, también del Constitution Unit, cuando en 1998 se firmó el Acuerdo de Viernes Santo, la reunificación de Irlanda era una posibilidad lejana. De ahí que en su redacción haya “graves lagunas y ambigüedades” en torno a la organización de una consulta sobre la frontera.

La UCL sugiere seis fuentes diferentes para demostrar que existe una mayoría: resultados electorales, encuestas de opinión, investigación cualitativa, una votación en Stormont, escaños ganados en las elecciones y datos demográficos.

¿Por qué son importantes los datos demográficos?

Con razón o no, se da por sentado que las personas de ascendencia católica apoyarían la reunificación de Irlanda, mientras que las de tendencia protestante lucharían por mantener el statu quo. Los resultados del último censo podrían mostrar cuando se publiquen este verano que, por primera vez, los católicos han superado en número a los protestantes.

Pero según Peter Shirlow, director del Instituto de Estudios Irlandeses en la Universidad de Liverpool, a medida que madura el acuerdo de paz de Irlanda del Norte está surgiendo una nueva cohorte formada por lo que él llama “unionistas seculares”: personas de Irlanda del Norte con familias de ascendencia protestante y también católica que prefieren seguir formando parte del Reino Unido.

Si hubiera una Irlanda unida, ¿cómo sería?

En el lado sur de la frontera, los debates parten de la base de que en una eventual Irlanda reunificada la sede del Parlamento sería Dublín. Pero, según el informe de Constitution Unit, hacerlo así provocaría muchos problemas. En sus conclusiones presentan cuatro opciones constitucionales:

  1. Mantener las instituciones descentralizadas de Irlanda del Norte, pero con una transferencia de soberanía desde Londres a Dublín.
  2. Un único poder legislativo central, probablemente en Dublín, sería visto por los unionistas como una toma de posesión hostil. Según el informe de la UCL, “este modelo ha sido históricamente el preferido por muchos republicanos irlandeses, pero algunos verían este enfoque [como se demostró en nuestras sesiones de pruebas] como contrario a la construcción del consenso para el acuerdo de 1998”.
  3. Un estado federal. Este modelo, dice la UCL, “evitaría algunas de las complicaciones de gobernanza en la descentralización asimétrica”. “Pero una federación de dos unidades estaría desequilibrada”, según el informe, en el que se analizan instituciones basadas en las regiones de las ciudades o en los centros de población.
  4. Una confederación de dos estados: una Irlanda del Norte independiente del Reino Unido y también de la República de Irlanda. La UCL consideró que esto “cumpliría menos claramente la prescripción de unidad establecida por el acuerdo de 1998”. El estatus de Irlanda del Norte tras el Brexit, dentro o fuera de la UE, también podría requerir un referéndum.

Traducción de Francisco de Zárate