Análisis

Francia elige presidente: abstencionismo, incertidumbre y ultraderecha, claves para entender la primera vuelta electoral

Amado Herrero

elDiario.es —

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Llega a su fin una campaña presidencial extraña, que comenzó marcada por la pandemia y ha terminado con la guerra en Ucrania como telón de fondo. En este contexto, la principal cita política de la República francesa no ha conseguido atraer el interés de los votantes: el primer sentimiento expresado por la ciudadanía cuando los sondeos les preguntan por su estado de ánimo ante los candidatos es ‘decepción’. “Tenemos la sensación de que nada convence a los franceses, de que no hay elementos suficientemente fuertes capaces de estructurar. Ni tampoco personalidades”, resumía hace una semana Brice Teinturier, director general del instituto de demoscopia Ipsos, entrevistado en la radio pública France Inter.

Una votación a la que Emmanuel Macron llega como favorito, con 26,5% de las intenciones de voto, según las últimas encuestas. Cinco puntos por delante de su principal perseguidora, Marine Le Pen (23%), pero con una distancia que no ha dejado de reducirse en la última semana. En tercer lugar, aparece Jean-Luc Mélenchon, primer candidato representando una fuerza de izquierda. Aunque las circunstancias particulares que rodean esta elección dejan en el aire varias incógnitas sobre el resultado final.

Una abstención récord

Las elecciones de 2002, con la primera clasificación del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen para la segunda vuelta, marcan el récord de abstención registrado en unas elecciones francesas (28,4%). Una cifra que se espera que se supere este año y que se sitúe, por primera vez, por encima de la barrera del 30%, especialmente entre los más jóvenes y las rentas más bajas. Llegados a este punto la abstención plantea un dilema al actual presidente: por un lado, una abstención masiva podría significar problemas de legitimidad para un Gobierno que quiere acometer grandes reformas; por otro, los expertos apuntan que una participación alta favorece a otros candidatos con mejores resultados en esas categorías, incluida Marine Le Pen.

Incertidumbre alrededor del voto útil

Los tres candidatos que se sitúan en cabeza en los sondeos, Emmanuel Macron, Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon esperan recibir un impulso final de electores de partidos sin opciones de entrar en la segunda vuelta. Alrededor del 25% de los votantes afirmaba, hace una semana, que su voto aún podía cambiar en función de la situación, según el IFOP. Un nivel de indecisión especialmente pronunciado entre los candidatos con peores resultados: el caso del comunista Fabien Roussel (50% de indecisos), la socialista Anne Hidalgo (50%) y el ecologista Yannick Jadot (58%). Ese voto útil progresista podría ayudar a Mélenchon a dar la sorpresa. No obstante, Marine Le Pen también ha comenzado a pedir su propio voto útil, el de los electores de Éric Zemmour.

Mélenchon, la posible sorpresa

La movilización de los jóvenes y el voto útil de izquierda son las dos bazas que podrían permitir al candidato de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, dar la sorpresa y pasar por el “agujero de ratón” que pueda conducirle a la segunda vuelta. “Si de verdad queréis hacer barrera a Le Pen, tengo una proposición más interesante: hacedlo desde la primera y votad por nosotros”, reclamaba Mélenchon a los electores de las otras fuerzas progresistas. En su contra, la fragmentación del voto en la izquierda -especialmente el 3% que planea votar a Roussel- y la buena dinámica de Marine Le Pen en el final de campaña. Veteranos de tres presidenciales, Mélenchon y Le Pen son los dos únicos candidatos que han llegado a la última semana con una dinámica positiva, cuando la mayoría de sus rivales han perdido terreno.

El poder adquisitivo, tema estrella de la campaña

Se trata de una cuestión prioritaria en la política francesa desde hace años, que pasó a primer plano con la crisis de los chalecos amarillos. Ahora, el aumento de la inflación y las preocupaciones derivadas de las consecuencias de la Guerra en Ucrania han hecho que acapare aún más la actualidad, relegando todos los demás temas a un segundo plano, por delante de la seguridad, la inmigración o el medioambiente. Esta preponderancia de los temas económicos y sociales favorece, de nuevo, a Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, que la han convertido en uno de sus principales ejes de campaña. Le Pen propone bajar el IVA de la gasolina y otros productos, mientras que Mélenchon quiere poner un tope al precio de los carburantes.

Recomposición política

Continuando la tendencia que arrancó en 2017, el declive de los dos grandes partidos está llamado a acentuarse en estas elecciones. El Partido Socialista y la derecha moderada de Los Republicanos (LR) probablemente firmarán los peores resultados de su historia. Lo que está en juego ahora es el futuro de ambas formaciones. Esta semana Le Monde informaba sobre una cena en petit comité que reunió a la candidata socialista, Anne Hidalgo, con el expresidente François Hollande y la presidenta de la región de Occitania, Carole Delga. Cena a la que no fue invitado el actual secretario general, Olivier Faure, y que anticipa movimientos de cara a las próximas legislativas. En LR, por su parte, se espera que se abra un debate entre los moderados, partidarios de un acercamiento a Macron, y el ala derecha del partido. Esta semana Marion Maréchal hacía un llamamiento a Éric Ciotti, segundo en las primarias de LR, para sellar una coalición con Zemmour después de las elecciones.

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