A 40 años de la tragedia
Cuando los niños de Chernóbil se curaron en La Habana: así funcionó el programa que Cuba puso en marcha tras el accidente nuclear
La madrugada del 26 de abril de 1986, el cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil estalló y provocó el que se considera el accidente nuclear más grande de la historia. Los gases tóxicos se extendieron por toda Europa durante semanas, llegando a abarcar hasta 162.000 kilómetros cuadrados. Tras la explosión, unas 350.000 personas tuvieron que ser evacuadas de áreas contaminadas.
¿Dónde fueron a parar estas personas evacuadas? Muchos de ellos eran niños y niñas menores de edad. Muchos de ellos, viajaron hasta Cuba para ser atendidos por un programa sanitario que pocas personas conocen y que el gobierno de Fidel Castro puso en marcha para ofrecer asistencia sanitaria médica gratuita a los afectados por este terrible accidente.
En total, más de 26.000 niños y niñas que provenían de Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia fueron atendidos por este programa que el Ministerio de Salud cubano puso en marcha y que se desarrolló entre 1990 y 2011. El objetivo era tratar las diferentes enfermedades que años después de la explosión nuclear empezaron a sufrir los menores como secuelas de la radiactividad a la que fueron expuestos.
“Niños de Chernóbil”, un programa a gran escala
El Hospital Pediátrico de Tarará, situado cerca de La Habana, fue el principal centro médico utilizado por el país para este programa. Fundado en los años 50 como una urbanización, este complejo se transformó en la sede de los campamentos infantiles de la organización Pioneros José Martí tras la Revolución Cubana. Cuando ocurrió lo de Chernóbil, el gobierno decidió rehabilitar la zona para acoger a los pacientes.
“Alguien le contó a mi madre que había un programa para ir a Cuba. Ella no se lo creyó al principio porque le dijeron que era gratis, pero averiguó los detalles y rellenó los documentos. Esperamos al menos medio año. De repente llamaron para decir que me iba en dos semanas”, recuerda una de las niñas que participó en el programa en un reportaje de la BBC.
“Niños de Chernóbil” estuvo bajo la dirección de dos doctores cubanos, Julio Medina y Omar García, cuyo equipo atendió a chicos y chicas con distintos problemas médicos causados a raíz del accidente: cáncer, parálisis cerebral, problemas dermatológicos, malformaciones, enfermedades digestivas, trastornos psicológicos… Cuba fue el único país del mundo que organizó un programa integral de salud y gratuito a esta escala.
Con motivo del 40 aniversario del grave accidente nuclear, el Colegio Mayor Rector Peset de la Universitat de València presentó el pasado 24 de abril la exposición Documentos extraviados: niños de Chernóbil en Cuba. La muestra de la artista peruana Sonia Cunliffe, que recoge testimonios, documentos y fotografías de este proyecto cubano, se puede visitar hasta el próximo 28 de junio.