6.000 personas, al menos un cuarto de ellas menores, entran a nado en Ceuta en plena crisis con Marruecos

Personas migrantes en la playa del Tarajal, a 17 de mayo de 2021, en Ceuta

Gabriela Sánchez / Gonzalo Testa

elDiario.es —

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Desde la madrugada de este lunes, jóvenes, niños, y familias completas han entrado de forma irregular en Ceuta durante toda la jornada a través de los dos espigones fronterizos y sin encontrar resistencia en el lado marroquí de la frontera. Alrededor de 6.000 migrantes, entre ellos al menos un cuarto de menores de edad, han logrado acceder a la ciudad autónoma, la mayoría a nado, y un hombre ha fallecido en el intento, según los datos del ministro de Interior Fernando Grande Marlaska. El pico de llegadas, favorecido por una evidente relajación del control de los agentes alauíes, se produce en un momento de tensión diplomática entre España y Marruecos, tras las quejas despertadas en el país norteafricano por el traslado a un hospital de Logroño del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, por "razones humanitarias".

Nunca antes se había registrado un número tan alto de llegadas irregulares a través de la frontera sur de España en menos de 24 horas. "La cifra es temporal, sigue subiendo, porque no para de llegar gente", dicen fuentes policiales a elDiario.es. Las entradas comenzaron de madrugada, a partir de las 2:00 horas. Miles de hombres, mujeres y niños, e incluso familias completas, han rodeado los dos espigones fronterizos de la ciudad, Tarajal y Benzú, hasta llegar a las playas ceutíes. La mayoría lo hacen a nado, pero otras han conseguido alcanzar suelo español a pie, sin encontrar impedimento del lado marroquí. En su intento de alcanzar la ciudad por vía marítima, un hombre ha fallecido en "aguas marroquíes" próximas al espigón del Tarajal, según fuentes policiales.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha dicho este martes que ya han sido devueltas a Marruecos 2.700 personas. En un primer momento, el Gobierno ha intentado aplicar el acuerdo con Marruecos de 1992, que obliga a la identificación previa de todos los migrantes retornados. Este martes, fuentes policiales han confirmado que se están practicando "rechazos en frontera" (devoluciones en caliente) y algunos de los que salen vuelven a entrar. Las expulsiones inmediatas han sido seriamente cuestionadas por la falta de garantías. Aunque el Tribunal Constitucional avaló el pasado noviembre la normativa en la que se apoya el Ejecutivo para ordenar las devoluciones en caliente, exigía su aplicación en "entradas individualizadas" con "pleno control judicial" y en "cumplimiento de las obligaciones internacionales", algo que no se cumple en la actualidad, tal y como recordaron el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y más de 80 organizaciones sociales tras la sentencia.

Los recién llegados –a excepción de los menores migrantes no acompañados– han sido derivados a una nave industrial ubicada en los alrededores de la frontera del Tarajal, habilitada con literas proporcionadas por el Ministerio de Defensa, donde en principio guardarán la cuarentena. Se está adaptando un segundo recinto ante las incesantes llegadas registradas en la ciudad autónoma. Muchas personas han pernoctado en parques, cajeros y cualquier espacio disponible que han encontrado en la localidad.

La situación ha empujado a la Delegación del Gobierno en Ceuta a crear un comité de crisis, en el que participa la Guardia Civil, la Policía Nacional, Defensa, la Cruz Roja y Protección Civil.

La Guardia Civil ha estado presente en la zona para "auxiliar" a personas en riesgo en el mar, como una niña de 10 años que, según fuentes del Instituto Armado, ha requerido su intervención: "No podemos hacer más que evitar que ocurra una tragedia". La Cruz Roja Española ha prestado atención a los migrantes a pie de playa, pero solo ha tenido que trasladar a un varón al Hospital Universitario con un cuadro de hipotermia sin gravedad aparente, informa EFE.

Las fuerzas armadas, junto con la Guardia Civil, han desplegado un importante número de efectivos en el entorno de la frontera. Algunas personas han entrado a través de huecos en el espigón que prolonga la frontera de Tarajal hasta el mar, según informa EFE desde el lado marroquí. Mujeres y hombres de edades avanzadas, familias enteras, pero principalmente jóvenes y menores forman las hileras que continúan dirigiéndose desde la ciudad norteña marroquí de Castillejos hacia la ciudad española, la mayoría con lo puesto.

Una vez llegadas al último espigón que separa Ceuta de Marruecos, muchas se han amontonado durante toda la mañana allí. Los agentes marroquíes han observado lo sucedido sin intervenir, según ha constatado EFE, que también informa de que la Guardia civil española que usaba aerosoles contra los migrantes que se acercaban a la valla. Además, dispararon esporádicamente gases lacrimógenos para disuadir todo acercamiento a la misma, recoge la agencia. Algunas personas regresaban con los ojos hinchados y enrojecidos, otras con heridas en el pie y las manos por el impacto de las granadas de gas. Algunas han respondido a los gases lanzando piedras contra los agentes españoles.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, presidió la tarde del lunes una reunión de coordinación de urgencia, a la que han asistido, entre otros, el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez; la subsecretaria del Ministerio del Interior, Isabel Goicoechea; el director general de la Policía, Francisco Pardo; la directora general de la Guardia Civil, María Gámez; y la directora general de Relaciones Internacionales y Extranjería del Ministerio, Elena Garzón. 

En el encuentro, se acordó "el refuerzo inmediato" de los efectivos de Guardia Civil y de Policía Nacional con "cerca de 50 efectivos de la Guardia Civil los lugares más susceptibles de paso en Ceuta". La Policía Nacional, por su parte, va a incrementar en más de 150 agentes sus agentes en Ceuta, entre miembros de las Unidades de Intervención Policial y personal específico de Científica y de Extranjería y Fronteras.

Tensión entre España y Marruecos

Según ha advertido la activista Helena Maleno durante la mañana de este lunes, "desde ayer circula la información de que Marruecos ha dejado de vigilar sus fronteras, permitiendo el movimiento de personas en la ruta del Estrecho. El mal tiempo y la desesperación pueden poner cientos de vidas en riesgo".

Este pico de llegadas se produce después de la acogida en España del secretario general del Frente Polisario quien, enfermo de COVID-19, fue ingresado a un hospital de Logroño a finales de abril. La ministra Arancha González Laya afirmó que Ghali había sido derivado por "razones humanitarias", pero sus explicaciones no convencieron al Gobierno de Marruecos, que hace algo más de una semana alertó de posibles consecuencias.

El Ministerio de Exteriores acusó a España en un comunicado de "omitir deliberadamente" la acogida del líder del Frente Polisario, el movimiento de liberación nacional del pueblo saharaui. "Es un acto premeditado, una elección voluntaria y una decisión soberana de España, que Marruecos reconoce plenamente" y de la que, añadió, "extraerá todas sus consecuencias". La cuestión del Sáhara Occidental, cuyo conflicto vive una escalada desde la ruptura del alto el fuego en noviembre del año pasado, siempre ha supuesto una cuestión clave y delicada para las relaciones internacionales marroquíes.

Preguntada por la prensa sobre la posibilidad de que el Ejecutivo alauí haya rebajado el control fronterizo a causa del incidente diplomático, la ministra de Exteriores ha respondido que "no le consta". Fuentes de la Delegación del Gobierno en Ceuta han explicado a Efe que las entradas irregulares se han puesto en conocimiento de los Ministerios de Interior y de Asuntos Exteriores.

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