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OPINIÓN

2026, el año de la Grandeza Argentina

Philipp Bagus, esposo de la española que dirige la residencia para estudiantes Colegio Mayor Argentino en Madrid, junto al presidente Javier Milei.

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En marzo de 2026, el director de la Casa Argentina en París ordenó retirar la placa conmemorativa dedicada a las víctimas de la dictadura militar de 1976-1983, al cumplirse cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. En abril de 2025, se había designado como directora del Colegio Mayor Argentino en Madrid a una ciudadana española sin trayectoria laboral vinculada con la Argentina. El problema no se limita a la afrenta y a la incultura.

La placa que recordaba a las víctimas de la dictadura en la Casa Argentina en París. Al lado, el espacio vacío.

La dirección de la Casa Argentina en París no brindó explicaciones; en su defecto, lo hizo el Ministerio de Capital Humano, de quien depende el alojamiento de graduados argentinos que cursan maestrías o doctorados en Francia, elegidos por la Secretaría de Educación. No fue suficiente para que se despejara qué era mejor, si el hambre o las ganas de comer: la información fue que se avanza en una puesta en valor integral de los espacios comunes del lugar, retirándose revestimientos incorporados en años anteriores para que la sede refleje, con calidad y cuidado, el perfil de la Argentina. En realidad, lo único removido del muro es la placa conmemorativa –que no es un revestimiento–, y no hay obras visibles. El uso de palabras tales como “seguridad”, “modernización” e “institucional”, con ser rimbombantes, siguen siendo mentirosas cuando no son verdad.

A algunos kilómetros de distancia de allí –algo más de mil–, y hace casi un año atrás, el gobierno gaucho designó como directora de la residencia para estudiantes Colegio Mayor Argentino “Nuestra Señora de Luján”, con sede en Madrid, a una profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, casada con el economista alemán Philipp Bagus. El Colegio, situado en la zona este de la capital española, depende también de la Secretaría de Educación; la directora se valió del recurso de “exceptuatoria” para poder ser nombrada (se la exceptuó de la exigencia de nacionalidad en el ingreso a la Administración Pública Nacional); y su marido entregó el premio Ludwig von Mises al presidente argentino el catorce de marzo pasado.

Las correrías parisinas motivaron una petición dirigida a la dirección por parte de ciudadanos e instituciones del exterior, quienes constataron la desaparición de la placa y pidieron su restitución. La finalidad es preservar una memoria democrática más allá de cualquier afiliación partidista, y la devolución del valor simbólico de un homenaje hecho en Francia, país en el que los derechos humanos tienen importancia y “que siempre rechazó con firmeza la represión y el autoritarismo”. Adicionalmente y mediante un proyecto de resolución, en la Cámara de Diputados argentina se solicita al poder ejecutivo la devolución de la placa al espacio de cohabitación multicultural, para no incurrir en un acto de arbitrariedad ideológica que busca reescribir el pasado y que socava “los pilares de la identidad democrática argentina en el exterior”. En la papelería de la Camara de diputados se lee como lema institucional destacado, sobre el ángulo derecho y con cursiva: “2026 – Año de la Grandeza Argentina”, fruto de la fantasía de un decreto presidencial.

Por su parte, los idus madrileños de abril de 2025, motivaron que se hiciera notar que la directora carecía de experiencia diplomática y de vínculos con la comunidad argentina; se advirtió que la medida debilitaba la legitimidad del Colegio Mayor como institución cultural en el exterior; se diagnosticó que la excepción otorgada era más bien una decepción porque no estaba suficientemente fundamentada; se advirtió que el acto de favoritismo respecto del groupie presidencial doctor —por la Universidad Rey Juan Carlos— Philipp Bagus generaba un conflicto de intereses; y se subrayó que la “propagandoscopía” de las autoridades nacionales era de alta definición.

En Francia y en España hubo muchas repercusiones mediáticas —ninguna buena—, y reclamos de conciudadanos y de ciudadanos de aquellos países. Los embajadores, ambos responsables políticos de estos episodios y nuestro pool de liquidez en Europa, no dijeron ni una cosa ni la otra, y tampoco todo lo contrario.

Bernard Shaw ironizaba cuando escribió que la democracia substituía la designación de los pocos corruptos, por la elección de los muchos incompetentes; los pocos corruptos eran la aristocracia de entonces, y los muchos incompetentes eran los mediocres que representaban a la mayoría. Los años han mezclado la baraja; hoy se habla de la democracia de baja intensidad; los corruptos son muchos, no son aristócratas y pueden ser elegidos. El pacto básico de confianza entre gobernantes y gobernados es más breve, los gobernados son más permisibles en el arranque y los gobernantes mienten más mientras pueden. Esas mentiras impactan en diferentes objetivos: el consejo editorial del diario The New York Times criticó a Trump por declarar la guerra a Teherán “sin explicar su plan al pueblo estadunidense ni al mundo. Ahora parece que, en realidad, no tenía ninguna estrategia definida”. ¿Fue una mentira, un engaño, o una falsedad?

Una mentira es una falsedad intencional, que requiere del mentiroso conciencia y voluntad; el Ministerio de Capital Humano miente cuando afirma que la placa conmemorativa había sido retirada para hermosear el lugar. El engaño incluye cualquier estrategia para inducir a alguien a creer lo que no es, mediante palabras, silencios, gestos, manipulaciones o incluso omisiones; por lo tanto, la ignorancia puede vehiculizarlo sin que haya mentira. Se diría que, al comienzo, la estrategia guerrera de Trump contenía un engaño; pero, aunque él ignora mucho, miente más. Cuando alguien afirma algo falso porque lo desconoce, transmite una falsedad, pero no miente; la falsedad circula “de buena fe”, aunque siga siendo objetivamente errónea. La manipulación es la mejor opción del presidente argentino en el affaire $Libra: dijo que había borrado el tuit fijado por ser totalmente ajeno al asunto. En el país, se usa el giro “fingir demencia”, todo un problema de teoría democrática.

Un chubasco de mentiras sólo amaina en sus efectos cuando hay bonanza económica; eso somos, opulencia no hay. La combinación propia del gobierno doméstico entre la galaxia, el polvo cósmico y los cuerpos transneptunianos, redujo la moral a un costo marginal y bajó la vara ética a la profundidad de yacimiento paleontológico. Vuelos privados ¿pagados por un funcionario, cancelados a la romana, gala corporativa, o gasto público —la “tuya”—? El esquema de “pata vacía” y la teoría del taxi aéreo. Los desacuerdos sobre el reparto de cargas, las prioridades estratégicas o el uso de la fuerza, son disputas naturales entre socios cuando comparten un compromiso normativo subyacente; aquí hay demasiadas disputas, sociedades frágiles y ausencia de compromiso normativo.

En ambos Colegios las aguas no bajan mansas. En Francia dicen que un mentiroso tiene que tener buena memoria (Un menteur doit avoir bonne mémoire). En el siglo XVII, llegó a España desde la India una tela liviana y estampada que se denominó zaraza, algo sin importancia; en Argentina, derivó en sarasa para identificar la palabrería sin sentido. Se cuenta que un inglés dijo a Napoleón: “Los franceses luchan por dinero, mientras que los ingleses luchan por honor y gloria”. Napoleón habría replicado: “Bueno, cada uno lucha por lo que no tiene”. Sarasa a cambio de la carencia de verdad, frente a la incontinencia de hipocresía.

En la apertura de sesiones del Congreso del 2024, frente a la Asamblea Legislativa, el presidente afirmó que la gestión sanitaria de la pandemia había sido “desastrosa”, y que, de haberse hecho las cosas “de forma mediocre”, Argentina hubiera tenido solo 30.000 muertos “de verdad”. Dos años más tarde, en el quincuagésimo aniversario del golpe, se remueve la placa conmemorativa dedicada a las víctimas de la dictadura. Durante el Siglo de Oro español —en obras de Quevedo o en refraneros del siglo XVII-XVIII— se extrajo esta frase: “De aquellos barros, estos lodos”.

“2026 - Año de la Grandeza Argentina”: colaboracionistas con peluca, ¡qué tupé!

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