GUERRA DE MEMES

Ciudadanos stalkers: descifrando al Presidente a través de sus likes

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Javier Milei nos tiene a todos haciendo hermenéutica, interpretando indicios, cosas que comparte o megustea en redes, algunas más obvias, otras menos, todas descabelladas para lo que se espera de una figura de su investidura y cargo. El presidente juega a ser indescifrable, porque esa incapacidad para ser encasillado es justamente lo que lo distingue, lo que le permite encarnar ese atributo tan valioso de ser distinto de todo lo otro, distinto de “la casta” (y, por ende, su enemigo). De ahí que el lema de lo que va de su gestión sea “no la ven”. Para “verla” hay que estar limpio, hay que no ser casta.

Publicación en hebreo de Javier Milei (una de varias), traducida por Facundo Milman, en la previa a su esperado discurso de inauguración de sesiones ordinarias del Congreso.

Ciudadanos stalkers

La interpretación y análisis del discurso no son nuevos en la política. El material que nos da el Presidente, sí. A falta de interpelaciones directas a la ciudadanía –que hasta ahora y en el contexto de este ajuste han sido pocas– los posteos, likes y retweets se vuelven el ojo de cerradura por donde espiamos lo que está pensando. El gobierno de Milei hace del “mirá lo que mandó la tía” o los likes de tu pareja una estrategia comunicacional. Nos vuelve sus stalkers, abriendo mil temas, generando controversias, provocando, poniendo a la defensiva y enrareciendo la conversación hasta que ya no se sepa bien de qué se está hablando. El juego es más correr el arco que hacer goles, lo cual lógicamente desconcierta.

Publicación de @FelixMemelord likeada por el presidente, en la que cuatro hombres corpulentos con las caras de Eduardo Feinmann, Esteban Trebucq, Luis Majul y Pablo Rossi (de La Nación+) rodean a una mujer con la cara de Ignacio Torres. Su cuerpo menudito hace parecer su figura a la de un niño (esto último dio lugar a interpretaciones de un mensaje pedófilo en la imagen).

“Si no te gusta de lo que se está hablando cambiá la conversación”

La contraofensiva contra el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, llevó la conversación desde la novedad política de una coalición de gobernadores patagónicos contra el gobierno nacional a una discusión sobre las formas, las estigmatizaciones y la violencia simbólica. Con dos memes, publicados por sus seguidores y likeados por el presidente, el hecho político devino en una típica conversación de funcionarios del INADI, organismo que supo representar la llamada “corrección política” y cuyo cierre se anunció, no casualmente, en estos días.

Publicación de Javier Milei. El león libertario (o sea él) rompe el muro del “INADI” que, como el muro de Berlín, se asocia al comunismo, la división social y la opresión de las libertades.

Uno pensaría que promover escenas sugestivas de violación o caracterizaciones negativas de personas con síndrome de down dañarían la imagen del presidente, pero estas son las metáforas que la gente usa en su vida cotidiana: “romperle el orto” al rival y decir de alguien corto de entendimiento, que “es un mogólico” son expresiones discriminatorias y ofensivas de todos los días en una sociedad que, con más o menos razones valederas, siente que hubo demasiado micromanagement discursivo en estos últimos años. Y son también expresiones particularmente comunes de los códigos de internet y los memes, como se ve en en el conocido meme “Wojak Retardado” que inspiró incluso una propia versión del vocero presidencial Manuel Adorni, entre usuarios opositores.  

Meme de Ignacio Torres que originalmente fue publicado por otra cuenta libertaria y likeado por Javier Milei. Esa publicación fue borrada.

Meme de Adorni con la cara deformada (de uso común entre usuarios críticos del gobierno) en respuesta a declaraciones del vocero presidencial sobre el dengue.

Hay cuentas de redes sociales, por lo general de personas públicas, que utilizan el disclaimer “like no es apoyo” u otros similares para aclarar que lo que likean no necesariamente expresa su adhesión ideológica. Esa regla no corre con el Presidente, quien dice mucho más a través de esos indicios que en las entrevistas que ofrece al periodismo más amigable con él y sus ideas. Ante las dudas o especulaciones sobre su eventual plan para dolarizar la economía, viene bien mirar qué nos dicen los memes e imágenes que el presidente publica y comparte. Una de las más recientes, de su cuenta de Instagram, nos muestra su cara en la emblemática Estatua de la Libertad estadounidense.

Compartida en Twitter/X de la publicación de Milei en Instagram, donde el usuario bromea sobre lo poco preocupado que está el presidente por las medidas de fuerza en su contra, que se da tiempo para postear imágenes como esta (el tweet fue likeado por Javier Milei).

“Libertad” es un significante vacío. Esta idea, que originalmente proviene del psicoanalista Jacques Lacan pero que fue popularizada por Ernesto Laclau permeó en la conversación política común para referir a expresiones vaciadas de contenido, y en efecto lo es. Pero lo más interesante del concepto no es tanto su vacuidad sino su capacidad para producir encadenamientos significantes que conforman sistemas discursivos. En otras palabras, ¿a qué se asocia la libertad en el discurso y las imágenes que Milei nos muestra? A Estados Unidos. El significante vacío de la libertad va de la mano con los significantes más llenitos de la norteamericanidad. El cambio de horario de la inauguración del año parlamentario sigue la misma lógica, al igual que el discurso de asunción en las escalinatas del congreso. No es extraño pensar que el dólar, acaso el emblema más cotidiano para nosotros de ese aspiracional yanqui sea la estación terminal de este acelerado viaje.

Likeada por el presidente: Milei como George Washington en el Mount Rushmore que homenajea a los padres de la patria estadounidense. Lo acompañan los ministros de Interior, Guillermo Francos, de defensa, Luis Petri, y de economía, Luis Caputo.

Milei y sus seguidores (que son, como se ve, parte de su usina de mensajes cifrados) movilizan los símbolos y emblemas de una refundación argentina en los términos hollywoodenses importados de la cultura política estadounidense. Extraño en un país que siente aversión por los Estados Unidos, pero que parece totalmente enemistado con su identidad nacional, la cual –salvando la copa del mundo– no viene trayendo muchos motivos de orgullo. En ese sentido, las palabras recientes de Donald Trump –“Milei is MAGA: Make Argentina Great Again”– cobran aún más relevancia. El mito de Milei (el que él y sus aliados construyen) es que va a hacer una argentina estadounidense, igualita a la de las películas que veíamos de chicos.

Rebotes del discurso en el Congreso

El viernes por la noche, luego de que terminara el discurso de Milei en la epertura de sesiones ordinarias del Congreso, el Pacto de Mayo era tendencia en Twitter. Nada sorprendente: sin duda la conminación a gobernadores y ex-presidentes a plegarse detrás de su gobierno y aprobar su “Ley de Bases” (una suerte de “únanse a mí o morirán”) fue el plato fuerte del discurso, que el presidente tenía guardado para el final. Esta jugada parece ser una versión con esteroides de su papel de árbitro moral de la política, que construyó en su corto y vertiginoso camino a la rosada. Milei “invita” a los que quieren salvarse de su dedo acusador a salir en una foto que los compromete a ser paladines de su ajuste.

Al cierre del discurso, la cuenta de la Oficina del Presidente –otra de las tantas emulaciones estilísticas del gobierno a la institucionalidad norteamericana– compartió el pacto, con la firma del presidente y una tipografía que aparenta ser una cursiva manuscrita. Una de esas acciones en redes que buscan su golpe de efecto a las que La Libertad Avanza nos tiene acostumbrados. Lamentablemente el documento tenía un error de ortografía y tuvo que subirse nuevamente media hora después de que varios usuarios lo señalaran (menos mal que no era un manuscrito en serio)

Tweet de un usuario que comparte el error de ortografía del primer documento, en las respuestas a la publicación de la versión corregida.

Así es la refundación de la Argentina que ofrece Milei, y de la cual sus aplaudidores en redes (muchos de ellos visibles en los palcos del recinto) serán los encargados de narrar, recordándole al público quién es quién en su gesta heróica por convertir a la Argentina en otro país. No sabemos cuánto durará. Hasta mayo, por lo menos, seguro.

NC/DTC