Cumbre de las Américas Opinión

Los gritos de Biden y Musk y El limonero real de Saer

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, anfitrión de la próxima Cumbre de las Américas, en California.

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En el mes de marzo, en ocasión de participar de “La Mesa Redonda de Negocios” (Business Roundtable), una organización cuyos miembros son directores ejecutivos de importantes compañías de EE. UU., el presidente Joseph Biden dijo que “… va a haber un nuevo orden mundial y tenemos que liderarlo”. Añadió que “… debemos unir al resto del mundo libre para hacerlo”.

Expresiones parecidas ya habían cruzado los labios de Woodrow Wilson y de Winston Churchill, con un sentido ecuménico. También por Joseph McCarthy y George Bush padre cuando cayó el Muro, en otro sentido. Por lo publicado en las capitales europeas, el propósito de Biden fue considerado caudillista, y supremacista.

De manera que ahora queda la ímproba tarea de esclarecer qué significan exactamente para el señor Biden “líder” y “libre”, sin acudir al antiguo arte de la lectura del tarot, hoy poco usado en el análisis de la política exterior.

Como es sabido, del seis al diez de junio está prevista la realización de la Cumbre de las Américas, reuniones periódicas de jefes de Estado y de gobierno de los países de América que –desde 1994– tratan temas diplomáticos, migratorios y comerciales significativos a nivel continental. La cita es en Los Angeles, una ciudad norteamericana de influencia global en ámbitos tales como los negocios, el entretenimiento, la ciencia, la tecnología, y la medicina.

Esclareciendo algo qué debe entenderse por “mundo libre”, Estados Unidos creyó que como anfitrión tenía derecho a anunciar que excluiría las presencias de Cuba, Venezuela y Nicaragua, porque a su juicio no cumplen con los estándares democráticos. El veto a Cuba responde -en esta ocasión- a las presiones políticas internas; en año electoral no conviene azuzar a Robert Menendez, senador demócrata por Nueva Jersey, verdadero látigo para el gobierno cubano y presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, quien aludió a que Biden estaba enfocado en “restaurar la credibilidad y el liderazgo de Estados Unidos en la campaña mundial para contrarrestar las fuerzas autoritarias”. Como dijera Séneca, nadie se cree culpable si es él mismo su juez.

De este temperamento ya había dado muestras el millonario Elon Musk, quien deshoja la margarita sobre si compra o no compra Twitter. Precisamente por dicho servicio en red, un usuario lo acusó de haber alentado el golpe contra Evo Morales para “quedarse con el litio” boliviano. Musk impartió otra lección semántica sobre el sintagma “mundo libre”. “¡Le vamos a dar un golpe a quién se nos cante, bancátelas!”. Ahá.

Otro ingrediente para hacernos una idea más completa lo ofrece la reciente cumbre entre Estados Unidos y las diez naciones asiáticas que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, ASEAN. Entre mandatarios de “democracias defectuosas”, “autoritarias” y “absolutistas” (el lenguaje es de The Economist), la Casa Blanca aludió al lema (“Una visión, una identidad, una comunidad”), enumeró las iniciativas realizadas y por venir, sin haber mencionado ni una vez la palabra democracia. Ofreció U$S 150 millones para infraestructura y para combatir el COVID; en noviembre del año pasado, China había añadido un cero a esa oferta. Es un país que exporta casi todo, pero no ideología.

Si mira hacia el sudeste, Estados Unidos privilegia intereses; si mira hacia el sur (sin jamás olvidar sus intereses), exige valores. A sí mismo, elige no mirarse; es difícil hablar sobre la verdad sin que el interlocutor tenga un espejo enfrente. Es la razón de la abeja reina, cuyo concepto de la buena conducta es lo que espera de la colmena, no de sí misma. Algunos mandatarios de la región han dicho que, en estas condiciones, no asistirán.

Ya dije más arriba que la gula de Biden no había sido compartida por la Unión Europea. Pruebas al canto, a continuación, el recién electo (segundo mandato), Presidente de Francia, Emmanuel Macron, sugirió construir una “comunidad política” que permita articular una nueva estructura en la que las naciones cooperen en terrenos como la seguridad y la energía.

Luego de señalar que Kiev, “por su lucha y su coraje es ya miembro de corazón de nuestra Europa, de nuestra familia”, llamó a “ser realistas”. “Todos sabemos que el proceso de adhesión (a la UE) tardará varios años y en realidad varios decenios”, dijo en un discurso durante una ceremonia en el Parlamento Europeo, durante la conmemoración del Día de Europa por la UE. Una pista sobre lo que Francia entiende que significa la palabra “líder”: también ella se planta ante Biden y no es menos que nadie. Más que ayudar, lo importante es parecer que se es quien ayuda. Hace unas décadas, leí en alguna parte un epigrama: “Gran señor don Saínz de Robles, quien regaló el hospital, pero primero hizo a los pobres”.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, había hecho su aporte a la comprensión de textos: “O Estados Unidos y un puñado de satélites deciden cómo vivirá la humanidad, o los países vivirán según la carta de la ONU” dijo, al cabo de una visita del Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres.

Ah, ¿y el limonero real? Nada, que no estará de más tener algo de belleza a mano, como el libro homónimo de Juan José Saer, habida cuenta de los tiempos por vivir.

RB

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