Opinión Economías

Paritarias y una inflación descarrilada

A fines de marzo el Gobierno fijó los aumentos del salario mínimo, vital y móvil dejando así un incremento del 15,6 por ciento desde abril, de un 6 por ciento en mayo y un 5 por ciento en junio. Esto deja que a partir del 1º de mayo, el salario mínimo sea de 84.512 pesos para todos los trabajadores mensualizados que cumplen la jornada legal completa de trabajo señala la resolución del Ministerio de Trabajo. Y a partir del 1º de junio el mínimo partirá de los 87.987 pesos para quienes cumplen la jornada completa de trabajo.

Estos números ya plantean un problema porque según los últimos datos del INDEC la Canasta Básica Total (CBT) de marzo, que marca el umbral de pobreza para la Argentina, se ubicó en 191.228,05 pesos de ingreso mensual para una familia de cuatro personas. En lo que respecta a la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el ingreso mínimo para no ser indigente en el país, el valor que reveló el INDEC como piso es de 87.719 pesos para una familia tipo. 

Es sin dudas una situación delicada cuando el salario mínimo no llega a cubrir las canastas básicas, ya que implica que si la familia tipo -que se compone de 2 adultos y 2 menores- percibe dos salarios mínimos se encontraría por debajo de la línea de pobreza. Este es un fenómeno alarmante, porque implica trabajar en relación de dependencia, registrado, 40 hs semanales e igual ser pobre. 

Estos números nos dan un parámetro de paritarias para trabajadores registrados pero también para los informales y jubilados. Como sabemos, las jubilaciones son una porción de los salarios, por lo cual al discutir el salario mínimo se discute también el sistema previsional. Respecto al empleo informal está relacionado al empleo formal, en el sentido de que este último marca una guía y ordena los salarios del empleo no registrado. 

Luego del acuerdo paritario 2022-2023 distintos gremios se sentaron a renegociar y acordar con el gobierno subas trimestrales en los salarios. Es que con los índices de inflación y el dólar desatado los sueldos necesitan ser revisados. El Gobierno intentó aplicar como pauta el 30 por ciento semestral, pero la mayoría de los gremios plantearon aumentos más altos o períodos más cortos. 

'Este año, en los acuerdos de más de 3 meses existe un consenso -a veces explícito, otras tácito- de que se revisarán las cuotas a medida que la inflación supere los aumentos', explica un informe del CIFRA

“Este año, en los acuerdos de más de 3 meses existe un consenso -a veces explícito, otras tácito- de que se revisarán las cuotas a medida que la inflación supere los aumentos”, explica un informe del CIFRA (Centro de Investigación y Formación de la República Argentina).  

Los trabajadores estatales de Nación alcanzaron un acuerdo con el Gobierno que elevará los salarios de los trabajadores en un 5,5 por ciento sobre el mes de abril. Al agregar este 5,5 por ciento sobre el salario de abril que los estatales comprendidos en el convenio nacional percibirán en mayo, el anual total eleva este porcentaje al 107,83 por ciento. Tan solo tres puntos por arriba de la inflación interanual marzo- marzo. En mayo se empezará a negociar la paritaria correspondiente a junio 2023 – mayo 2024.

Por su parte, las paritarias que los estatales bonaerenses acordaron en febrero suponen una mejora salarial promedio de 40 por ciento a percibir en tres tramos: 20 por ciento en el mes de marzo, 6 por ciento en mayo y 14 por ciento en julio. Sumaron al acuerdo una cláusula de revisión en mayo que se estará discutiendo esta semana: el gobierno bonaerense estará recibiendo a docentes y empleados estatales. 

Los trabajadores de carga y descarga (UTCyDRA) cerraron el 2022 negociando un aumento extra del 20 por ciento para todos los trabajadores del rubro, lo que se suma al 96 por ciento de corrección salarial que el sector ya había recibido en distintas cuotas desde enero del 2022. Así, los trabajadores percibirán salarios de hasta 243.777 pesos a partir de enero del 2023. El aumento extra para lo que resta del año se aplicará en dos cuotas. 

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) pidió en marzo un incremento del 20 por ciento para los primeros tres meses y la posibilidad de sistematizar un esquema de actualizaciones salariales trimestrales. Recordemos que la inflación acumulada del primer trimestre de este año es de 21,7 por ciento. La UOM había acordado una paritaria de 110 por ciento colocándose tan solo seis puntos por la inflación interanual del mismo periodo (103,4 por ciento). Finalmente, acordaron una recomposición salarial del 18 por ciento para el trimestre abril-junio, por lo que el personal percibirá un 10 por ciento de mejora en abril y otro 8 por ciento en mayo. 

A fines de marzo, la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS) comenzó las conversaciones para encaminar la paritaria 2023-2024 de la actividad mercantil. Este gremio había acordado una paritaria del 101 por ciento, quedando así tres puntos por debajo de la inflación interanual (103,4 por ciento abr-marzo). Según el último acuerdo paritario los empleados de comercio recibirán en el trimestre de abril, mayo y junio un incremento en sus salarios del 19,5 por ciento. Se trata de un incremento no acumulativo, que sería realizado en tres tramos de 6,5 por ciento cada uno sobre los sueldos de marzo de 2023. De nuevo, estos aumentos quedarían por debajo de la inflación acumulada del primer trimestre (21,7 por ciento)

La idea con la que llegó el sindicato es la de hacer un acuerdo corto, de entre 4 y 6 meses, para ir revisando los haberes de la actividad de acuerdo a la realidad inflacionaria. 

Es evidente que los acuerdos ya no funcionan como un esquema de garantía que provea cierta previsibilidad sino que, por el contrario “se trabaja a cortísimo plazo, en lo que podría caracterizarse como paritarias que permanecen abiertas”, según el último informe de CIFRA.

“En este contexto de alta inflación, un problema que tiene el esquema paritario habitual es la costumbre de definir aumentos en ”cuotas“ con base fija, es decir no acumulativas; entonces cuanto más se alejan del ”mes base“ más debe crecer el porcentaje de aumento para asemejarse a los incrementos de precios que publica el INDEC que en cambio son mensuales y acumulativos. Ello está generando cierta distorsión que dificulta la interpretación de los esquemas de aumento y su negociación”, agregan en dicho informe. 

Hace rato que los salarios corren detrás de la inflación, y aunque hay intentos por seguirle el ritmo, no logran alcanzarla. Habrá que esperar a mayo para ver cómo proyectan los gremios sus paritarias 2023-2024 aunque con un escenario como el actual con un dólar inestable y una inflación imprevisible parecería ser esta una tarea complicada. 

CC