La protesta social

Acampe en Desarrollo Social: “Antes nos mandaban polenta, ahora maíz pisingallo para hacer pochoclo”

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En el centro simbólico de Buenos Aires, a la sombra del Obelisco, se ubican todos para resguardarse del sol de un día primaveral: policías, agentes de tránsito, manifestantes y periodistas, hasta vendedores de chipá y marcianos de fruta. Horas más tarde, ya en la noche, los piqueteros acampaban bajo el edificio del Ministerio del Desarrollo Social, donde permanecerán, hasta las 18 de este miércoles, en reclamo de una mayor apertura de los planes sociales, el aumento de esos montos y el refuerzo de alimentos para los comedores populares.

Piqueteros acamparán hasta este miércoles a las 18 en la 9 de Julio; el Gobierno rechaza ampliar los planes sociales

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Temprano, en la mano sur de la Avenida 9 de Julio se forma la primera columna, bandera del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) al frente, con la leyenda “Movimiento Sin Trabajo: Teresa Vive”. Van llegando a la Plaza de la República camiones cargados de banderas, tambores, pecheras, bombos y platillos. Una por una, se van sumando las percusiones para formar una gran murga que anuncia su marcha. El destino se ve a lo lejos: el edificio de Desarrollo Social con la cara más combativa de Evita.

Sentados en el verde de la plaza, familias enteras observan y esperan. Algunos fuman, otros comen lo que trajeron en su tupper. Son otras agrupaciones, como la Federación de Organizaciones de Base (FOB), el Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS), el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y la FAR (el Frente Arde Rojo, que lleva las misma siglas que las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias), entre varias otras.

Ya pasado el mediodía se desplaza la columna del MST hasta la calle Perón y los siguen de atrás los camarógrafos con los móviles. Los colectiveros que pasan por el Metrobus, siempre en funcionamiento, aprovechan para sacar fotos. Como un guía, Hugo reta a silbatazos a aquellos que saltan los macetones y se salen de la mano principal. Lleva la delantera, organiza la caminata y dialoga constantemente con la policía que vigila a bordo de sus motos BMW.

Cada vez es más insuficiente la comida para los comedores, no hay una apertura de los planes sociales y queremos que haya trabajo genuino”, dice Sandra Lucero del MST, organizadora de la movilización. “Hace unos días se cumplió un año de haber presentado una propuesta para que haya trabajo genuino, queremos eso”. Sobre la auditoría de los planes sociales, asegura que “el plan del Gobierno es disminuir por lo menos un 20% de los planes sociales a nivel nacional”. En cuanto al acampe, decía que aún no tenían nada definido.

Del lado de Carlos Pellegrini, se agrupó la columna de Libres del Sur, que coordinaba con el MST para marchar y llegar a destino al mismo tiempo, incluso las otras columnas que esperaban a la altura de la Avenida Independencia. Estas eran las del Polo Obrero y el Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), entre otras. Silvia Saravia, coordinadora de Libres del Sur. “Estamos reclamando que lleguen los alimentos a los comedores y a los merenderos, lo que está llegando realmente es muy malo; no nos está llegando leche, aceite, azúcar. Nosotros necesitamos eso que es la base para poder cocinar”, dice.

“Están demorando todo lo que es refuerzo de merenderos en todo el país hace ocho, nueve meses y siempre tienen una excusa”, añade Saravia. Y apunta al Gobierno Nacional: “Ellos salen a desprestigiar nuestra protesta, pero no tienen forma de decir por qué están demorando la asistencia. Nosotros hace un año les hicimos una propuesta para generar un millón de puestos de trabajo genuino, y de eso no nos respondieron absolutamente nada, y lo único que hacen es bardearnos mediáticamente, cuando nosotros lo que estamos pidiendo es que lleguen las cosas concretas a los barrios”.

El tramo final de la marcha es hasta la esquina de la avenida y Mariano Moreno. “A vos te queda poco Alberto botón” y “Queremos pan y trabajo, salud, vivienda y educación”, cantan. Las cuatro columnas arriban a su destino final en el punto más angosto de la avenida y arman los primeros toldos de lo que más tarde será el campamento. Organizan una feria, donde cooperativas venden de todo: plantas decorativas, para la huerta, agendas, anotadores, postales, calcomanías, bolsas de tela con tejido ñandutí, remeras y tazas.

La foto de esta marcha es la montaña de bolsas de maíz de pisingallo, con el que hicieron pochoclos para ofrecer a la gente. La queja es que antes en los comedores recibían camiones de polenta, pero ahora solamente este maíz. El Gobierno, que apenas les daba pan, ahora no les manda “ni siquiera esos fideos de mierda que no se pueden ni comer”. Una pancarta grande muestra un documento del Ministerio de Desarrollo Social con el detalle de un envío que recibió un comedor en Santiago del Estero: arroz, dulce de batata, leche en polvo, puré de tomate y muchísima yerba.

Teniendo en cuenta esta postal, el referente del MST Nahuel Orellana plantea: “tenemos problemas concretos: hace un año presentamos el proyecto de trabajo genuino con la vivienda pública y la obra pública y lo cajonearon. El tema de la comida es que nos siguen mandando los mismos kilos de comida, cuando en la pandemia aumentó la cantidad de familias en los comedores. Hace meses nos mandan maíz pisingallo: tenemos que cocinar guiso y nos mandan para hacer pochoclos”. En cuanto al acampe, anticipa que “si no hay respuesta, se va a llevar a una asamblea general a las 8 de la noche para ver si es con permanencia, según lo que nos digan. Nosotros a los pibes en los barrios no les podemos dar diálogo, tenés que darles comida”.

Raúl Godoy, del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), fue uno de los obreros que tomó control de la fábrica de cerámica FaSinPat (ex Zanón) en Neuquén. “Nos parece muy importante traer la solidaridad en un país con 17 millones de pobres, donde tenés por un lado manifestaciones de los obreros de neumáticos que no les reconocen el salario y por el otro lado una movilización de gente sin trabajo”, dice. Godoy, exdiputado provincial, llama a la unidad: “Hay que unir la fuerza de los trabajos de los trabajadores ocupados y desocupados en una pelea”.

Celeste Fierro, dirigente nacional del MST apuntó a la política del gobierno. “Favorece al Fondo Monetario Internacional, aplica un ajuste brutal contra la clase trabajadora, que repercute en los sectores más vulnerables, que son los sectores sin trabajo o con trabajo precario”. “Hoy ningún compañero o compañera puede vivir con la asistencia social solamente del Estado. Tenemos que lamentar que hay trabajadores ocupados, con recibo de sueldo, que son pobres”, asegura.

Fierro acusa al oficialismo: “Desde hace ya meses se escucha un silencio atronador por parte del Gobierno, mientras vemos que en la presentación del presupuesto del próximo año se duplica lo que va destinado al pago de la usurera deuda externa, mientras se recortan todos los presupuestos relacionados a lo social. Particularmente el que tiene relación con la construcción de vivienda y obra pública se achica también, y esa es una forma ver cómo van a seguir profundizando el ajuste”.

Según los dirigentes, dado el historial es muy difícil que el Ministerio de Desarrollo Social se siente a iniciar una negociación. A las 6 de la tarde, se reunieron en asamblea y decidieron permanecer allí acampando en la Avenida 9 de Julio hasta este miércoles a la misma hora, cuando volverán a reunirse para decidir si prolongarán la medida hasta el jueves. El día que amaneció caluroso se puso frío y ventoso, al mismo tiempo que comenzaron a cocinar.

LC

En el centro simbólico de Buenos Aires, a la sombra del Obelisco, se ubican todos para resguardarse del sol de un día primaveral: policías, agentes de tránsito, manifestantes y periodistas, hasta vendedores de chipá y marcianos de fruta. Horas más tarde, ya en la noche, los piqueteros acampaban bajo el edificio del Ministerio del Desarrollo Social, donde permanecerán, hasta las 18 de este miércoles, en reclamo de una mayor apertura de los planes sociales, el aumento de esos montos y el refuerzo de alimentos para los comedores populares.

Piqueteros acamparán hasta este miércoles a las 18 en la 9 de Julio; el Gobierno rechaza ampliar los planes sociales

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Temprano, en la mano sur de la Avenida 9 de Julio se forma la primera columna, bandera del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) al frente, con la leyenda “Movimiento Sin Trabajo: Teresa Vive”. Van llegando a la Plaza de la República camiones cargados de banderas, tambores, pecheras, bombos y platillos. Una por una, se van sumando las percusiones para formar una gran murga que anuncia su marcha. El destino se ve a lo lejos: el edificio de Desarrollo Social con la cara más combativa de Evita.

Sentados en el verde de la plaza, familias enteras observan y esperan. Algunos fuman, otros comen lo que trajeron en su tupper. Son otras agrupaciones, como la Federación de Organizaciones de Base (FOB), el Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS), el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y la FAR (el Frente Arde Rojo, que lleva las misma siglas que las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias), entre varias otras.

Ya pasado el mediodía se desplaza la columna del MST hasta la calle Perón y los siguen de atrás los camarógrafos con los móviles. Los colectiveros que pasan por el Metrobus, siempre en funcionamiento, aprovechan para sacar fotos. Como un guía, Hugo reta a silbatazos a aquellos que saltan los macetones y se salen de la mano principal. Lleva la delantera, organiza la caminata y dialoga constantemente con la policía que vigila a bordo de sus motos BMW.

Cada vez es más insuficiente la comida para los comedores, no hay una apertura de los planes sociales y queremos que haya trabajo genuino”, dice Sandra Lucero del MST, organizadora de la movilización. “Hace unos días se cumplió un año de haber presentado una propuesta para que haya trabajo genuino, queremos eso”. Sobre la auditoría de los planes sociales, asegura que “el plan del Gobierno es disminuir por lo menos un 20% de los planes sociales a nivel nacional”. En cuanto al acampe, decía que aún no tenían nada definido.

Del lado de Carlos Pellegrini, se agrupó la columna de Libres del Sur, que coordinaba con el MST para marchar y llegar a destino al mismo tiempo, incluso las otras columnas que esperaban a la altura de la Avenida Independencia. Estas eran las del Polo Obrero y el Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), entre otras. Silvia Saravia, coordinadora de Libres del Sur. “Estamos reclamando que lleguen los alimentos a los comedores y a los merenderos, lo que está llegando realmente es muy malo; no nos está llegando leche, aceite, azúcar. Nosotros necesitamos eso que es la base para poder cocinar”, dice.

“Están demorando todo lo que es refuerzo de merenderos en todo el país hace ocho, nueve meses y siempre tienen una excusa”, añade Saravia. Y apunta al Gobierno Nacional: “Ellos salen a desprestigiar nuestra protesta, pero no tienen forma de decir por qué están demorando la asistencia. Nosotros hace un año les hicimos una propuesta para generar un millón de puestos de trabajo genuino, y de eso no nos respondieron absolutamente nada, y lo único que hacen es bardearnos mediáticamente, cuando nosotros lo que estamos pidiendo es que lleguen las cosas concretas a los barrios”.

El tramo final de la marcha es hasta la esquina de la avenida y Mariano Moreno. “A vos te queda poco Alberto botón” y “Queremos pan y trabajo, salud, vivienda y educación”, cantan. Las cuatro columnas arriban a su destino final en el punto más angosto de la avenida y arman los primeros toldos de lo que más tarde será el campamento. Organizan una feria, donde cooperativas venden de todo: plantas decorativas, para la huerta, agendas, anotadores, postales, calcomanías, bolsas de tela con tejido ñandutí, remeras y tazas.

La foto de esta marcha es la montaña de bolsas de maíz de pisingallo, con el que hicieron pochoclos para ofrecer a la gente. La queja es que antes en los comedores recibían camiones de polenta, pero ahora solamente este maíz. El Gobierno, que apenas les daba pan, ahora no les manda “ni siquiera esos fideos de mierda que no se pueden ni comer”. Una pancarta grande muestra un documento del Ministerio de Desarrollo Social con el detalle de un envío que recibió un comedor en Santiago del Estero: arroz, dulce de batata, leche en polvo, puré de tomate y muchísima yerba.

Teniendo en cuenta esta postal, el referente del MST Nahuel Orellana plantea: “tenemos problemas concretos: hace un año presentamos el proyecto de trabajo genuino con la vivienda pública y la obra pública y lo cajonearon. El tema de la comida es que nos siguen mandando los mismos kilos de comida, cuando en la pandemia aumentó la cantidad de familias en los comedores. Hace meses nos mandan maíz pisingallo: tenemos que cocinar guiso y nos mandan para hacer pochoclos”. En cuanto al acampe, anticipa que “si no hay respuesta, se va a llevar a una asamblea general a las 8 de la noche para ver si es con permanencia, según lo que nos digan. Nosotros a los pibes en los barrios no les podemos dar diálogo, tenés que darles comida”.

Raúl Godoy, del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), fue uno de los obreros que tomó control de la fábrica de cerámica FaSinPat (ex Zanón) en Neuquén. “Nos parece muy importante traer la solidaridad en un país con 17 millones de pobres, donde tenés por un lado manifestaciones de los obreros de neumáticos que no les reconocen el salario y por el otro lado una movilización de gente sin trabajo”, dice. Godoy, exdiputado provincial, llama a la unidad: “Hay que unir la fuerza de los trabajos de los trabajadores ocupados y desocupados en una pelea”.

Celeste Fierro, dirigente nacional del MST apuntó a la política del gobierno. “Favorece al Fondo Monetario Internacional, aplica un ajuste brutal contra la clase trabajadora, que repercute en los sectores más vulnerables, que son los sectores sin trabajo o con trabajo precario”. “Hoy ningún compañero o compañera puede vivir con la asistencia social solamente del Estado. Tenemos que lamentar que hay trabajadores ocupados, con recibo de sueldo, que son pobres”, asegura.

Fierro acusa al oficialismo: “Desde hace ya meses se escucha un silencio atronador por parte del Gobierno, mientras vemos que en la presentación del presupuesto del próximo año se duplica lo que va destinado al pago de la usurera deuda externa, mientras se recortan todos los presupuestos relacionados a lo social. Particularmente el que tiene relación con la construcción de vivienda y obra pública se achica también, y esa es una forma ver cómo van a seguir profundizando el ajuste”.

Según los dirigentes, dado el historial es muy difícil que el Ministerio de Desarrollo Social se siente a iniciar una negociación. A las 6 de la tarde, se reunieron en asamblea y decidieron permanecer allí acampando en la Avenida 9 de Julio hasta este miércoles a la misma hora, cuando volverán a reunirse para decidir si prolongarán la medida hasta el jueves. El día que amaneció caluroso se puso frío y ventoso, al mismo tiempo que comenzaron a cocinar.

LC

En el centro simbólico de Buenos Aires, a la sombra del Obelisco, se ubican todos para resguardarse del sol de un día primaveral: policías, agentes de tránsito, manifestantes y periodistas, hasta vendedores de chipá y marcianos de fruta. Horas más tarde, ya en la noche, los piqueteros acampaban bajo el edificio del Ministerio del Desarrollo Social, donde permanecerán, hasta las 18 de este miércoles, en reclamo de una mayor apertura de los planes sociales, el aumento de esos montos y el refuerzo de alimentos para los comedores populares.

Piqueteros acamparán hasta este miércoles a las 18 en la 9 de Julio; el Gobierno rechaza ampliar los planes sociales

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Temprano, en la mano sur de la Avenida 9 de Julio se forma la primera columna, bandera del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) al frente, con la leyenda “Movimiento Sin Trabajo: Teresa Vive”. Van llegando a la Plaza de la República camiones cargados de banderas, tambores, pecheras, bombos y platillos. Una por una, se van sumando las percusiones para formar una gran murga que anuncia su marcha. El destino se ve a lo lejos: el edificio de Desarrollo Social con la cara más combativa de Evita.