Habrá movilización el viernes
Crece la presión de los gremios duros y la oposición antes de la sanción de la reforma laboral
La inminente sanción de la reforma laboral anticipa un viernes de alta tensión entre el palacio y la calle. Mientras el Gobierno buscará asestar el golpe final en el Senado –en la antesala del discurso que Javier Milei dará el domingo en la Asamblea Legislativa–, en las últimas horas se aceleraron los movimientos políticos, gremiales y sociales para intentar frenar la avanzada libertaria.
Solo este martes se sucedieron declaraciones de alto voltaje y movilizaciones vinculadas a distintos aspectos de la flexibilización impulsada por la Casa Rosada. El triunvirato de la CGT encabezó una protesta frente a los Tribunales para rechazar el traspaso de la Justicia laboral nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el peronismo, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, fue más allá y lanzó una advertencia sin matices: “Este gobierno no puede llegar al 10 de diciembre de 2027”, afirmó en Radio 10. “Estamos teniendo un genocidio social enorme”, agregó, y sostuvo que el peronismo debe asumir su “responsabilidad histórica”.
Para este miércoles, la central obrera convocó a su mesa directiva. Pese a la presión de sus bases, quedó descartada la posibilidad de un nuevo paro general en lo inmediato. La estrategia de la CGT apunta ahora a judicializar la reforma y “inundar” los tribunales con presentaciones por inconstitucionalidad. Esa postura más cautelosa contrasta con la del Frente Sindicatos Unidos (FreSU) –que nuclea a la UOM, ATE, aceiteros, aeronáuticos y más de un centenar de gremios, con el respaldo de Pablo Moyano y las dos CTA–, que empuja una respuesta más contundente.
El FreSU había planteado inicialmente un paro y movilización de 36 horas entre jueves y viernes, pero finalmente acotó la medida a una jornada de protesta el viernes. La concentración comenzará a las 10 en la intersección de Avenida de Mayo y Salta y culminará frente al Congreso, donde se espera el debate decisivo.
“La expectativa es hacer una movilización importante para que todos los trabajadores sientan que tienen a sus representantes en la lucha”, señaló Daniel Yofra, titular de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, en diálogo con elDiarioAR. Denunciado días atrás por el Gobierno tras llamar a “prender fuego el país”, el dirigente advirtió que la eventual sanción de la reforma multiplicará la conflictividad. “No hay otra manera de evitar el conflicto porque el entramado productivo se está cayendo a pedazos. Los patrones van a despedir a lo loco. Si antes hacíamos huelgas y movilizaciones sin la reforma laboral, con la reforma se va a multiplicar por diez toda la conflictividad”, sostuvo.
En la misma línea, Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, cargó contra el oficialismo: “Esta reforma laboral es la continuidad de la que inició a sangre y fuego hace 50 años la dictadura militar. Tenemos que evitar que salga del Congreso. Debemos pelear hasta el último momento. No le podemos regalar la calle al Gobierno. Comprando votos hicieron del Senado una escribanía. Que Milei y Bullrich no festejen por anticipado”.
También la UTEP movilizará el viernes. “Hablan de modernización pero nos llevan al medioevo laboral. Hablan de formalización pero son un fabrica ininterrumpida de pobreza y desocupación! No habrá paz social mientras no haya Justicia Social en Argentina!”, señalaron desde el gremio de la economía popular.
La izquierda y los gremios combativos también confirmaron su presencia en la calle, en un clima enrarecido por el conflicto en FATE. La resistencia del SUTNA sumó en los últimos días respaldos transversales del mundo sindical. Camioneros envió alimentos a los trabajadores de la fábrica de neumáticos y empleados del Fuero Laboral reclamaron la reincorporación de los 920 despedidos, en un gesto que amplificó el conflicto más allá del sector.
La protesta en los Tribunales de la calle Talcahuano, sede de la Corte Suprema, funcionó como anticipo de la pulseada que se verá el viernes. Los triunviros de la CGT se mostraron junto a los judiciales que rechazan el traspaso de la Justicia Laboral Nacional al ámbito porteño, una medida que –advierten– pone en riesgo 1.700 puestos de trabajo. “Es la liquidación del fuero del trabajo, algo totalmente inconstitucional; es la punta de lanza para seguir con el desguace de la justicia nacional y transformar un país federal en uno unitario”, denunció Julio Piumato. Según el dirigente, el movimiento podría extenderse luego al fuero comercial y alterar el equilibrio del sistema judicial.
Con el oficialismo decidido a avanzar y una oposición sindical fragmentada entre la cautela institucional y la confrontación directa, el desenlace legislativo se proyecta como un nuevo capítulo de una disputa más profunda. El Senado tendrá la última palabra, pero la calle buscará hacerse oír antes de que el Presidente hable ante la Asamblea Legislativa.
MC