Cristina vs. Macri en 2023: de la hipótesis electoral al “potencial de chantaje”

Los expresidentes Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner.

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Una hipótesis sobrevuela la atmósfera política. Sugiere que en el 2023, la próxima y determinante instancia electoral, la podrían protagonizar dos expresidentes: Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Actores antagónicos del espectro político e ideológico, duelistas durante la última década y media, tienen elementos en común: son, para empezar, los inventores de los dos espacios políticos principales del ecosistema criollo, el Frente de Todos (FdT) y Juntos por el Cambio (JxC).

La sobreexposición de Macri, entregado a un raid mediático, refleja -o eso parece- el deseo del expresidente de tener una revancha luego de su estruendoso fracaso electoral en el 2019. No lo dice pero tampoco lo descarta. “Hoy no”, le respondió días atrás a un periodista uruguayo de radio Del Sol que le preguntó si estaba en la ruleta de candidatos a presidente.

Se necesitan mutuamente: Macri solo puede ser candidato si es Cristina, y Cristina solo puede serlo si es Macri

Mariel Fornoni Management & Fit

Cristina, en un silencio quirúrgico, envía otro tipo de señales: su giro hacia el centro, cuyo emblema fue el restablecimiento de personalísimas relaciones con EEUU, animan lo que sectores del cristinismo fantasean como un plan Lula doméstico. Una tercera presidencia: la que fue accidentada y terminal para Juan Domingo Perón, la que intentó pero no alcanzó Carlos Saúl Menem.

Con altos niveles de rechazo pero, a su vez, fuerte adhesión en los núcleos duros en los dos extremos de la grieta, Macri y Cristina se mueven en territorios diferentes. El jefe del PRO, luego de los tropiezos del Frente de Todos (FdT), se siente reivindicado y se animó a subir al ring luego de haber entregado, en el 2021, el manejo del dispositivo a Horacio Rodríguez Larreta.

Cristina, en frente, zigzaguea en la contrariedad de haber sido la que gestó el dispositivo que le permitió volver al gobierno, pero no sintonizar, ni hacerse cargo, del rumbo de la gestión. La vice, pero sobre todo su espacio, suele moverse con eso de ser opositores dentro del propio oficialismo. “Ya están deslizando la idea de que Cristina puede ser, que ella tiene ganas. Es, de mínima, una táctica para ponerle límites a Alberto”, explica un dirigente que orbita el planeta CFK.

Números

Pero ¿pueden ser candidatos Macri y Cristina? ¿Son competitivos? ¿Superan eventuales internas dentro de sus frentes electorales? elDIarioAR consultó a seis analistas para tratar de decodificar las posibilidades de que alguno de los dos expresidentes llegue, primero, a competir en el 2023 y luego, la chance de que se conviertan en el próximo presidente.

“Se necesitan mutuamente: Macri solo puede ser candidato si es Cristina, y Cristina solo puede serlo si es Macri”, coinciden, en el diagnóstico, Mariel Fornoni de Management & Fit y Analía del Franco. Las consultoras ven, por eso, lejana la posibilidad de un duelo de expresidentes en el 2023. “Deberían ocurrir muchos movimientos para que los dos lleguen a ser candidatos: Macri no supera la interna de JxC y Cristina, aunque la gana, y no por mucho, no pasa el balotaje”, dice Del Franco.

Federico Aurelio, de ARESCO, baja la persiana a esa opción. “Hace tiempo digo que ni Cristina ni Macri van a ser candidatos. Hay varios motivos. Sobre que son los dos dirigentes con más imagen negativa y el ”nunca lo votaría“ con más alto. Como ensayo electoral, que estoy seguro que no va a ocurrir, una disputa entre ellos en un balotaje sería una lucha de titanes”, asegura y agrega, además, el concepto de que los dos espacios quieren, enfrente, al peor rival: JxC a Cristina y el FdT a Macri.

Hay una lectura coincidente entre los analistas: que Cristina y Macri conocen sus limitaciones electorales, saben que no son competitivos y que, por eso, ninguno se va a arriesgar a jugar con la semi plena prueba de que pierden

El rasgo general, en el que coinciden los analistas, está sobre la mesa: los niveles de negatividad de Macri y Cristina instalan como única alternativa de que alguno vuelva a ser presidente que se enfrenten entre sí. Ese es, justamente, el fantasma que recorre a la política. Juan Manuel Urtubey, ex gobernador de Salta, lo plantea como una tragedia política. ¿Y si ocurre? “Lo más probable es que haya baja concurrencia si la oferta son Macri o Cristina”, señala Gustavo Córdoba de Zubán-Córdoba, que no descarta que los dos ex lleguen a la marquesina electoral del 2023. “Es muy factible” una competencia entre Macri y la vice pero tendría, entre otros condimentos, “alta deserción”.

“Son las figuras que tienen la centralidad de la conducción política. Los dos tienen núcleos duros de apoyo, CFK tiene lo que nadie tiene, porque es dos tercios del FdT. Y Macri se siente reivindicado por el desastre de gobierno, por eso se mete en la interna de su espacio”, sostiene Córdoba.

“Todo es posible, el escenario está muy abierto. Pero Cristina parece más enfocada en tratar de ordenar electoralmente la provincia de BUenos Aires y Macri en consolidar su poder de decisión hacia adentro de JxC”, apunta Shila Vilker, de @trespuntozero

Ser o decir quién es

En cambio, Facundo Nejamkis de #OpinaArgentina y Lucas Romero de Synopsis Consultores ven improbable el escenario del mano a mano entre los expresidentes. “Cristina no es una buena candidata. El piso es alto, es competitivo, de 20%, pero el techo es bajo y muy difícil de perforar los 30/31. Sus niveles de resistencias son muy altos para un balotaje”, asegura Nejamkis. “El único escenario competitivo de Macri es si compite con Cristina. Al margen de eso, aunque mejoró su imagen en el último tiempo, es una candidatura poco competitiva”, agrega el director de #OpinaArgentina.

Hay una lectura compartida entre los analistas: que Cristina y Macri saben sus limitaciones electorales, que ambos saben que no son competitivos y que, por eso, ninguno se va a arriesgar a jugar con la semi plena prueba de que pierden. Fornoni, de Management & Fit, agrega un doblez: “Cristina parece mirar más la provincia y entender que es más útil su candidatura como senadora”, apunta y aporta que con la deriva oficial, y el desempeño de la vice, su imagen negativa subió a 50% en la provincia de Buenos Aires. “Se rompió el piso de Cristina y ya no es tan competitiva”, analiza.

La paradoja -o no- es que, a pesar de esos números rojos, de su derrota en 2017 y que en 2019 entendió que debía correrse para que el espacio sea competitivo, hay un clamor creciente para que la vice compita en el 2023. La última medición de Managment & Fit muestra que más del 22% de los consultados en el conurbano les gustaría que la vice sea la próxima presidenta.

La mano que mece la lista

Romero, de Synopsis, da una definición puntual. “Por la negatividad de cada uno, los dos se verían adoptados a la decisión estratégica de correrse salvo que enfrente esté el otro con un objetivo: incidir pero no protagonizar”. Ese es un punto en común entre Macri y Cristina: negatividad externa pero respaldo en los núcleos duros de sus espacios, que los vuelven necesarios o imprescindibles a la hora de definir el juego electoral.

Romero incorpora un elemento clave: el “potencial de chantaje”. Se refiere al poder interno para facilitar la candidatura de los terceros. Es una figura presente en las democracias parlamentarias y define el poder de negociación de los partidos para acompañar a los gobiernos que necesitan construir mayorías. En el caso del FdT y JxC, Romero lo aplica a la capacidad, que juzga determinante, de Cristina y Macri a la hora de definir las ofertas electorales de cada espacio.

La vice lo usó, en lo que fue electoralmente una jugada ganadora, en 2019. Macri lo desplegó en estos tiempos cuando impulsó a Patricia Bullrich, en plena efervescencia de Horacio Rodríguez Larreta, y luego hizo lo inverso -incluso trata de subir al ring a María Eugenia Vidal- porque ante la dispersión, su dedo vale más. “Macri demuestra más interés que Cristina por querer ser: lo que no sabemos es si porque realmente cree que puede o porque quiere mantener su influencia hasta el final”, apunta Nejamkis.

Ahí asoma la que es, quizá, la principal diferencia de escenario entre Macri y Cristina. Juntos, e incluso el PRO, tienen varios candidatos en el menú: de Bullrich a Facundo Manes, de Gerardo Morales a Larreta. Aunque hay análisis cruzados sobre cómo le iría en una PASO de JxC -donde impactan más los núcleos duros- hay una coincidencia de que, hacia afuera, en la elección general, Macri es la peor oferta de JxC.

“Juntos tiene candidatos que son más competitivos que él. Pero el temor de JxC es un drenaje de votos hacia Milei y Macri puede ser, o creer que es, el tapón para frenar ese drenaje”, agrega Nejamkis. Es un punto para Macri porque, junto a Bullrich, son las figuras cambiemitas que mejor sintonizan con lo que expresa el libertario. La última medición de Synopsis pone el foco en Milei y la motivación de su voto.

Para las pretensiones personales de Macri es un problema que haya otros candidatos pero, por el contrario, eso parece una ventaja para JxC. Enfrente, con Cristina no ocurre: es, por lejos, la figura más competitiva del espacio pero a su vez no tiene muchas opciones -casi ninguna- para inventar alquimias, como la del 2019, y darle competitividad al FdT o como sea que se llame, en su momento, el peronismo como marca electoral.

Romero habla, en ese aspecto, del FdT como “marca devaluada” a la que suma los problemas internos y proyecta que la prioridad de Cristina es encapsular “el problema Alberto Fernández” y ver, después, los candidatos. Quizá, incluso, que pueda liderar una oferta electoral con el único objetivo de “galvanizar el espacio con el objetivo de garantizar una renovación legislativa”. Enfrente, según Romero, “Larreta es decididamente el candidato que más puede expandir la base de apoyos de JxC, pero necesita que Macri no sea un obstáculo”.

Fornoni, a su vez, apunta que la dificultad de la vice y de todo el FdT es que no hay figuras potentes. “El entorno de Cristina tienen imagen negativa más alta que ella. En ese espacio no hay candidatos. Alberto tampoco y Massa no aporta demasiado. La debilidad del FdT es el tridente Cristina, Alberto y Massa, y está exacerbada la interna”, sintetiza.

Para Córdoba, “Cristina no tiene candidato bis, no tiene opciones. Y, además, las peleas internas, y la falta de credibilidad, son un lastre. A eso se suma la conurbanización del peronismo, que dejó de expresar a los peronismos moderados del centro”.

Nejamkis entiende que para Cristina sería mejor que haya “un candidato del PJ” para ella articular la estructura en provincia de Buenos Aires “donde es más competitiva”. Cierra con un dictamen: “Ningún candidato del FdT le gana una interna pero todos pueden ser, en la general, más competitivos que ella. Fue lo que ocurrió en el 2019 cuando eligió a Alberto, que le agregó votos que no querían votar a Cristina”.

PI

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