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Ley ómnibus Votación en el Congreso

Diputados le recorta los superpoderes a Milei en materia económica, energética y de seguridad

Germán Martínez (de pie) y Miguel Pichetto, jefes de los bloques Unión por la Patria y Hacemos Coalición Federal, dialogan en plena sesión. A la par, sus colegas Margarita Stolbizer y Nicolás Massot.

Mauricio Caminos

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Miguel Pichetto se toma la cabeza y cae abatido en el escritorio. “¡Vamos a terminar el domingo!”, se queja al aire fuera del micrófono. Emilio Monzó, quien nunca habló durante el debate de tres días la semana pasada, pide la palabra. Quiere que se agilice la lectura de los artículos de la ley ómnibus para que solo queden explicitados los cambios de palabras puntuales del nuevo texto, no de todo el artículo. “¡Vamos a estar diez días votando, así no va a salir la ley!”, exige el experimentado diputado de Hacemos Coalición Federal. Gabriel Bornoroni, cordobés libertario y miembro informante del oficialismo, no lo escucha y sigue leyendo el artículo 4, el de las bases de la delegación de facultades, quizás el más importante y polémico del proyecto de Javier Milei. Lo abuchean. Cuando termina de leer las dos páginas, se seca la transpiración. 

En ese clima de zozobra la Cámara de Diputados le otorgó al Presidente superpoderes para gestionar la desregulación de la economía y profundizar el desguace del Estado que propone su ley ómnibus. Los aliados del PRO, la UCR y HCF le votaron al oficialismo el otorgamiento de los superpoderes, pero a párrafo siguiente le pusieron fuertes límites en materia económica, energética y de seguridad.

Más de tres horas del primer día de la votación en particular consumieron solamente los primeros cuatro artículos de la ley Bases. La discusión se dilató especialmente cuando el recinto se proponía votar los artículos 3 y 4, que detallan los alcance de los superpoderes. El plazo de un año de la delegación de facultades y las famosas “bases de la delegación”. El “corazón de la ley”, como identificaron varias fuentes parlamentarias.

La UCR estiró el suspenso de la votación cuando reclamó, en boca de Rodrigo de Loredo, que ese apartado se vote inciso por inciso, ya que tenía ítems rechazado por los gobernadores y por distintas internas en el radicalismo. El más resistido era el h), que hacía y deshacía sobre un sinfín de fideicomisos, comprometiendo fondos de las arcas locales. 

Ese fue uno de los temas que discutió el ministro del Interior, Guillermo Francos, con las espadas opositoras en el despacho de Martín Menem antes de la sesión, esta mañana. Allí estuvo, además de De Loredo y Pichetto, el macrista Cristian Ritondo. Luego la UCR y el PRO se abocaron a un Zoom con los gobernadores cambiemitas. Y los federales con los mandatarios peronistas no kirchneristas.

La discusión llegó al punto de que, gracias a la demora de la votación, el oficialismo negoció con los gobernadores un cambio en el inciso h), que explicitó en medio del recinto el federal Nicolás Massot: quedaron excluidos del plumazo presidencial dos fondos fiduciarios reclamados por los gobernadores. Bornoroni aceptó los cambios y luego dijo que había “leído mal” una parte. “Se abre todo o ninguno”, rechazó la negociación a último momento el radical Martín Tetaz.

El Gobierno intentó así destrabar la discusión y habilitar la votación del artículo 4. Pero la jugada le salió mal: Diputados rechazó el inciso h) con una amplia mayoría. Y luego rechazó los incisos i) y j), que otorgaban superpoderes para desregular el sector energético, sobre todo en materia tarifafria y de explotación de hidrocarburos, y “fortalecer” el rol de las fuerzas de seguridad. 

No solo fue un golpe para Milei, sino también para las intenciones de la ministra Patricia Bullrich y el secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo a la vez mentor de la ley ómnibus y del mega DNU junto con Federico Sturzenegger. “Estamos ante un bloque obstruccionista”, cuestionó en el recinto el macrista Fernando Iglesias. elDiarioAR supo que hubo llamados del radical de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, en furia porque el recorte en seguridad le afecta políticas que estaban destinadas a reforzar la lucha contra el narcotráfico en Rosario.

No solo fue un golpe para Milei, sino también para las intenciones de la ministra Patricia Bullrich. 'Al oficialismo le pedimos que tenga alguna cuota de flexibilidad, le encanta seguir perdiendo', dijo Pichetto.

El oficialismo logró una mayoría de 134 votos a favor para avanzar con el artículo 1. Junto con Unión por la Patria y el Frente de Izquierda, votaron en contra dos diputados de Santa Cruz, el grupo de radicales que responde a Facundo Manes y la Coalición Cívica: sumaron 121 votos. Luego el oficialismo sumó más votos para la votación del artículo 2: 140 a 115.

El listado de la facultades había quedado en seis: en materia económica, financiera, de seguridad, tarifaria, energética y administrativa. Quedaron fuera, entre otras, materias clave como la fiscal, social y salud. Las emergencias en tarifas, energía y seguridad quedaron virtualmente abstractas por la estocada que luego le propinó los propios aliados a los libertarios.

Milei tuvo un resultado agridulce en los artículos 3 y 4. El 3 fue aprobado 134 a 120. Y las tres votaciones de los incisos del artículo 4 fueron una de cal y otra de arena: del a) al g), hubo 132 votos a favor y 122 en contra. El h), el referido a los fideicomisos, salió 142 en contra y 112 a favor. Y el i) y el j), que se votaron en conjunto pese a que el primero era sobre materia energética y el segundo sobre seguridad: 130 votos en contra y 123 a favor.

Luego también sufrió duras derrotas en los artículos 5 y 6, que profundizaba en la delegación de facultades y en el desguace del Estado. Milei solo consiguió que le aprueben un inciso secundario, que rezaba: “Regular e implementar la mejora de la profesionalización de la carrera administrativa de los agentes de la Administración Pública”. También se aprobó el artículo 6, sobre contrataciones del Estado.

Fue tal la derrota legislativa del oficialismo en el primer tramo de la votación en particular que Pichetto pidió un cuarto intermedio para rosquear junto con Menem, De Loredo y Ritondo una estrategia frente al siguiente capítulo en importancia de la ley ómnibus: privatizaciones. “Al oficialismo le pedimos que tenga alguna cuota de flexibilidad, le encanta seguir perdiendo. Traten de ver cómo receptar alguna propuesta y ganar. Hay que ganar, no hay que perder”, no titubeó Pichetto al micrófono.

MC/JJD

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