El armado libertario

Rebelión y pánico libertario: Milei voltea boletas propias pero avisa que tendrá candidatos en Buenos Aires y en CABA

Javier Milei tiene, in pectore, -Menem dixit- definido al hombre que competirá como candidato a gobernador por La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Eso, al menos, le dice a su entorno con un agregado: que lo oficializará sobre la hora, poco antes del cierre de listas del 24 de junio. La intriga se volvió a instalar en las últimas horas cuando el libertario bajó una orden explícita: transmitir que no autoriza las postulaciones que en su nombre se anotaron en distintas provincias o municipios.

Ordenó hacerlo mediante un comunicado de La Libertad Avanza (LLA) y generó un malestar entre los propios que se sintieron defraudados o abandonados. La lógica de Milei es que no le conviene competir en elecciones donde, como ocurrió en Neuquén y Río Negro, sus candidatos están por abajo de los 10 puntos. Es casi un mandamiento: donde los postulantes locales no están por arriba de ese número, decidió no apoyar a nadie ni permitir que usen su nombre ni su marca electoral, La Libertad Avanza.

Lo hizo con un objetivo específico: despegarse de los armados que en Córdoba y Santa Fe, los dos territorios de más peso político y electoral del interior. El esquema cordobés se dividió en dos espacios, uno encabezado por Rodolfo Eiben del Partido Demócrata Cristiano -que le presta el sello a nivel nacional a Milei- y otro, del Partido Libertario, por el que compite Agustín Spaccesi, que se apuró e inscribió en la Justicia la marca electoral LLA, lo que podría derivar en una disputa judicial. “La división del espacio sumado a que ningún candidato mide bien en las encuestas, hicieron que Javier decida no competir”, explicó a elDiarioAR un operador libertario. Es una lógica bien lineal: donde ve que puede hacer un papelón electoral, Milei prefiere desmarcarse y dejar solos a sus seguidores.

Carlos Maslatón, ex aliado de Milei, expresó sus sospechas sobre la decisión de no competir. “Lo acontecido con La Libertad Avanza en Córdoba es uno de los mayores actos de corrupción y fraude político de la historia del liberalismo argentino. Javier Milei bajó el armado. Es imposible que lo haya hecho gratis”, dijo en Twitter.

El capítulo santafesino es similar. Milei quería que Amalia Granata se presente como candidata a gobernadora pero la ex panelista, actual diputada provincial, decidió repetir como legisladora. Sin otro nombre que le dé competitividad, el economista decidió replegarse y aplicar un vacío en esa provincia donde no se podrá usar ni su nombre ni su espacio político en las elecciones provinciales. Los casos donde sí tiene presencia efectiva son, hasta acá, muy pocos: Martín Menem es candidato de Milei en las elecciones del próximo domingo en La Rioja, mientras que Ricardo Bussi es candidato en Tucumán y Ana Almirón de Pauli, la pastora evangelista que compite por la boleta libertaria en Tierra del Fuego.

Solo tendrá representación formal en tres de las ocho provincias que votan entre el 7 y el 14 de mayo. No habrá mileismos en San Juan, Salta, Misiones, La Pampa ni en Jujuy. Tampoco pondrá boletas en las elecciones de Córdoba, Santa Fe ni San Luis. Está en evaluación si compite en Mendoza y depende del calendario definitivo para resolver si presenta candidato propio en Entre Ríos. En Formosa y Chaco tampoco tiene, hasta acá, planes de presentar candidatos propios.

Reacciones

El mensaje de LLA sobre las elecciones locales sembró pánico porque dio a entender que no habría candidatos en ninguna provincia. Por eso, los operadores de Milei salieron a aclarar que la decisión de no tener listas provinciales excluye a la provincia de Buenos Aires y a CABA, distritos donde LLA anotará candidatos para pelear el ejecutivo local. En paralelo, y ahí apuntó la otra observación, Milei mandó a decir que armará listas de diputados nacionales en los veinticuatro distritos y de senadores en las ocho provincias donde se elegirán este año.

Esa es, al margen de su propia candidatura, la principal obsesión de Milei: consolidar boletas de legisladores nacionales en todas las provincias que le permitan tener bloques numerosos y sólidos en el Congreso. Como esos cargos van colgados de su boleta presidencial, el libertario quiere ejercer un curaduría de cada candidato para evitar que entre con su espacio pero luego migren hacia otras alianzas o se autonomicen.

El economista puso en marcha una mesa política en la provincia de Buenos Aires, que conduce Carlos Kikuchi y que tiene en la provincia a Sebastián Pareja, para manejar el armado en los municipios, sobre todo del conurbano. En el territorio la preocupación es similar: que surjan candidatos “auto impuestos”, sin la bendición de Milei que quieran ocupar el espacio. En tanto, en la ciudad de Buenos Aires, todo se encamina a que el candidato a jefe de Gobierno sea el youtuber financiero Ramiro Marra, que no podrá colgarse de la lista de Milei, porque Larreta -justamente para evitar la tracción mileista- convocó a votar con sistema propio, urna electrónica, para los cargos porteños.

PI