Un aliado debilitado

Del entusiasmo por Trump al silencio de Milei: el Gobierno intenta minimizar una derrota que no esperaba tan contundente

4 de noviembre de 2026 14:39 h

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Javier Milei eligió el silencio. Mientras Donald Trump intentaba asimilar una derrota electoral mucho más contundente de lo previsto, su principal aliado sudamericano, que viajó a España para participar de la Cumbre Iberoamericana, evitó cualquier pronunciamiento público sobre el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos. En cambio, el Presidente compartió en su cuenta de Instagram una frase que, en medio del desconcierto que atraviesa a la derecha internacional, adquirió una resonancia particular: “El éxito no está en vencer siempre, sino en no desanimarse nunca”. Una reflexión sobre la derrota y la perseverancia, aunque sin ninguna referencia explícita a Trump ni a los comicios estadounidenses.

El mensaje apareció mientras en la Casa Rosada comenzaban a procesar las consecuencias de una elección que modificó considerablemente el escenario político en Washington. En el Gobierno esperaban un avance demócrata, pero no una derrota republicana de semejante magnitud, con resultados adversos incluso en distritos que durante décadas habían permanecido bajo control conservador. La pérdida de ambas cámaras del Congreso dejó a Trump frente a una oposición fortalecida y abrió interrogantes sobre su capacidad para sostener algunas de sus principales iniciativas durante los próximos dos años.

La primera reacción del oficialismo argentino fue intentar separar la suerte electoral de Trump de la relación estratégica que Milei construyó con Estados Unidos. La explicación es que el vínculo bilateral responde a intereses que exceden la afinidad personal e ideológica entre ambos presidentes. Sin embargo, puertas adentro reconocen que el resultado representa un golpe político para una administración que convirtió su cercanía con la Casa Blanca en uno de los principales activos de su política exterior.

“La relación con Estados Unidos es lo que nos importa”, resumieron a elDiarioAR desde la Casa Rosada, en un intento por quitarle dramatismo al resultado. La definición sintetiza la postura que el Gobierno pretende sostener de ahora en adelante: preservar el alineamiento estratégico con Washington, independientemente de las dificultades que Trump deba enfrentar durante los próximos dos años. La apuesta es que la derrota republicana no altere el respaldo político y financiero que la administración estadounidense le brindó a Milei desde su regreso a la Casa Blanca.

Durante su conferencia de prensa de este martes, cuando todavía no se habían abierto las urnas, el vocero presidencial, Adrián Ravier, había intentado despegar al Gobierno de una eventual derrota republicana. “Nuestra relación con los Estados Unidos no depende de una elección legislativa, no depende tampoco de quién sea presidente. Nosotros nos alineamos estratégicamente con los Estados Unidos como parte de nuestra política de Estado también”, sostuvo ayer. La definición buscaba anticiparse a un escenario adverso que terminó siendo todavía más complicado de lo previsto.

La cautela oficial contrasta, además, con la posición que Milei había expresado durante su última visita a Washington, cuando destacó la importancia de que Trump saliera fortalecido de los comicios. El libertario apostó desde el comienzo de su gestión a una relación privilegiada con el republicano, al punto de convertir esa cercanía en una de las principales cartas de presentación de la Argentina ante los mercados internacionales. Ahora deberá administrar las consecuencias de una derrota que debilita a su aliado sin poner en riesgo los canales de interlocución construidos durante los últimos años.

Incógnitas a futuro

La derrota de Trump encontró a Milei lejos de Buenos Aires. El Presidente ya había partido rumbo a España, acompañado por el canciller Pablo Quirno, para participar de la Cumbre Iberoamericana, mientras parte de su equipo político permanecía en Washington. Una delegación de funcionarios y legisladores argentinos había viajado a Estados Unidos para participar de un programa de observación electoral y encuentros institucionales organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) y el Centro de Estudios Americanos (CEA).

Entre los representantes oficialistas se encontraban el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y el subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos, Ignacio De la Riva, además de diputados de La Libertad Avanza y otros bloques. La visita incluyó actividades vinculadas con la Cámara de Comercio, la embajada argentina y el Departamento de Estado. La ausencia de integrantes de la conducción política del Gobierno también había obligado a suspender la reunión de la mesa política prevista para esta semana en Balcarce 50.

La presencia de funcionarios argentinos en Washington coincidió con un resultado que plantea una dificultad adicional para la estrategia diplomática de Milei: la Casa Rosada construyó una relación privilegiada con el universo republicano, pero prácticamente no desarrolló vínculos políticos de peso con los demócratas. Durante la conferencia del martes, Ravier evitó confirmar si la delegación argentina aprovecharía el viaje para mantener contactos con dirigentes de ese partido. “No tengo en este momento la agenda de ellos en Estados Unidos como para confirmar las reuniones que van a mantener, pero sí es importante la presencia de Argentina acompañando los comicios allí”, respondió.

La nueva composición del Congreso estadounidense vuelve más relevante esa incógnita. Los demócratas tendrán mayores herramientas para controlar las decisiones de la administración Trump, impulsar investigaciones y condicionar algunas de sus iniciativas. Aunque el presidente norteamericano conservará importantes atribuciones en materia de política exterior, su margen de maniobra será más estrecho y deberá convivir con una oposición que acaba de recibir un fuerte respaldo electoral.

Para el Gobierno argentino, el principal interrogante pasa por el futuro del apoyo financiero estadounidense. El respaldo de Trump y del secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue determinante para sostener la estrategia económica de Milei durante 2025, cuando Washington intervino para respaldar al peso argentino. En la Casa Rosada confían en que ese compromiso se mantendrá y recuerdan que el Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro estadounidense permite realizar determinadas operaciones sin necesidad de una autorización previa del Congreso.

Sin embargo, una cosa es conservar la posibilidad legal de asistir a la Argentina y otra muy distinta es hacerlo bajo la vigilancia de un Congreso controlado por los demócratas. La nueva mayoría podría impulsar investigaciones sobre las intervenciones financieras realizadas por Bessent, exigir documentación y someter a un mayor escrutinio cualquier nuevo paquete de asistencia.

La preocupación no pasa necesariamente por la interrupción inmediata de la ayuda, sino por la posibilidad de que cualquier nuevo auxilio financiero resulte políticamente más costoso para Trump, apenas diez días después de la victoria de Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en Brasil, otro resultado adverso para los principales aliados internacionales de Milei. Aunque en la Casa Rosada evitan establecer paralelismos automáticos con la situación argentina, el retroceso de dos referentes de la derecha internacional alimentó las discusiones sobre el escenario político de 2027.

Dentro del oficialismo, sin embargo , hay quienes eligen redoblar la apuesta. Juan Pablo Carreira, conocido en las redes sociales como Juan Doe y responsable de la comunicación digital del Gobierno, reclamó que el Partido Republicano no modere sus posiciones después de la derrota. Su mensaje reflejó la postura de un sector del universo libertario que interpreta el revés electoral no como una señal para revisar el rumbo, sino como un motivo para profundizarlo. ¿TMAP?

PL / NB