segundo encuentro en el año, este lunes

Los gobernadores peronistas exigen que se supere la interna y se ataque la inflación

Ante la inmovilidad de la Casa Rosada, se mueven los gobernadores. Con el presidente Alberto Fernández ya de vuelta en Olivos, Cristina Fernández lanzando indirectas desde un atril y el número de la inflación al rojo vivo, el bloque de mandatarios provinciales del Frente de Todos se apresta a dar un claro mensaje político: llamar a la unidad para evitar que la crisis escale en un conflicto mayor que los termine arrastrando en sus territorios. Todos tienen la mira puesta en el mismo lugar: 2023.

Por segunda vez en el año, la cita de los caciques peronistas será este lunes en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) de la calle San Martín del microcentro porteño, histórico reducto de los provincianos cada vez que en Balcarce 50 hay mar de fondo. “El sentido de la reunión es el fortalecimiento institucional del país, el fortalecimiento del Presidente y la vicepresidenta”, se encargó de anticipar por los medios el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien admitió sin pelos en la lengua la gravedad del asunto: “Tratamos de sugerir que los ruidos políticos generan más problemas”.

Desde el vamos, en el convite se espera la participación de los mandatarios socios del sello del FdT. Ya en la primera oportunidad hubo una docena de ellos: además de Quintela, dieron el presente Axel Kicillof (Buenos Aires), Jorge Capitanich (Chaco), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Omar Perotti (Santa Fe), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Raúl Jalil (Catamarca), Mariano Arcioni (Chubut), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Alicia Kirchner (Santa Cruz), la única mujer. Fue el mismo día en que firmaron una carta en apoyo al reclamo por la coparticipación que enfrenta a la Casa Rosada con Horacio Rodríguez Larreta, un reclamo que tiene consenso entre los dirigentes oficialistas del interior.

Hay quienes aventuran que podría sumarse al cónclave algunas voces disidentes al oficialismo, como el cordobés Juan Schiaretti, que en los últimos días levantó su perfil y podría darle otro músculo a la siempre prometida Liga de los gobernadores. Pero al cierre de esta nota, desde su entorno aseguraron a elDiarioAR que no habían recibido “invitación a esa reunión”. También se especula con la aparición –aunque más improbable– de los radicales Gerardo Morales y Gustavo Valdés, socios en Juntos por el Cambio.

Pendiente

El encuentro en el CFI estaba pactado para el martes pasado, pero se postergó para no cargar las tintas en una semana negra para el Gobierno: el miércoles se conoció que la inflación escaló a 6,7% en marzo, siendo el registro más alto en 20 años. 

Aunque el propio ministro Martín Guzmán tuvo que abrir el paraguas antes de conocerse el dato y prometer que el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional busca ordenar la macroeconomía, los gobernadores oficialistas ya no ocultan su desazón con la gestión económica, aunque por ahora no van a quitar los pie del plato del FdT. Por caso, Kicillof se acomodó junto a Roberto Feletti, secretario de Comercio Interior, para presentar el martes sus propias medidas económicas contra la suba de precios: un paquete para potenciar los mercados bonaerenses en los municipios.

“Creo que vamos a tener tres meses complicados con la inflación, y hay que acompañar esta situación con medidas de contención. Hay que tener paciencia”, pidió también esta semana en voz alta el catamarqueño Jalil, quien trató de hacerle un favor al jefe del Palacio de Hacienda. “Vamos a ir mejorando con las inversiones que tenemos en minería, litio e hidrocarburos. Vamos a tener las divisas necesarias para acomodar la macroeconomía”, expresó en una entrevista radial, donde apuntó que se esperan 4000 millones de dólares de inversión en esos sectores que le dan mucho dinamismo a las provincias.

“Alimentos, medicamentos y alquileres es lo que hace imposible que los salarios alcancen”, se permitió enumerar Quintela. También dijo que en las provincias “crecen las expectativas económicas”, pero señaló el talón de Aquiles: “Obviamente al proceso inflacionario hay que revertirlo de alguna manera”.

Diálogos subterráneos y cumbres multicolor

Sean oficialistas u opositores, entre los propios mandatarios provinciales hay vínculos permanentes por debajo del lente bicolor desde el que parece verse siempre la política nacional desde Buenos Aires. Saben que si hay temblores en la Casa Rosada, la onda expansiva también podría perjudicarlos. 

“El gobernador siempre está en contacto con otros gobernadores”, comentaron a elDiarioAR cerca de Bordet, que esta semana protagonizó la cumbre de la región Centro junto con Perotti y Schiaretti. Allí, en Santa Fe, el cordobés se hizo con la presidencia pro témpore del tridente y habló de federalismo en un mensaje que podían leer tanto el Presidente como sus pares: “Asumo con el desafío de seguir trabajando por un país federal que se mire desde el interior”.

Otra de las señales de que entre las provincias se está tejiendo una red propia fue la visita al propio Schiaretti en Córdoba de Capitanich, ya anotado a la interna frentedotista del próximo año y que está buscando el respaldo de sus colegas. Donde no hubo ningún cacique del oficialismo –pero sí estuvieron Schiaretti y Morales– fue en el asado en la casa de Juan Manuel Urtubey en San Isidro. Es que en la oposición al kirchnerismo también está habiendo movimientos, y saben del peso territorial de los gobernadores. 

Tratando de llevar agua para sus molinos, el viernes 8 en Salta hubo una cumbre del variopinto Norte Grande, que aglutina a los diez gobernadores del NOA y el NEA. Además del chaqueño, allí coincidieron Quintela, Jalil, Jaldo y el vicegobernador de Formosa, Eber Wilson, con los radicales Morales, Gustavo Valdés (Corrientes). También estaba el peronista renovador Oscar Herrera Ahuad (Misiones), y el anfitrión fue Gustavo Sáenz, ligado al massismo. 

Buscaron tener una agenda propia –crear una Agencia de Inversión y Comercio Exterior del Norte Grande–, aunque también participó en la reunión el jefe de Gabinete, Juan Manzur, con quienes discutieron el abastecimiento de gasoil y gas, una preocupación fuerte en el interior, sobre todo ante la crisis desatada por la guerra en Ucrania.

Acaso la figura de Manzur funciona como un primus inter pares, siendo la prenda de unión entre Alberto Fernández y los mandatarios provinciales. Otra relación con los gobernadores construye por su parte el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, que subirá a varios de ellos a un avión con destino a Israel, en lo que será –según señalan los organizadores– una de las más importantes en la historia de las relaciones de cooperación e intercambio entre ambos países.

Entre el 22 y 28 de abril, De Pedro compartirá vuelo con diez representantes provinciales, en su mayoría oficialistas, aunque también habrá opositores. La intención oficial es que estén representadas todas las regiones del país, en lo que será una misión técnica de cooperación científico tecnológica en el manejo del agua. Están anotados los peronistas Jalil, Bordet, Insfran, Quintela, Uñac y Kirchner, el radical Suárez y la disidente Arabela Carreras, de Rio Negro. A su vez, habrá funcionarios de Santiago del Estero y La Pampa. 

También participaron de la gira la embajadora de Israel en la Argentina, Galit Ronen; el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, y el de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus. Y cerrará la comitiva el Ignacio Lamothe, titular del CFI, sede del encuentro del lunes de los gobernadores.

MC/CC