Sabino Vaca Narvaja

“Nunca hay que perder de vista que Estados Unidos y China son principales socios y muy complementarios”

Diego Genoud

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Usted contó en alguna oportunidad que un académico chino le dijo: “El mundo occidental está comentando la definición de una pelea que ya terminó hace muchos años, como si todavía no hubiera acontecido”. ¿Cómo cree que piensan las autoridades chinas la disputa estratégica con Estados Unidos?

Si es por las autoridades chinas, ellos no la hubiesen dado nunca. Ellos seguían con esta filosofía de no hacer ruido, de Deng Xiaoping. Pero la verdad es que lo que le pasó a China es que el proceso de Trump fue un catalizador que aceleró tensiones, que tal vez se vislumbraban para un futuro, porque cuando uno va creciendo tecnológicamente también va teniendo la disputa. Como siempre digo, la disputa no es comercial sino de avance tecnológico. China ingresó en el proceso de la cuarta revolución industrial, que es el sector de comunicaciones, de inteligencia artificial, de informática en la nube. Y ahí empezó la verdadera disputa. Hace tres años que es el país que más patentes de tecnología presenta, ha tenido hitos en la industria aeroespacial, pero también en la industria de submarinos. O sea, fue el primer país en alunizar con una sonda en el lado oscuro de la Luna, tiene un programa con Marte y un submarino que desciende de 11.000 metros, el que más profundo llegó. Tiene su sistema de posicionamiento satelital y está liderando en un montón de rubros en los cuales antes tenía cierto retraso. Entonces ahí es donde yo creo que Estados Unidos, sobre todo, con la llegada de Trump, busca frenar ese proceso y cuestionar la globalización que le dejó de ser funcional.

¿Por qué destaca las diferencias que existen dentro de Estados Unidos ante el avance de China?

Hay muchos intelectuales en Estados Unidos que están criticando a Henry Kissinger, que fue un poco el que profundizó las relaciones con China en este juego geopolítico con el objetivo de desequilibrar a Rusia. Y ahora muchos intelectuales de Norteamérica dicen que la culpa del crecimiento de China fue la política de Kissinger. Es cierto que tanto Alemania como Estados Unidos hicieron mucha transferencia de tecnología a China. Primero China fue una potencia exportadora y después se transformó en una potencia manufacturera y después de tecnológica no, pero fue todo un proceso bajo la conducción del partido comunista.

¿Piensa que con Biden se aflojan esas tensiones?

Creo que en esta transición de Trump también hay un ala de Estados Unidos que se dio cuenta de que esa tensión también complica a Estados Unidos. Cuando quisieron aplicar sanciones a las empresas tecnológicas chinas, la mayoría eran socias de empresas norteamericanas. Tenés un mundo tan intrincado con las cadenas globales de valor que es muy difícil desarmarlo. Acá en Beijing está el Parque Universal más grande del mundo. En Shanghai tenés un Disney de los más grandes del mundo. Lo que pasa es que el grupo chino Tencent compró Universal porque China está catalogado como el turismo emisor que más gastó en promedio y los chinos empezaron a comprar las instalaciones donde más consumía su población de mayores ingresos. Es lo que le pasa también con Qualcomm, que no quiere ver escalar las sanciones a Huawei porque son socios.

Jorge Castro decía que el comercio bilateral entre Estados Unidos y China alcanzó 682 mil millones de dólares en los primeros 11 meses de 2021 y va llegar a 700 mil millones de dólares, un alza del 30,2% anual. Hay aumento de las importaciones de productos norteamericanos proveniente de la agricultura y la energía, auge de bienes manufacturados originados en la industria liviana china y la compra de soja estadounidense alcanzará en este año el nivel más alto de la historia, duplicando lo pactado con Trump en 2019. ¿Por qué cree que suelen minimizarse estos datos? 

Siempre digo que nos equivocamos si nos metemos en una disputa de la que no somos parte. Nunca hay que perder de vista que son principales socios y muy complementarios. El objeto de deseo del chino promedio antes de Trump era ir a estudiar a Estados Unidos. Trump ha logrado una cosa mágica de generar cierto espíritu nacionalista, que no se veía hace mucho en China. Cuando empezaron a atacar muy fuerte a Huawei, acá el celular más vendido era el IPhone y de repente pasó a ser Huawei y eso las empresas lo notan. Hoy sigue siendo Iphone, acá es donde más venden y tiene tiendas gigantes Apple. Es lo que dice Jorge Castro. Y ahí es donde yo digo que tenemos que tener esta mirada de largo plazo o de autonomía si querés, diría de tercera posición. 

DG