Entrevista

Mauro Millán: “La inmensa mayoría del pueblo mapuche no incendia, sino que construye”

Mauro Millán

La trenza larga y el idioma inentendible de su abuela avergonzaban a Mauro Millán cuando, de niño, lo visitaba en Ingeniero White. Junto con su hermana melliza Moira la veían llegar desde el noroeste de Chubut, la tierra que su familia habían dejado para instalarse cerca de Bahía Blanca. “Mi mamá le decía ‘hasta los perros te ladran’”, recuerda. Pero ella, Margarita Burgos Chankeo, fue clave para que Mauro y Moira comenzaran su proceso de reconocimiento como integrantes del pueblo mapuche tehuelche. “Hablaba en mapudungun, no era machi pero curaba con medicina mapuche, nos contaba historias de nuestra familia… con el tiempo fue de una de las personas más importantes para nosotros”.

A la distancia, Mauro Millán recuerda que a los nueve años regresó a la zona de El Mirador, en Cushamen, y que el reencuentro con tíos y primos que “se parecían” a él, con la misma piel, con una lengua que desconocía, lo conmovió y fue el puntapié de un proceso personal que aún no termina. A los 21 participó de la recuperación de lo que se llamó y llama lof Pillán Mahuiza, de la que es lonko.

Su historia es la de miles. Con matices, con variedad de expresiones, con tiempos diferentes ese proceso de auto reconocimiento se extiende por toda la Patagonia. Y, entiende, es la base y explicación del proceso histórico que vive el pueblo mapuche tehuelche. A continuación la entrevista con elDiarioAR.

-¿Cómo caracteriza este momento, de discusión, pero también con hechos violentos?

-Hago dos lecturas. Por un lado toda esta situación está generando hacia el interior del pueblo mapuche tehuelche un proceso de reencuentro de diversas expresiones. También de distintas generaciones. Es algo muy importante. Tiene que ver con un recorrido. Cuando se produjo la recuperación de la lof Quemquemtrew (en Cuesta del Ternero, El Bolsón), vinieron comunidades de toda la Patagonia a solidarizarse, de otras Provincias, jóvenes, ancianos a acompañar. Para mí es un proceso increíble y soñado que mantengamos la idea la autonomía de cada comunidad, que se sientan autónomas y compartan deseos de seguir adelante, sin que haya directivas de ningún tipo de organización. Cuando nos quieren vincular a la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) u otra organización, nosotros decimos que somos autónomos. Hay miles de comunidades, no se puede limitar la lucha mapuche por algún tipo de expresión violenta que no representa a la mayoría, como tampoco se las puede vincular a organizaciones más centristas.

Cuando se recupera territorio se alinean todas las expresiones en la idea de no ceder ni un centímetro de lo recuperado. Es un posicionamiento político, ideológico, por eso la gente acompaña, llama, viaja, se preocupa. Que un anciano venga es un gesto que a pesar de todo el camino recorrido todavía me emociona. Un gesto despojado de todo interés personal, a duras penas llegan los ancianos para ofrecer su presencia. No buscan ningún beneficio personal.

-¿Cómo observa la reacción del Estado, en sus diversas representaciones, ante este proceso?

-Hay una negación de un actor político como es el pueblo nación mapuche tehuelche, que reclama discusión política. No lo admiten pero somos un actor político. Hay una democracia que está perdiendo elasticidad, se está estancando, no está mirando la vitalidad que tiene este proceso. Cuando se demandan derechos lo hacemos dentro del marco en esta idea de la democracia y de vivir en libertad. Sin imponer ningún tipo de política a la fuerza. Demandamos nuestros derechos, no renunciamos a nuestra nacionalidad mapuche, siempre dentro del marco democrático. Me horroriza cuando una Gobernadora habla de terrorismo, con todo lo que sufrió este país, cuando todavía aun aparecen nietos secuestrados, que a un pueblo se lo catalogue como terrorista me parece gravísimo.

-¿Las recuperaciones territoriales son una consecuencia del proceso, una estrategia?

-Es una decisión tomada por un pueblo. Las recuperaciones no se van detener con un final represivo a las comunidades. Este es un pueblo que resistió los peores momentos, intentos de genocidio y no pudieron. La voluntad de un pueblo no la va a poder expresar ni torcer una gobernadora, un juez, un presidente. El poder no habla de otras usurpaciones. A los únicos lugares a los que los turistas que vienen a la Patagonia que no pueden acceder es donde están los latifundios, como el lago Escondido. No son los mapuches es (el magnate inglés, Joe) Lewis. Para acceder al rio Chubut los turistas tienen que saltar alambres escondidos. Y no son los mapuches, es Benetton. El alto río Chubut está cercado por quetaríes. 

Como sociedad no se discute el derecho de acceder a esos lugares. El que lee y escucha una nota tiene derecho a escuchar todas las campanas, tiene derecho a la información.

¿Qué impacto tienen los ataques incendiarios en este proceso?

- Incendiar algo no abre caminos de discusión, los cierra. Siempre le digo a mis hijos y me lo decía mi abuela: destruir no cuesta nada, construir lleva la vida, en todos los aspectos. La inmensa mayoría del pueblo mapuche no incendia, construye. La mayoría pensamos de esta manera, estamos en proceso de construcción.

Eso sí, vemos cómo que se opera sobre estos hechos, como operan el Estado y los intereses económicos. Por eso no se dice claramente qué pasó, si fue una expresión mapuche o no lo fue. ¿Lo tengo que saber yo o la Justicia lo tienen que investigar? Todavía nos preguntamos qué pasó con los incendios contra centros sociales, la radio FM Alas, no pasó hace tanto tiempo, y no se pone el mismo énfasis, ningún Gobernador se indignó y dijo ‘vamos a averiguar hasta las ultimas consecuencias’. Esa desprolijidad genera mucha suspicacia. En la zona hay grandes negocios, hay una especulación. No por casualidad los grandes medios, en pocas manos, ponen en agenda de la manera que quieren la información del día y señalan a los mapuches. Es una narrativa errada, en esos medios hablan (Patricia) Bullrich o (Miguel) Pichetto. Si yo hablara con el odio que habla Pichetto, no duro ni dos minutos al aire.

SR

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