Precio récord
En medio de su visita a Milei, Peter Thiel compró una mansión de US$12 millones en Barrio Parque
La compra de una de las residencias más exclusivas de la Ciudad de Buenos Aires por parte del mega empresario Peter Thiel sorprendió a todos: el magnate pagó 12 millones de dólares.
El cofundador de PayPal junto a Elon Musk, uno de los primeros inversores de Facebook y referente mundial del capital de riesgo tecnológico, mantiene afinidad con el presidente Javier Milei y sigue de cerca el rumbo económico local. Su patrimonio supera los 30.000 millones de dólares.
La operación —que se posiciona como un récord reciente dentro del segmento premium de la Ciudad— se cerró en torno a los 12 millones de dólares por una propiedad ubicada en Dardo Rocha al 2900, en el exclusivo barrio de Barrio Parque, también conocido como Palermo Chico. Se trata de una zona de alto valor histórico, baja densidad y oferta extremadamente limitada, donde cada propiedad posee características únicas. La casa queda justo enfrente de la mansión de Susana Giménez.
La vivienda que compró el magnate fue sometida a una modernización integral por sus dueños anteriores. La intervención incluyó materiales de alta gama —varios importados— con foco en cocina, baños y áreas de recepción, elevando significativamente su estándar constructivo.
Hasta hace poco, la alquilaba el financista Juan Ball, quien vive la mayor parte del año en Estados Unidos, por un valor cercano a los US$15.000 mensuales, de acuerdo a lo que averiguó el diario La Nación.
Una residencia de gran escala y diseño cuidado
La casa cuenta con aproximadamente 1.600 metros cuadrados cubiertos, una dimensión poco habitual incluso dentro del segmento de lujo en la ciudad. Su diseño responde al esquema clásico de las grandes residencias, con una clara división entre áreas sociales, privadas y de servicio.
En la planta baja, dispone de doble acceso, un amplio living, escritorio, comedor formal y un sector destinado a platería y vinos. La cocina, integrada visualmente con el jardín, se conecta con espacios de recepción amplios y de circulación fluida.
Uno de los puntos más destacados es una imponente escalera de mármol que articula los distintos niveles. En la planta superior se distribuyen seis dormitorios en suite, además de un escritorio adicional y áreas de servicio como lavadero.
La propiedad también incluye una cava de vinos —cada vez más valorada en el segmento premium— y una amplia terraza con vista al jardín, reforzando la conexión entre interior y exterior.
Desde lo estético, la vivienda conserva detalles originales, pero suma una impronta moderna, minimalista y elegante. La combinación de materiales nobles con equipamiento contemporáneo configura un producto alineado con las exigencias del mercado internacional.
La operación no solo marca un hito por su monto, sino que vuelve a poner en el radar global al segmento más exclusivo del real estate porteño, en un contexto donde inversores de alto patrimonio vuelven a mirar a la Argentina como destino posible.
Con información de NA.