Tenía 90 años
Murió Elsa Pavón, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y protagonista de una restitución histórica
Elsa Pavón, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y figura histórica de la lucha por los derechos humanos en la Argentina, murió este jueves a los 90 años en la ciudad de La Plata. Fue la primera abuela en lograr la restitución judicial de una nieta apropiada durante la última dictadura militar, un caso que sentó un precedente fundamental para la recuperación de la identidad de los hijos de desaparecidos.
Su fallecimiento fue confirmado por integrantes de la Asociación Anahí, organización que contribuyó a fundar junto con María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani y en la que continuaba militando. Su trayectoria estuvo atravesada por la búsqueda de su hija y su yerno desaparecidos, pero también por el compromiso con cientos de familias que atravesaron situaciones similares durante el terrorismo de Estado.
La historia de Pavón cambió para siempre el 18 de mayo de 1978, cuando su hija Mónica Sofía Grinspon, su yerno Ernesto Claudio Logares y su nieta Paula Eva, de apenas 23 meses, fueron secuestrados en Montevideo, Uruguay, donde la pareja se había refugiado para escapar de la persecución política en la Argentina.
El operativo se produjo en el marco del Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras sudamericanas. Mónica y Claudio fueron trasladados clandestinamente a la Argentina y permanecieron detenidos en centros clandestinos como la Brigada de Investigaciones de San Justo y el Pozo de Banfield. Ambos continúan desaparecidos.
Paula, en tanto, fue apropiada por el entonces subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Lavallén y su esposa, Raquel Leiro, quienes la inscribieron como hija propia y la criaron ocultándole su verdadera identidad.
Desde el momento del secuestro, Pavón inició una búsqueda que la llevó a recorrer comisarías, juzgados y distintas instituciones de la Argentina y Uruguay. En ese camino se vinculó con otras mujeres que buscaban a sus hijos y nietos desaparecidos y participó de la construcción de Abuelas de Plaza de Mayo.
En julio de 1983, la organización logró localizar a Paula en Buenos Aires. Comenzó entonces un proceso judicial que culminó el 13 de diciembre de 1984, cuando la niña, que ya tenía ocho años, recuperó su verdadera identidad y pudo reencontrarse con su familia biológica.
La restitución representó un acontecimiento decisivo en la historia de Abuelas. Fue el primer caso en el que la Justicia argentina utilizó estudios genéticos para demostrar el parentesco entre una niña apropiada y su abuela, mediante el denominado Índice de Abuelidad.
Este procedimiento científico, desarrollado para establecer vínculos familiares en ausencia de los padres, se convirtió en una herramienta fundamental para identificar a los hijos de desaparecidos y permitió avanzar en numerosas restituciones durante las décadas siguientes.
Sin embargo, el reencuentro con Paula no puso fin a la búsqueda de Elsa. Su hija Mónica estaba embarazada cuando fue secuestrada, por lo que continuó intentando encontrar al hermano o hermana de su nieta, que podría haber nacido durante el cautiverio. Tampoco abandonó el reclamo de justicia por la desaparición de Mónica y Claudio.
En 1996, junto con Chicha Mariani, participó en la creación de la Asociación Anahí, dedicada a preservar la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado y a sostener la búsqueda de los niños apropiados. Entre sus principales objetivos se encuentra la restitución de Clara Anahí Mariani, secuestrada cuando tenía apenas tres meses durante el ataque a la casa de sus padres en La Plata, en noviembre de 1976.
La organización también trabaja en la preservación de la Casa Mariani-Teruggi, convertida en un espacio de memoria sobre los crímenes de la dictadura.
Pavón mantuvo una participación activa en los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad, entre ellos las causas por apropiación de menores, el Plan Cóndor y los crímenes cometidos en centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires. También integró la Comisión Provincial por la Memoria.
La Asociación Anahí la despidió con un mensaje en el que destacó su compromiso y su trayectoria. “Elsa es —no podemos dejar de conjugarla en presente— una referente fundamental de los derechos humanos en la Argentina”, expresó la organización, que recordó su determinación para abrir caminos en la búsqueda de verdad y justicia.
Sus compañeras también destacaron que, hasta pocas semanas antes de su muerte, continuaba participando en encuentros con estudiantes y actividades de transmisión de la memoria. Su militancia no se había detenido con la recuperación de Paula, sino que se había extendido a la búsqueda de todos los nietos y nietas que todavía desconocen su identidad.
CRM