No se alcanzó el número de 37 legisladores necesarios

El oficialismo no dio quórum en el Senado para impedir que se trate el pedido de interpelación a Adorni

elDiarioAR

0

El Senado no sesionará este jueves por falta de quórum. Se iba a tratar un pedido de interpelación para el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sin dictamen de comisión y que el oficialismo, representando allí por su jefa de bloque, Patricia Bullrich, iba a buscar frenar. 

El próximo martes 1 de julio LLA abrirá la Comisión de Asuntos Constitucionales para darle curso natural a los proyectos para interpelar a Adorni. Hay uno del bloque peronista y otro del PRO, que presentó ayer el jefe de la bancada, Martín Goerling

De esta manera, el oficialismo no logra asomar la cabeza en la Cámara alta con su agenda. Tenía los votos para avanzar en Propiedad Privada y, como hace semanas atrás, ése tema deberá esperar hasta que se despeje el camino del funcionario nacional en esa arena política. 

Con solo 25 presentes registrados, de los bloques de la oposición dialoguista, aliados de LLA, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, dio por levantada “inmediatamente” la sesión al haberse cumplido el plazo de espera y no haber quórum.

Por su parte, los oficialistas que estaban dentro del recinto se mantuvieron de pie, a pedido de Bullrich, por lo que el peronismo decidió no acercarse a sabiendas de la imposibilidad de conseguir los números necesarios para arrancar la sesión.

Idas y vueltas

La escena duró apenas unos minutos, pero alcanzó para condensar buena parte de la desorientación que atraviesa el oficialismo. Patricia Bullrich había anunciado este martes que Manuel Adorni no concurriría al Senado el próximo 2 de julio para presentar su informe de gestión. Poco después, el propio jefe de Gabinete salió a desautorizar esa decisión a través de sus redes sociales y aseguró que estaba dispuesto a asistir. En el medio apareció, una vez más, la figura de Karina Milei, la dirigente más poderosa del Gobierno después del Presidente y, al mismo tiempo, la más difícil de descifrar en medio de la crisis política que rodea al funcionario.

El episodio marcó la antesala de una sesión que no fue, pero que el oficialismo observaba con máxima atención, en la que el kirchnerismo intentaba avanzar con un pedido de interpelación y una moción de censura contra Adorni, investigado judicialmente por presunto enriquecimiento ilícito tras haber reconocido que mantuvo durante años una parte de sus ahorros fuera de sus declaraciones patrimoniales.

Tal como contaba Pedro Lacour en elDiarioAR, la controversia de horas atrás se desató cuando Bullrich, al salir de una reunión de Labor Parlamentaria en el Senado, confirmó ante los medios la decisión tomada. La jefa del bloque oficialista explicó que se buscaba evitar una exposición política innecesaria y sostuvo que no tenía sentido que el jefe de Gabinete concurriera a una jornada que, según su mirada, terminaría convertida en un largo cuestionamiento público antes que en un intercambio institucional sobre la marcha del Gobierno.

La senadora también dejó trascender que la decisión había sido conversada y acordada con Karina Milei y con el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, uno de los funcionarios encargados de articular el vínculo entre la Casa Rosada y el Congreso. Pero la estrategia duró poco.

“Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional”, escribió Adorni en X. El tuit abrió más interrogantes de los que cerró. Si la suspensión había sido efectivamente acordada con Karina Milei, la reacción de Adorni equivalía a una desautorización pública de una decisión tomada en el núcleo político del Gobierno. Si, por el contrario, la secretaria general de la Presidencia nunca había avalado la medida, la situación dejaba expuesta una preocupante falta de coordinación entre algunos de los principales actores del oficialismo.

La secuencia volvió a poner en evidencia un dato que en la Casa Rosada ya nadie discute demasiado: el vínculo entre Bullrich y Adorni está roto. La presidenta del bloque libertario en el Senado fue una de las primeras dirigentes en cuestionar las explicaciones que el jefe de Gabinete dio sobre su situación patrimonial y, desde hace semanas, mantiene una posición distante respecto de su continuidad política. Sin embargo, durante las últimas horas, Bullrich logró consolidar un acuerdo con los bloques dialoguistas para modificar las condiciones necesarias para avanzar con una eventual interpelación.

El cambio no es menor. La semana pasada existía un entendimiento político para que el Senado definiera este jueves el futuro de Adorni. Ahora el oficialismo impulsó otra interpretación reglamentaria: al no existir dictamen de comisión, cualquier intento de habilitar una discusión sobre tablas requerirá una mayoría agravada de dos tercios de los presentes.

La oposición sostiene otra cosa. Interpreta que el artículo 101 de la Constitución Nacional establece un procedimiento específico para los casos de moción de censura y remoción de un jefe de Gabinete y que, por lo tanto, alcanza con una mayoría absoluta de 37 senadores. El oficialismo, en cambio, entiende que primero deben respetarse las reglas generales del funcionamiento parlamentario, mientras pone a prueba su capacidad de reunir nuevamente a los bloques dialoguistas que en Diputados ya le permitieron evitar una sesión incómoda.

Más allá de la discusión jurídica, la estrategia es transparente. El Gobierno busca ganar tiempo, algo que este jueves consiguió cuando el kirchnerismo no consiguió su objetivo y el expediente pasó a la Comisión de Asuntos Constitucionales, para intentar obtener dictamen y recién entonces regresar al recinto. Ese recorrido le garantiza semanas adicionales de oxígeno a un funcionario cuya situación política continúa deteriorándose.