El fotorreportero se presentó como querellante
Pablo Grillo pidió investigar la represión que ordenó Bullrich frente al Congreso
Pablo Grillo se presentó formalmente este lunes como querellante particular en la causa que investiga las graves heridas que sufrió durante la represión del 12 de marzo, y solicitó que se profundice la investigación penal sobre la cadena de mando de la Gendarmería Nacional y del Ministerio de Seguridad que intervino en el operativo, entonces conducida por Patricia Bullrich.
“Vengo a presentarme como querellante particular, en función de la evolución de mi cuadro de salud y que me encuentro en mejores condiciones de asumir y ejercer los derechos que el Código de Procedimiento me reconoce en tanto víctima directa de los delitos cometidos por el Cabo Primero Héctor Jesús Guerrero y demás integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina y Ministerio de Seguridad Nacional que se encuentran bajo investigación”, sostuvo Grillo en el escrito que firmó este lunes desde el Hospital Rocca, donde continúa con su rehabilitación, y que fue presentado este martes ante el Juzgado Federal N.º 1.
En su presentación, Grillo aclaró que su incorporación a la querella no implica el desplazamiento de su madre, su padre y su hermano, quienes lo representan en la causa. “Toda vez que voy a requerir de su apoyo en prácticamente todos los órdenes de mi vida, lo que incluye este proceso penal”, explicó, y agregó que aún no se encuentra plenamente recuperado, por lo que necesita que conserven su rol como representantes legales.
La querella pidió que se profundice la investigación sobre distintos jefes de la Gendarmería Nacional, quienes —por acción u omisión— habrían contribuido al accionar de Guerrero. A partir de ese análisis, se solicitaron nuevas medidas de prueba y se insistió en la producción de otras que ya habían sido requeridas con anterioridad.
Según el procesamiento dictado por la jueza María Servini y confirmado por la Cámara, Guerrero efectuó al menos seis disparos en ángulo horizontal y en dirección a los manifestantes, una práctica expresamente prohibida por los protocolos y manuales de uso de la pistola lanzagases, poniendo en grave riesgo la vida e integridad física de quienes se encontraban en el lugar.
El disparo que impactó en la parte frontal de la cabeza de Pablo Grillo fue el cuarto de esos seis disparos. La querella sostuvo que, si los funcionarios con deber de supervisión hubieran intervenido ante el primer, segundo o tercer disparo prohibido, Grillo no habría resultado herido y ningún otro manifestante hubiera estado en riesgo de sufrir lesiones graves o mortales.
Los mandos señalados
La presentación identifica responsabilidades en distintos niveles de la estructura de mando. Entre ellos, los jefes de grupo Hernán Ariel Kozak y Jorge Luis Reyes, quienes estuvieron cerca de Guerrero durante buena parte del operativo y lo vieron disparar en el ángulo prohibido sin intervenir para detenerlo. Por el contrario, según los registros fílmicos incorporados a la causa, ambos le indicaron que dispare hacia los manifestantes y, tras uno de los disparos, Kozak le dio palmadas en la espalda en señal de aprobación.
También se solicitó investigar al comisario inspector de la Policía Federal Argentina Gerardo Ariel Perillo Scampini, quien cumplía funciones de fiscalización del operativo. De acuerdo con los videos, desde las 17.12 recorrió el área donde actuaba la Gendarmería, impartió órdenes y emitió comunicaciones por trunking, incluso después de que Grillo fuera herido y mientras era asistido por el SAME.
La querella señaló además la responsabilidad del jefe del Destacamento Móvil 6, Comandante Principal Néstor Germán López, quien tenía bajo su mando inmediato a los grupos que intervinieron; del jefe del Primer Escuadrón Contradisturbios, Alférez Gonzalo Gabriel Goulart, encargado de impartir órdenes directas a los efectivos; y del director nacional de la Gendarmería, Comandante General Claudio Miguel Brilloni.
Respecto de este último, se pidió analizar una secuencia de imágenes que muestra que su llegada al lugar, lejos de moderar la represión, coincidió con un recrudecimiento de la violencia. Incluso después de que Grillo fuera herido de gravedad y mientras era asistido por una ambulancia, Guerrero recargó su arma y continuó disparando, sin que ningún superior jerárquico ordenara el cese o moderación del accionar.
El rol de Patricia Bullrich
La querella también solicitó que se investigue a la exministra Bullrich y a los funcionarios que cerraron sin fundamento la investigación administrativa interna contra Guerrero: el comandante de la Región I Marcelo Porra Melconian, el comandante mayor Barresi y el asesor jurídico José Carlos Lodolo.
En el escrito se repasaron las reiteradas intervenciones públicas de Bullrich sobre el caso, en las que intentó instalar una versión de los hechos contradicha por la investigación judicial y por dos resoluciones judiciales firmes. Según la querella, esas declaraciones generaron angustia en Grillo y su entorno, al responsabilizar a la víctima y buscar confundir a la opinión pública.
Además, se advirtió que esa narrativa oficial se trasladó a la investigación sumarial, que fue cerrada rápidamente y sin consecuencias, con el objetivo de garantizar la impunidad del cabo Guerrero. La querella subrayó que Bullrich sostuvo públicamente que no iba a removerlo de su cargo porque, a su entender, “actuó bien”, pese a que fue indagado, procesado por seis hechos graves y que ese procesamiento está confirmado.
MC