Con el PRO y los aliados en pie de guerra
Plan aguantar hasta el Mundial: el Gobierno apuesta a resistir en el Congreso hasta junio
“Lo que nosotros necesitamos es que arranque el Mundial”, suspira un dirigente libertario envuelto en las idas y venidas de la organización del informe de gestión de Manuel Adorni. La Cámara de Diputados se prepara para el desembarco del jefe de Gabinete como si fuera el 1 de marzo y quien hablara fuera el Presidente. La Libertad Avanza espera que el discurso de Adorni sea “aburrido” y carente de escándalos para poder pasar la página y encarar el verdadero desafío: hacer tiempo hasta que el Mundial termine de borrar las rispideces con los aliados y volver a negociar desde un lugar de fortaleza.
El golpe final lo dio el propio Javier Milei en su discurso en la Fundación Libertad. Delante de Mauricio Macri, que lo escuchaba desde una de las mesas principales, el Presidente presentó un gráfico que mostraba el déficit fiscal de los anteriores gobiernos y aprovechó para despacharse contra la gestión Cambiemos. No solo no lo saludó ni le dirigió la palabra, sino que además apuntó contra la política económica de Macri cuando era presidente.
“No creo que haya mucho PRO con ganas de votarnos las leyes ahora”, ironizó, risueño, un diputado libertario que había participado de la comitiva. No vio la cara de Macri cuando Milei mostró el gráfico, ya que el expresidente se movió a una mesa más al fondo, cerca de su ex secretario, Fernando de Andreis, pero intuía que no había sido buena. “Que se enoje, a nosotros nos están pegando hace dos meses”, masculló, en referencia a la cobertura mediática de los escándalos patrimoniales de Adorni. Una cobertura que, en el cosmos libertario, intuyen que viene de la mano de Macri y un sector del círculo rojo, en el que destacan al dueño de Techint, Paolo Rocca.
En el oficialismo acusaron recibo del dato de la reunión entre Macri y Rocca hace una semana, que el expresidente se encargó de filtrar. En este encuentro, según deslizaron en el PRO, Rocca señaló que se debía avanzar con una alternativa “racional” a Milei en 2027. En el macrismo deslizaron que se refería al ex presidente, y en LLA sospechan que un sector del empresariado quiere impulsar a Macri para competirle a Milei.
El oficialismo viene siguiendo con atención los coqueteos independentistas de Macri, quien comenzó a recorrer las provincias con el traje de candidato. En LLA no creen, sin embargo, que el PRO tenga los votos suficientes para representar una amenaza. Pero más de un dirigente libertario advierte que, en el caso de que la imagen del Gobierno continúe en caída, habrá que sentarse a negociar lo único que le interesa verdaderamente a Macri: el control de la Ciudad de Buenos Aires.
El ministro del Interior, Diego Santilli, fue ratificado por Karina Milei al interior de LLA como su candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Este compromiso es lo único que sostiene, además de la propia resistencia de Macri a ser candidato, la fiel adhesión del jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, al proyecto libertario. Pese a los destratos –como cuando le “robaron” casi una docena de diputados PRO para sumarlos a LLA–, Ritondo insiste en sostener su alianza con Milei. Aun cuando su propio líder político, Macri, da señales de que podría ir por otro camino.
En términos institucionales, sin embargo, el PRO ya empezó a marcar su distancia. Rechazó la posibilidad de acompañar la eliminación de las PASO y dejó al Gobierno, así, sin el número para avanzar en la reforma política. No fue el único: el tucumano Osvaldo Jaldo y los radicales también salieron a marcarle la cancha al Gobierno, adelantando que no acompañarán la reforma electoral.
“En cualquier momento sale hasta Karen Reichardt a decir que quiere que haya PASO”, deslizó, entre risas, un dirigente de peso libertario.
Operativo aguantar
El Gobierno tiene dos fechas en mente para 2026: el inicio del Mundial y las elecciones de medio término en Estados Unidos. Milei necesita que Donald Trump haga una buena elección en noviembre, ya que de ello depende que se sostenga el respaldo político y financiero que resultó crucial en las elecciones nacionales de octubre. El oficialismo tenía la expectativa de que, para entonces, hubiera podido avanzar con todas las reformas en mente y que, ya de cara a 2027, podría cerrar el Congreso para concentrarse en la reelección de Milei. Los tiempos, sin embargo, se aceleraron.
El escándalo patrimonial de Adorni se apalancó sobre la caída del consumo y el poder adquisitivo, por un lado, y sobre el ahogo financiero a las provincias, por el otro. Desde entonces, la holgada mayoría con la que había trabajado en el Congreso durante el verano desapareció. Los aliados comenzaron a retobarse, a pedir modificaciones en las leyes presentadas –como la Ley Hojarasca o la de Inviolabilidad de la Propiedad Privada– y la agenda legislativa se estancó.
Agotados y hartos de la agenda mediática que rodea al jefe de Gabinete y su causa por enriquecimiento ilícito, la apuesta del oficialismo, ahora, es aguantar hasta el Mundial, que comenzará el 12 de junio. Algunos fantasean con la posibilidad de meter una última victoria antes de que comience, como la aprobación de los pliegos judiciales o la Ley Hojarasca. Pero la expectativa mínima es resistir la tormenta política hasta que llegue el único tema que puede opacar a Adorni: la Copa del Mundo.
“Pero hace como 50 días que parece que faltan 50 días para el Mundial”, advierte, agotado, un dirigente del riñón de Martín Menem.
MCM/MG