Este lunes

Quirno recibe al canciller de Paraguay, que tuvo como asesor a un “amigo y socio” de Cerimedo

El canciller Pablo Quirno recibe este mediodía a su par de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, para mantener un encuentro bilateral en el Palacio San Martín, un encuentro que tiene un vínculo con el caso de Fernando Cerimedo. El canciller paraguayo tuvo como asesor a Andrés "Andy" Rivas, “socio y amigo” del consultor argentino detenido en Bolivia.

Desde el Palacio San Martín no trascendió más infirmación que la formal sobre el encuentro, que llama la atención en medio del caso del exasesor de Javier Milei, detenido en Bolivia por el intento de femicio de su pareja Nadia Beller. Cerimedo cultivó relaciones en toda la región y tiene un pie en Paraguay a través de Rivas, a quien él mismo calificó de “socio y amigo” a inicios de este año en un evento en Miami.

elDiarioAR ya reveló la historia de la dupla Cerimedo-Rivas. Rivas es el alter ego del exasesor mileísta, con quien se repartían los trabajos de consultoría electoral en distintos países de la región. Cerimedo lo llamó “socio y amigo” el 11 de febrero pasado cuando subió al escenario de la Hispanic Prosperity Gala para recibir el premio al “Consultor Político Hispano del Año”. La mención no era antojadiza: ambos fueron parte de la campaña electoral que ganó Nasry Asfura en Honduras en 2025, a la par que Rodrigo Paz se alzaba con el triunfo en Bolivia.

Ya en el poder, mientras Cerimedo se instaló en el gobierno boliviano, Rivas se asentó en el gobierno paraguayo, gracias a sus vínculos con el histórico Partido Colorado y a que tiene como pareja a la fiscala paraguaya Irma Llano, especializada en delitos informáticos y crimen organizado. Ni él ni ella respondieron a las consultas realizadas por elDiarioAR.

El vínculo de Rivas con la Cancillería paraguaya viene de antes de que estallara el escándalo boliviano. Desde 2024, el consultor argentino acompañó a Ramírez Lezcano a la reapertura de la embajada de Israel, a la fiesta nacional de Taiwán y a un encuentro con el congresista estadounidense Mario Díaz-Balart, y figuró como “honorable consejero” en la invitación oficial paraguaya a la asunción de Donald Trump, en enero de 2025. El diario paraguayo ABC lo definió como el “asesor en las sombras” del canciller. El problema es que Rivas no figuraba en las planillas del Ministerio de Relaciones Exteriores ni en los registros de contrataciones públicas del Estado paraguayo, por lo que nunca quedó establecido quién financiaba sus viajes ni bajo qué carácter participa de las comitivas oficiales.

Esa falta de respuestas tiene, además, un capítulo parlamentario que sigue abierto. El diputado opositor Mauricio Espínola, de la Asociación Nacional Republicana, pidió el 12 de febrero de 2025 —con aprobación de la Comisión Permanente del Congreso y remisión formal a la Cancillería al día siguiente— que el Ministerio de Relaciones Exteriores informara si Rivas “forma parte” de la cartera y, en caso contrario, qué función específica cumplía y “de qué objetos de gasto ha obtenido beneficios”. El plazo legal para responder era de 15 días hábiles. Según reconstruyó ABC el 27 de agosto pasado, la Cancillería lleva “más de un año” sin contestar ese pedido, al que se sumó ahora un segundo requerimiento del senador Rafael Filizzola, del Partido Democrático Progresista, aprobado recientemente por el Senado paraguayo para actualizar y ampliar la consulta original.

El propio presupuesto de la Cancillería paraguaya ofrece un indicio del volumen de esos viajes: los rubros de pasajes y viáticos pasaron de 24.398 a 46.764 millones de guaraníes entre 2024 y 2025, un salto que coincidió con la gira internacional que hizo Ramírez Lezcano para intentar, sin éxito, la secretaría general de la OEA, en marzo de este año.