Chicos de una escuela de Jujuy caminaron tres horas buscando señal para ver a la Selección en el celular de la maestra

En nombre de la pasión por alentar a la Selección Argentina se han realizado incontables promesas y sacrificios desde Ushuaia a La Quiaca y justamente en la Puna se destacó una de ellas este fin de semana, durante el encuentro en el que el equipo argentino venció 2 a 0 al de México, en el Mundial en Qatar. Mientras muchos argentinos pudieron verlo en la comodidad de sus casas, un puñado de niños de la escuela primaria “Rosario Vera Peñaloza”, en Jujuy, a 2800 metros sobre el nivel del mar, caminó tres horas cerro arriba hasta encontrar señal de telefonía e internet y así poder ver el partido en el teléfono de la maestra

Los estudiantes asisten a la escuela albergue y se quedan en ella varias semanas junto con el equipo de maestros y auxiliares. Es su segundo hogar durante gran parte del año. No es fácil llegar hasta Abra Mayo, el paraje en donde está la escuela. Los docentes parten desde Tilcara, en el corazón de la Quebrada de Humahuca, y el camino es de dos días por sendas que tienen precipicios sin fin, por lo que hacen noche en la casa de un baqueano que los guía con las mulas que se cargan con todo lo necesario para una larga estadía. Cuando llegan, ya los esperan los niños que bajan de perdidos valles de altura, puro sol, puras estrellas.

Mariana Ruiz, de 42 años, es la docente que decidió que sus cinco alumnos no se iban a quedar sin ver el partido decisivo para el Seleccionado y el día la ayudó. Amaneció el cielo sin una nube. Almorzaron todos juntos y partieron hacia arriba. Caminaron tres horas hasta que el ícono del teléfono de la docente marcó que ya tenía señal, 3G, suficiente como para ver el partido. Se conectó pero como a las 16 había un picante sol incandescente debieron improvisar una sombra con un mantel para ver el encuentro. Estaban a casi 3000 metros sobre el nivel del mar. “Mientras mis niños estén bien y felices, no importa nada el sacrificio que haya que hacer”, fue el mensaje que le mandó en el entretiempo la maestra a su hermana Celeste, quien dialogó con elDiarioAR desde la localidad rural El Palmar, en donde trabaja también como docente. 

“Ese día apenas pudimos intercambiar unos mensajes en los que me contó lo que hizo, estaba muy contenta porque había logrado el objetivo y había llevado unos regalos para los chicos con los colores de la bandera. Mariana tiene un gran amor por su trabajo, es bravo lo que tiene que hacer para llegar y estar en la escuela. Y como es soltera, se entregó por completo a su vocación”, contó Celeste. 

Apenas terminó el partido, Mariana subió a sus cuentas en las redes sociales las imágenes de los niños festejando el triunfo de Argentina, en medio de ese inconmensurable paisaje y quizás haya sido el festejo de mayor altura en el país. Lo hizo rápido, no había tiempo que perder porque aún cuando el descenso se hace más rápido, de igual modo la caminata hasta llegar a la escuela fue de dos horas. Es decir, en total, cinco horas por sendas milenarias para ver a la Selección. Esa noche, la cena fue especial.

La comunidad de Abra Mayo está conformada por no más de diez familias que se dedican a la horticultura y a la cría de animales. En el mismo predio de la escuela hay un puesto sanitario que funciona de lunes a viernes y como son los únicos servicios estatales en decenas de kilómetros a la redonda, para el pequeño poblado es un espacio de encuentro que trasciende el significado habitual que se le confiere en la urbanidad. “El vínculo con los padres y las madres es otro, de mucha cercanía, porque ellos nos dejan sus hijos e hijas a nuestro cuidado. Se desprenden de ellos durante semanas para que tengan educación y prepararlos para que tengan una mejor vida. Lo sé porque también soy docente en la ruralidad”, reflexionó Celeste, hermana de la maestra que eligió la Puna. 

La noticia de los niños que vieron el partido en la Puna con un teléfono se conoció en horas en Jujuy debido a que la Comisión Municipal de “El Piquete”, el pueblo en donde vive Mariana, en zona de yungas, colgó en su propia cuenta de Facebook las fotos y los videos de los niños disfrutando de ese inolvidable momento. “Fue una cosa sorpresiva, no lo esperábamos. Todo el mundo hablando de nuestro pueblo por Mariana, que forma parte de una familia en donde hay varios maestros y profesores, todos conocidos, buena gente”, contó a este medio Ariel Ortiz, el comisionado.

El Mundial de Qatar continúa, la Selección Argentina tiene nuevos desafíos y es muy posible que este miércoles los niños de la “Rosario Vera Peñolaza” tengan que ver otra vez el partido luego de una larga caminata, aunque lo ideal sería que la escuela sea dotada de los equipos como para que no estén obligados a hacer ese sacrificio que viven como una aventura. Eso sí, tendrán que rogar que haya sol porque si llueve no podrán ver los colores de la celeste y blanca cuando enfrente a Polonia. Si hay mal tiempo, en la alta montaña no se sale, es regla.

DC/MG

En nombre de la pasión por alentar a la Selección Argentina se han realizado incontables promesas y sacrificios desde Ushuaia a La Quiaca y justamente en la Puna se destacó una de ellas este fin de semana, durante el encuentro en el que el equipo argentino venció 2 a 0 al de México, en el Mundial en Qatar. Mientras muchos argentinos pudieron verlo en la comodidad de sus casas, un puñado de niños de la escuela primaria “Rosario Vera Peñaloza”, en Jujuy, a 2800 metros sobre el nivel del mar, caminó tres horas cerro arriba hasta encontrar señal de telefonía e internet y así poder ver el partido en el teléfono de la maestra

Los estudiantes asisten a la escuela albergue y se quedan en ella varias semanas junto con el equipo de maestros y auxiliares. Es su segundo hogar durante gran parte del año. No es fácil llegar hasta Abra Mayo, el paraje en donde está la escuela. Los docentes parten desde Tilcara, en el corazón de la Quebrada de Humahuca, y el camino es de dos días por sendas que tienen precipicios sin fin, por lo que hacen noche en la casa de un baqueano que los guía con las mulas que se cargan con todo lo necesario para una larga estadía. Cuando llegan, ya los esperan los niños que bajan de perdidos valles de altura, puro sol, puras estrellas.

Mariana Ruiz, de 42 años, es la docente que decidió que sus cinco alumnos no se iban a quedar sin ver el partido decisivo para el Seleccionado y el día la ayudó. Amaneció el cielo sin una nube. Almorzaron todos juntos y partieron hacia arriba. Caminaron tres horas hasta que el ícono del teléfono de la docente marcó que ya tenía señal, 3G, suficiente como para ver el partido. Se conectó pero como a las 16 había un picante sol incandescente debieron improvisar una sombra con un mantel para ver el encuentro. Estaban a casi 3000 metros sobre el nivel del mar. “Mientras mis niños estén bien y felices, no importa nada el sacrificio que haya que hacer”, fue el mensaje que le mandó en el entretiempo la maestra a su hermana Celeste, quien dialogó con elDiarioAR desde la localidad rural El Palmar, en donde trabaja también como docente. 

“Ese día apenas pudimos intercambiar unos mensajes en los que me contó lo que hizo, estaba muy contenta porque había logrado el objetivo y había llevado unos regalos para los chicos con los colores de la bandera. Mariana tiene un gran amor por su trabajo, es bravo lo que tiene que hacer para llegar y estar en la escuela. Y como es soltera, se entregó por completo a su vocación”, contó Celeste. 

Apenas terminó el partido, Mariana subió a sus cuentas en las redes sociales las imágenes de los niños festejando el triunfo de Argentina, en medio de ese inconmensurable paisaje y quizás haya sido el festejo de mayor altura en el país. Lo hizo rápido, no había tiempo que perder porque aún cuando el descenso se hace más rápido, de igual modo la caminata hasta llegar a la escuela fue de dos horas. Es decir, en total, cinco horas por sendas milenarias para ver a la Selección. Esa noche, la cena fue especial.

La comunidad de Abra Mayo está conformada por no más de diez familias que se dedican a la horticultura y a la cría de animales. En el mismo predio de la escuela hay un puesto sanitario que funciona de lunes a viernes y como son los únicos servicios estatales en decenas de kilómetros a la redonda, para el pequeño poblado es un espacio de encuentro que trasciende el significado habitual que se le confiere en la urbanidad. “El vínculo con los padres y las madres es otro, de mucha cercanía, porque ellos nos dejan sus hijos e hijas a nuestro cuidado. Se desprenden de ellos durante semanas para que tengan educación y prepararlos para que tengan una mejor vida. Lo sé porque también soy docente en la ruralidad”, reflexionó Celeste, hermana de la maestra que eligió la Puna. 

La noticia de los niños que vieron el partido en la Puna con un teléfono se conoció en horas en Jujuy debido a que la Comisión Municipal de “El Piquete”, el pueblo en donde vive Mariana, en zona de yungas, colgó en su propia cuenta de Facebook las fotos y los videos de los niños disfrutando de ese inolvidable momento. “Fue una cosa sorpresiva, no lo esperábamos. Todo el mundo hablando de nuestro pueblo por Mariana, que forma parte de una familia en donde hay varios maestros y profesores, todos conocidos, buena gente”, contó a este medio Ariel Ortiz, el comisionado.

El Mundial de Qatar continúa, la Selección Argentina tiene nuevos desafíos y es muy posible que este miércoles los niños de la “Rosario Vera Peñolaza” tengan que ver otra vez el partido luego de una larga caminata, aunque lo ideal sería que la escuela sea dotada de los equipos como para que no estén obligados a hacer ese sacrificio que viven como una aventura. Eso sí, tendrán que rogar que haya sol porque si llueve no podrán ver los colores de la celeste y blanca cuando enfrente a Polonia. Si hay mal tiempo, en la alta montaña no se sale, es regla.

DC/MG

En nombre de la pasión por alentar a la Selección Argentina se han realizado incontables promesas y sacrificios desde Ushuaia a La Quiaca y justamente en la Puna se destacó una de ellas este fin de semana, durante el encuentro en el que el equipo argentino venció 2 a 0 al de México, en el Mundial en Qatar. Mientras muchos argentinos pudieron verlo en la comodidad de sus casas, un puñado de niños de la escuela primaria “Rosario Vera Peñaloza”, en Jujuy, a 2800 metros sobre el nivel del mar, caminó tres horas cerro arriba hasta encontrar señal de telefonía e internet y así poder ver el partido en el teléfono de la maestra

Los estudiantes asisten a la escuela albergue y se quedan en ella varias semanas junto con el equipo de maestros y auxiliares. Es su segundo hogar durante gran parte del año. No es fácil llegar hasta Abra Mayo, el paraje en donde está la escuela. Los docentes parten desde Tilcara, en el corazón de la Quebrada de Humahuca, y el camino es de dos días por sendas que tienen precipicios sin fin, por lo que hacen noche en la casa de un baqueano que los guía con las mulas que se cargan con todo lo necesario para una larga estadía. Cuando llegan, ya los esperan los niños que bajan de perdidos valles de altura, puro sol, puras estrellas.