La conversación pendiente sobre el placer: una iniciativa regional se proponer hablar sobre el goce
Risas cómplices de algunas, silencios de otras que a veces es asombro o vergüenza. Silencio que también es escucha atenta. Eso ocurre en un bar, en una reunión alrededor de la cocina –ese espacio donde se hornean saberes–, en un patio de una casa campesina, y en otros tantos lugares y escenarios diversos donde las mujeres hablan de placer y sexualidad. Tímidamente en general, con más desparpajo otras.
Estas charlar también se dan entre varones, con sus propias características.
Los diálogos de unas y otros ocurren en una América Latina atravesada por retrocesos en educación sexual y debates sobre cuerpos, género, sexualidad y derechos humanos. Por eso, es más necesario que nunca ampliar la manera en que la sociedad aborda la sexualidad. Ese es el desafío de una iniciativa regional feminista.
¿Por qué nos cuesta hablar de placer?
“Porque durante mucho tiempo hemos hablado de sexualidad, principalmente desde el miedo, la prevención del embarazo, las infecciones, la violencia, y todo aquello que debemos evitar. Y aunque todo eso es muy importante, dejamos muy poco espacio para hablar del deseo, el bienestar integral, el consentimiento y todo aquello que nos hace sentir bien. Además, nuestra cultura todavía está muy atravesada por la culpa, por la vergüenza cuando hablemos de sexualidad”.
La reflexión es de Angie Muñoz del Centro del Placer Latinoamérica alojado en el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex). Están trabajando en 11 países de la región.
“El placer no es un lujo ni un privilegio. Es una dimensión esencial del bienestar humano y está profundamente vinculado con la autonomía, la dignidad, la salud y la posibilidad de vivir relaciones libres de violencia y culpa”, aporta Rossina Guerrero, directora ejecutiva de Promsex.
Cuando se ingresa en la web de la iniciativa hay una invitación a explorar sin prejuicios.
La otra pregunta para Angie es cuales son los avances en América Latina y Caribe para sacar del silencio lo placentero.
Ella dice que “cada vez más organizaciones, activistas y profesionales van incorporando el enfoque del placer, el consentimiento y la autonomía corporal de sus acciones. Vemos que hay alto interés para poder seguir abriendo este diálogo”.
Vivimos en una región muy rica en cuanto a su diversidad cultural, lo que también implica retos para llevar adelante una campaña de este tipo.
“Tenemos retos culturales, políticos y también de acceso a la información –reconoce la activista–. Todavía hay muchos prejuicios alrededor de la sexualidad y vivimos en un contexto de avances de discursos conservadores que quieren restringir nuestros derechos. Y también nos encontramos que hay muy poco material en español y en portugués, que son los idiomas de toda América Latina y el Caribe. Entonces, es difícil poder encontrar material desde este enfoque”.
Angie trae a la conversación un tema central: la avanzada de discursos conservadores en la región de la mano de la derecha. Entonces, en este contexto ¿es posible generar la conversación sobre el derecho al placer?
“Sí –responde con convicción–, y justamente por eso es que es sumamente necesario hablar de estas temáticas”.
Agrega que desde PROMSEX han aprendido que “incluso en contextos adversos podemos encontrar formas de abrir estas conversaciones, adaptándonos a cada realidad de cada país, pero sin embargo nunca renunciando al enfoque de derechos”.
-–¿Cómo hablar de placer en contextos donde las personas están en situaciones vulnerables?
–Angie Muñoz: Tenemos que reconocer que no todas las personas tienen las mismas condiciones para poder ejercer sus derechos y eso es sumamente importante. Para hablar del placer necesitamos también tener acceso a la información y hablar de cómo llegamos a esta información. Necesitamos autonomía corporal, acceso a servicios de salud, seguridad y que no haya ningún tipo de violencia ni discriminación. El placer no puede convertirse en una exigencia. Es un derecho de cada persona a decidir sobre su cuerpo, sobre sus límites y sus deseos.
El Centro del Placer Latinoamérica forma parte de The Pleasure Project, una organización internacional que promueve la integración del placer y el bienestar en los programas de salud sexual y reproductiva a nivel global.
La iniciativa regional adaptó una guía de la ONG internacional y la llamó Voces del Placer, donde en la introducción invitan a las personas que enseñan educación sexual a que hablen con confianza, claridad y sin prejuicios, y a que abracen el deseo, la alegría, la felicidad y el placer como dimensiones centrales de la sexualidad.
Otro eje del Centro es un curso que hicieron con participantes de diferentes países “para que puedan replicar aprendizajes en sus propios territorios”, explica Angie.
“También hemos utilizado metodologías lúdicas para hablar del consentimiento, el deseo, la autonomía de una manera muy cercana y segura”, añade.
De acuerdo con información recopilada por The Pleasure Project, más de 100 iniciativas alrededor del mundo han incorporado enfoques basados en placer y bienestar dentro de programas de salud y de educación sexual. Asimismo, una revisión de investigaciones científicas desarrolladas entre 2005 y 2023 concluyó que integrar el placer en las intervenciones de salud sexual contribuye significativamente a mejorar el uso del preservativo, entre otros hallazgos.
Actualmente, un grupo internacional de especialistas de países como India, Pakistán, Etiopía, Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos trabaja en el desarrollo de indicadores globales de bienestar sexual y reproductivo que permitan evaluar si las personas pueden vivir su sexualidad de manera libre, satisfactoria y autónoma.
Volverán las risas cómplices. También los silencios, aunque quizás ya no sean los mismos. Habrá preguntas, dudas, vergüenzas y nuevas palabras para nombrar lo que antes no se nombraba. En esas conversaciones —en un bar, alrededor de la mesa de una cocina, en el patio de una casa campesina— también puede empezar a cambiar la manera en que una sociedad habla de sexualidad. Y entonces el placer ya no será aquello que se evita decir, sino una parte posible de una vida vivida con autonomía, dignidad y libertad.
SM/MG
0