Werner Herzog recibe su Premio Donostia y da un consejo a los jóvenes: “No vivan una vida dictada por algoritmos”
El cineasta Werner Herzog, considerado una de las grandes referencias del cine contemporáneo, va a ser reconocido este viernes con el Premio Donostia con el que el Festival de San Sebastián rinde homenaje a toda su carrera. En certamen, que se celebrará hasta el próximo 26 de septiembre, se proyecta su última película, Bucking Fastard. El largometraje, protagonizada por Rooney y Kate Mara, además de Orlando Bloom y Domhnall Gleeson, compitió en la última Mostra de Venecia.
Bucking Fastard cuenta la historia de dos hermanas gemelas que actúan como si fueran una sola. Tanto, que hablan al unísono, se enamoran del mismo hombre y comparten los mismos sueños. La respuesta es que el mundo que las rodea a través de los tribunales, la prensa, personas que quieren ayudarlas y otras muchas que buscan aprovecharse de ellas, y las acompañan o atacan a medida que avanzas sus vidas.
“Esta película es una ficción completamente inventada”, aclaró el cineasta ante los medios en San Sebastián sobre la trama, defendiendo que está especialmente orgulloso de que la narrativa que empleó se aleje de la habitual de los films de Hollywood, ya que primó que tenga que ver “con el mundo poético”.
En su reparto incluyó a Orlando Bloom, sobre el que se deshizo en elogios y relató que, debido al poco tiempo de preproducción con el que contaron para hacer la película, se conocieron prácticamente en el set. El actor de El Señor de los Anillos y Piratas del Caribe afirmó que le encanta cómo el cineasta “renuncia por completo a juzgar a sus personajes y no ofrece respuestas fáciles”.
Rechazo a ser considerado “obsesivo”
La carrera de Werner Herzog se extiende a lo largo de seis décadas y su filmografía está integrada por cerca de ochenta títulos entre ficción y documental. Entre sus temas habituales están la obsesión, los límites de la condición humana y el enfrentamiento del individuo con entornos extremos. Prueba de ellos son títulos como Aguirre, la ira de Dios (1972), Fitzcarraldo (1982), célebre por el traslado real de un barco de vapor sobre una montaña en plena selva, Grizzly Man (2005) y La cueva de los sueños olvidados (2010).
Eso sí, el director insistió en dejar claro que “no” le gusta la palabra obsesión: “Estoy superrelajado. Si fuera un director obsesivo, todos se irían. Cuando estás obsesionado desaparecen el dinero y los equipos. Yo no lo estoy”.
Actualmente, le quedan tres días para terminar de rodar su siguiente película, y comentó que está trabajando en dos libros a la vez. Eso sí, defiende que no es un “adicto al trabajo”: “Yo también tengo mis días. No trabajo salvajemente, lo hago con fluidez”. Entre medias, indicó que lleva igualmente a cabo “cosas de la vida diaria como ir al banco o quedar con los amigos”.
Orlando Bloom coincidió con el artista alemán en la necesidad de “cocinar o llevar a tus hijos al colegio”: “No podés hacer personajes si vivís desconectado del mundo real”.
Performar constantemente
Las protagonistas de Bucking Fastard son constantemente juzgadas por sus entornos. El cineasta opina que “la cultura y el lenguaje nos conforman”: “Casi todo lo que hacemos ahora es performativo, está dictado por el contexto social”. Werner Herzog no considera que esto sea “malo”, pero sí fue tajante en la necesidad de “defender nuestras almas de todos los ataques que nos vengan desde fuera e intenten ocuparlas”.
En la misma línea, quiso lanzar un mensaje a los jóvenes: “No vivan una vida dictada por algoritmos. Mantengan su atención mientras cavan un agujero en el suelo o se construyen una pequeña casita en un árbol”. “En el momento en el que el mundo empieza a ocupar nuestra alma tenemos que ser muy vigilantes”, sostuvo, “y mucho cuidado con la IA, la cosa se va a poner muy difícil”.
En lo que respecta al Premio Donostia, que recibirá esta noche, reconoció que no lo lleva a “mirar hacia atrás”: “No miro mucho hacia atrás ni pienso en cuántas películas hice. Estoy muy enfocado en lo que tengo que hacer ahora”. Para el cineasta, el “único motivo” por el que este reconocimiento lo lleva a pensar en su pasado es comprobar que forma parte de “un conjunto de grandes artistas, directores, actores” que fueron condecorados con el galardón antes que él.
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