Finalizan las vacaciones de invierno y los alumnos vuelven a las aulas: cómo será el nuevo protocolo escolar que regirá en CABA

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El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue preciso a la hora de informar la modalidad de retorno a las aulas, la semana que viene una vez que finalicen las vacaciones de invierno. Este lunes habrá un regreso a la presencialidad completa de los alumnos de la Ciudad de Buenos Aires que se hará de manera gradual, por niveles. 

Primero será el turno del SecundarioDespués lo harán los alumnos de escuelas primarias. Y, por último, el nivel inicial. Las burbujas serán los cursos completos, “con sus rutinas habituales, como era antes de la pandemia”. También se decidió el regreso a las clases presenciales de todos los alumnos de universidades públicas y privadas de CABA.

Como indicó el jefe de gobierno porteño, los primeros en volver por cursos a las aulas serán los del nivel medio. “Tenemos un plan para que todos los chicos de todos los niveles retomen su rutina habitual, como era antes de la pandemia. Esta vez vamos a empezar con los chicos de la Secundaria, que son los que más tiempo estuvieron en la virtualidad. Son chicos que se acercan al mundo de los adultos, que sufrieron más este tiempo, a nivel emocional, y es muy importante la escuela en esa franja de edad, sobre todo los que están terminando. Se va a hacer desde el miércoles 4 de agosto (2 y 3 son para alumnos que deben recuperar contenidos) de manera gradual. Ese día vuelven todos los chicos de la secundaria desde 4° año en adelante. Desde el lunes 9 de agosto, todo el resto de los chicos, de 1° a 3° año”, explicó.

Asimismo, aclaró que, después de un análisis, “si la situación sanitaria está bien, si los números de casos son normales y no hubo un aumento, desde el 17 de agosto, vuelve la Primaria. Y, desde el 23, los alumnos del nivel inicial. Son 700 mil chicos que vuelven al régimen habitual. Es un orgullo y un avance enorme”, remarcó Larreta.

Infobae publicó un borrador del protocolo que será rubricado en las próximas horas. El Ministerio de Salud porteño elaboró una nueva guía e introdujo como principales novedades que el curso completo pasa a ser la burbuja y que la asistencia vuelve a ser obligatoria. Al margen de esos ajustes, sostiene el resto de las pautas de cuidado. “El grupo burbuja es el aula completa de cada sala/grado/año/curso”, dice el borrador del protocolo en sus primeras páginas. Esa revisión implica que ya no habrá dos o tres subgrupos dentro de los cursos para cumplir con los 1,5 metros de distancia, sino que todos los chicos confluirán en las aulas. No obstante, se mantiene el principio de no contacto entre los distintos grados de primaria o años de secundaria.

“Para el desarrollo de las clases presenciales en el aula a cada estudiante se le asignará un lugar fijo que deberá respetar y que no podrá ser modificado mientras se mantenga la emergencia sanitaria”, advierte el instructivo. 

Por otro lado, para el caso de docentes que dicten clases en más de un curso, deberán “extremar las medidas de seguridad, tales como mayor distanciamiento respecto de los estudiantes, evitar la circulación por el aula, entre otras”.

Comedores escolares

En cuanto a los comedores escolares, a partir de ahora estarán habilitados con aforo del 50 por ciento. “El servicio de comedor se organizará por turnos y, al igual que en el aula, cada estudiante será asignado con un lugar fijo en la mesa que no se podrá modificar. Las mesas de seis personas tendrán un aforo del 50 por ciento. Los tres estudiantes deberán sentarse intercalados, dejando un espacio entre ellos”, anuncia el reglamento para la hora del almuerzo, según publicó La Nación.

Las pautas del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta abren un nuevo foco de conflicto en el sector. Gremios docentes de CABA anunciaron para la semana próxima medidas que abarcan desde un paro de 24 horas hasta la realización de comités explicativos sobre temas sanitarios en las instituciones educativas, frente a la “presencialidad sin burbujas” dispuesta por las autoridades porteñas.

“Rodríguez Larreta anunció desde el lunes 2 de agosto próximo la vuelta a la presencialidad sin burbujas ni distanciamiento social lo cual representa un grave riesgo tanto a alumnos como docentes, por lo cual convocamos ese día a un paro y a una asamblea”, dijo a Télam la secretaria general de Ademys, Mariana Scayola.

El la provincia de Buenos Aires, un total de 4.150.000 alumnos que cursan sus estudios en un total de 16 mil establecimientos regresarán a clases presenciales “cuidadas” a partir de este lunes. Así lo anunció el gobernador bonarense, Axel Kicillof, quien precisó que, tras el receso de invierno, retornarán las clases en las aulas de los colegios estatales y privados en los tres niveles “pero con protocolos”.

Luego de las vacaciones, cómo generar las mejores condiciones para enseñar y aprender

“Desde problemas económicos en la familia, la pérdida de algún familiar, no ver a sus amigos, sentir que se han quedado rezagados en sus estudios, entre otras situaciones propias de estos tiempos, hacen que los chicos están en una situación de vulnerabilidad emocional muy grande. Y el estrés sigue en la escuela: ¿nos estarán cuidando?, ¿Estoy demasiado cerca de mi compañero?, ¿Es seguro ir al baño?, ¿Puedo darle una hoja a mi compañero?, ¿Y si por venir al colegio contagio a mi familia?, ¿Y si no me acuerdo de nada?...”, indica Laura Lewin, autora, capacitadora y especialista en educación, a elDiarioAR.

La especialista en educación plantea que el aprendizaje y un alto nivel de estrés no son compatibles y sin la seguridad emocional, no hay aprendizaje. “Por eso, como docentes, debemos poner foco en cómo generar las mejores condiciones para enseñar y aprender”, apunta mientras que enumera ideas para adentro y afuera del aula.

Cuidar el bienestar emocional de los alumnos. “La Inteligencia emocional incluye las habilidades de reconocer, entender y utilizar las emociones, de relacionarse con otras personas, de adaptarse a los cambios, de resolver problemas de naturaleza personal e interpersonal, y de afrontar eficientemente las demandas y desafíos de la vida diaria. Hablar de lo que nos pasa ayuda a los niños a manejar mejor lo que les pasa. Además, se ha comprobado que el hecho de hablar sobre las propias emociones tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso. También sería importante, para contribuir con la baja del cortisol, desalentar la excesiva exposición a la televisión y medios que pudiera, a través del conteo de fallecimientos y noticias angustiantes, generar un mayor nivel de angustia o estrés”, plantea Lewin.

Planificar clases interesantes. “Al permitirles a los chicos enfocarse en temas interesantes y estrategias didáctico- pedagógicas que los involucre cognitiva y mentalmente, los ayudamos a alejar sus pensamientos de aquellos temas que generan estrés. Para lograr el interés de los alumnos, debemos pensar en estrategias basadas en la interacción, trabajar por proyectos, resolución de problemas, etc. La idea es quieran participar de la clase y no que deban participar de la misma”.

Alentar el trabajo social. “Después de tantos meses de aislamiento para tantos chicos, las actividades que requieren de un trabajo en pares o en grupos, cuidando el protocolo, los ayudan a superar sentimientos de soledad. El socializar y hacer ejercicio son dos de las cosas que más ayudan a los chicos a deshacerse del exceso de cortisol en sus organismos”, sugiere.

AB