Qatar 2022: del mito de las figuras difíciles hasta 40 mil pesos por la extra de Messi

¿Será por la confianza en la Selección Argentina? ¿O porque sería el último mundial de Lionel Messi? Ni los expertos lo pueden responder. El domingo pasado se puso en venta el álbum del Mundial Qatar 2022 y en 24 horas se agotó. Tiene un precio sugerido de $750 tapa blanda y de $3000 el de tapa dura. Cada paquete de figuritas cuesta $150. Los planteles de las selecciones coleccionables tienen 18 futbolistas y se necesitan 670 figuritas para completarlo.

Pero apenas se puso a la venta, empezó el negocio: Un pack de 10 paquetes se consigue en las plataformas online entre $5.000 y $7.000, cuando comprándolas en el kiosco el valor es de $1.300. La figurita suelta de Neymar ronda los $2500 en tanto la de Lionel Messi está en $4.500. Además, por $34.000 se consigue el álbum completo, aunque claro, sin la magia de llenarlo una por una. Pero además, los casilleros para las “extra sticker”. Hasta el viernes, se conseguían por $40.000 la del capitán de la selección aunque se llegaron a publicar en $80.000.

“Es una locura esto, más que otros mundiales. Lo de ahora está superando todo. No sé por qué. Me llama la atención y no sé responder por qué hay tanta efervescencia. Porque las figuritas no son baratas y la situación económica no está bien. Pero así y todo hay más efervescencia que en el 2014 y en el 2018”, cuenta Pablo Pereyra, coleccionista de figuritas de la ciudad de La Plata.

Pablo tiene 47 años y, como la mayoría, empezó con la pasión por las figuritas de chico. Su primer álbum fue el de España ’82. Además tiene completos los de los mundiales Argentina ‘78, Italia ‘90, Estados Unidos ’94. Colecciona, vende e intercambia figuritas. “Todo el combo”, así se define. El circuito lo realiza a través de la cuenta de Instagram @laplatafigus y el Facebook Figuritas y cartas deportivas varias (La Plata). 

Según explica, existió una especie de preventa con poca cantidad de ejemplares de álbumes y ahora hay faltantes y la demanda de los fanáticos es constante: “Es terrible te digo la verdad estoy que no me dejan respirar. Apenas me siento a comer ya me están volviendo loco. Me tocan timbre los vecinos, otros se enteran de que estoy vendiendo así. Todo el tiempo”. Las consultas le llegan por WhatsApp, por Instagram, por Facebook. “A ese ritmo estoy todo el día. Sólo lo administro yo”, dice. Además, desde el Mundial Brasil 2014, organiza juntadas en el monumento de la Plaza Malvinas Argentinas de 19 y 51, de La Plata, donde se intercambia, vende o compra figuritas. “No es algo del mundial, es algo de todo el año”, cuenta.

No hay figuritas difíciles, lo que sí hay es especulación del mercado. “Existían en una época que cuando llenabas el álbum te daban un premio. Ahora no hay premio, no existen figuritas difíciles. Si te dicen que hay figuritas difíciles para venderte te están mintiendo porque no existen. Se consigue todo. Hay gente que busca más una que otra. Por ejemplo si a vos te toca en un paquete Messi y la tenés repetida la guardas. Si te toca uno de Corea la cambias. Por eso es que algunas es más difícil conseguirlas. La gente las guarda. Pero difícil no hay ninguna”, detalla Pablo.

Para estar en el ambiente del coleccionismo de las figuritas es primordial tener calma y no enloquecerse. “Es como pescar esto: hay que saber esperar el momento, tener paciencia”, dice Pablo que además destaca que gracias al auge de internet se hizo más fácil el hecho de coleccionar e intercambiar con personas de otros lugares. “Me he ido hasta lugares recónditos. Me he metido en lugares en Capital que ni conocía de dónde era, ni sabía si salía vivo por ahí. Después pedir cosas lejos, por correo que te lleguen, esperar que te llegue. Es un trabajo de hormiga en muchas oportunidades”, agrega.

De su experiencia, su tip para guardar las figuritas es guardarlo en una bolsa de nylon si es con cierre mejor: “Ahí se conservan mejor. Porque con el paso del tiempo, el papel se pone feo si lo dejas al aire”.

Desde Italia ‘90

Fue un día de 1990. Fernando Arzola tenía 6 años. Después de un acto escolar su padre lo llevó a un kiosco y le compró su primer álbum. “Me enseñó cómo se pegaban. Me ayudaba y anotaba los que habían hecho goles en el mundial. Esas figuritas se pegaban con plasticola o boligoma no eran autoadhesivas como estas de ahora”, recuerda Fernando que hoy tiene 38 años y colecciona todos los álbumes desde Italia ’90 hasta Rusia 2018. Ese primer álbum es el que está en peor estado porque -como él dice- antes no era tan cuidadoso; y lo completó con la figurita doble de los arqueros de Costa Rica: Luis Cornejo y José Arturo Hidalgo. “Me acuerdo porque me costó un montón conseguirla y la pegué en el álbum y estaba toda arrugada. Pero la pegué igual”, cuenta. 

No recuerda cuál fue la figurita difícil de los siguientes álbumes. De Estados Unidos ’94 sólo sabe que lo llenó con la de un jugador de Rumania. Y por cuestiones económicas no pudo comprar en el momento los de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. “En el 2014 lo compré y dije ‘cómo puede ser que me falten los otros dos’. Así que compré los que me faltaban y a pegarle las figuritas”.

Fernando colecciona cosas relacionadas con el fútbol. Es ordenado, guarda todo en cajas de madera. Es hincha de Tigre y también colecciona desde el 2007 álbumes del fútbol argentino y además junta tres juegos de figuritas de cada jugador de Tigre. Cuando le falta alguna figurita recurre a un contacto que se las consigue y las compra. Y aunque sabe que es un negocio, que se gasta mucho más de lo que uno quisiera para llenar el álbum, acepta las reglas del juego y de cómo funciona. “Lo que suelo hacer es comprar al por mayor en Once como si fuera un kiosco y voy comprando de a cien paquetes y trato de ir varias veces como para cambiar la partida. Porque las partidas suelen ser diferentes”.

Con los años Fernando se volvió cuidadoso con sus reliquias futboleras, por eso explica que existe mucha diferencia entre una figurita que manipula un grande y las que manipulan los chicos: “Yo la verdad que no cambio con chicos salvo que sepa que está en un estado excelente. La miro, si por ahí me falta alguna y me cuesta mucho la cambio igual pero no la pego hasta ver si no la puedo conseguir en mejor estado. Pero bueno soy bastante mañoso hincha con eso. De hecho no dejo que nadie toque los álbumes. Los toco yo nomás”. 

Según él, le resultaba más fácil llenar los álbumes cuando iba al colegio porque cambiaba con sus compañeros. “Hay mucha gente que no entiende que es el coleccionismo y piensa que porque sos grande no podes coleccionar figuritas y no tiene nada que ver. A mí es algo que me enseñó mi viejo desde chiquito y me quedó y me encanta. Yo no tengo hijos pero si algún día tengo le voy a comprar figuritas. De fútbol nomás y seguramente termine comprando dos: uno para mí y uno para él o ella. Pero bueno, hay que ver si le gusta el fútbol tanto como me gusta a mí”.

Una pasión viral

Esta semana, la usuaria de Twitter @Im_Agostina, publicó en su cuenta: “Mi novio se compró el álbum del mundial con 100 paquetes (500 figuritas y encima ninguna es Messi) y ARMÓ UN EXCEL PARA PONER CUÁLES TIENE, CUÁLES NO Y CUÁLES SON REPETIDAS”. El tuit superó los 115 mil likes. El novio se llama Matías, tiene 20 años y trabaja en un local de accesorios, quien cuenta que si bien no es organizado el Excel lo usa todo el tiempo en el trabajo y acá le venía bien implementarlo: necesitaba organizar las figuritas. Matías, junto a su hermano con quien colecciona este álbum, gastó cerca de 12.500 pesos en su primera compra de figuritas de Qatar 2022. “Cuando arrancó todo lo de ahora de Qatar, nada, salimos campeones de la Copa América, tuvimos un gran revuelo vamos a decir, como que nos picó el bichito y dijimos ‘bueno este año lo volvemos a comprar´’ viste toda la manija del mundial, que es el último mundial de Messi y dijimos ‘dale lo compramos de nuevo’”.

Ante la repercusión decidieron crear un grupo de Telegram que se llama “Tradeo figus Qatar 2022” que ya cuenta con 345 miembros. “Hay un movimiento bastante copado, gente de bastante cerca, gente de bastante más lejos. Hubo gente que escribió desde Nicaragua, Honduras, creo. La verdad fue muy masivo todo”, dice.

AD/MG