BOLSILLO Y TARIFAS

Los aumentos no se frenan pese al derrumbe de los ingresos: en agosto suben transporte, prepagas, colegios, gas y agua

trabajAR

31 de julio de 2026 16:56 h

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Agosto empieza con una nueva tanda de aumentos sobre gastos que los hogares no pueden esquivar. Desde este sábado 1º suben colectivos, subte, peajes, colegios privados, medicina prepaga, gas y agua. La actualización llega en un escenario de caída del consumo, despidos, suspensiones, cierres de empresas y salarios que siguen obligados a correr detrás de precios que se acumulan mes a mes.

Los incrementos alcanzan tanto servicios públicos como privados. No son consumos excepcionales ni gastos de lujo: transporte para ir a trabajar, cuotas escolares, cobertura de salud, agua, gas y peajes. Para quienes viven de un salario, agosto arranca con más presión sobre el ingreso disponible.

El golpe llega sobre ingresos ya deteriorados. En mayo volvieron a caer en términos reales el salario privado registrado, el salario público y el salario mínimo. Para muchos hogares, el problema no es sólo que suban tarifas y servicios, sino que esos aumentos llegan después de meses de pérdida de poder adquisitivo, endeudamiento y paritarias que apenas intentan empatar la inflación.

El transporte vuelve a estar en el centro del ajuste, según surge de un relevamiento realizado por el diario Ámbito Financiero. Los colectivos que circulan sólo dentro de la Ciudad de Buenos Aires y las líneas que sólo circulan por la provincia de Buenos Aires aumentan 3,9%. La suba surge de la fórmula que combina el último dato de inflación publicado por el Indec —1,9% en junio— con dos puntos porcentuales adicionales.

En la Ciudad, la tarifa mínima de las 31 líneas porteñas pasa a $852,90 para usuarios con SUBE registrada. En la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo de las líneas numeradas del 200 en adelante queda en $1.111,19. Las líneas nacionales, en cambio, quedan fuera de este ajuste y conservan por ahora sus tarifas actuales.

El subte porteño también sube 3,9%. El boleto general con SUBE registrada queda en $1.684, mientras que la tarifa sin registrar pasa a $2.541,10. El premetro cuesta $567,35, la tarifa social queda en $567 y el boleto estudiantil en $226. La misma fórmula de actualización mensual rige para los peajes de las autopistas porteñas administradas por AUSA.

Para un trabajador que toma dos colectivos por día, el aumento se multiplica por cada jornada laboral. Para quien combina colectivo, tren o subte, cada tramo suma. El transporte público no es un consumo optativo: es la condición para llegar al empleo, volver a casa, hacer una changa o sostener una segunda actividad.

A los boletos se suman los colegios privados de la provincia de Buenos Aires, que tendrán una suba escalonada de 8,1%: 5,5% en agosto y 2,5% en septiembre. La medida alcanza a unos 1,2 millones de alumnos y ajusta topes arancelarios según nivel educativo y porcentaje de subvención estatal de cada establecimiento.

La medicina prepaga también incorpora aumentos en agosto. Las principales empresas informaron subas que, según el plan y la compañía, llegan hasta 2,9%. OSDE, Avalian, Hospital Italiano y Hospital Alemán aplican incrementos de 1,9%; Swiss Medical, entre 1,8% y 2%; Sancor Salud, entre 1,9% y 2,9%; Galeno, 2,6%; y Omint, hasta 2,9%. En algunos casos, los ajustes también alcanzan copagos.

En gas, el Gobierno pone en marcha un nuevo esquema bimestral para actualizar componentes de la tarifa. La Secretaría de Energía modificó la frecuencia de ajuste de las Diferencias Diarias Acumuladas, el mecanismo que traslada a las facturas variaciones en el precio del gas comprado por las distribuidoras. Hasta ahora se actualizaba por estación; desde agosto pasa a hacerlo cada dos meses.

El agua también sube. Las facturas de AySA aumentan 3% en agosto, según el esquema dispuesto por el Ente Regulador de Agua y Saneamiento. El tope mensual rige desde mayo y se extiende hasta agosto inclusive. El programa de tarifa social con descuento del 15% para sectores vulnerables se mantiene vigente.

El problema para los hogares trabajadores es la acumulación. Una suba aislada puede parecer menor cuando se compara con el IPC general. Pero cuando en el mismo mes aumentan transporte, salud, educación, agua, gas y peajes, el salario enfrenta una suma de gastos fijos que no siempre se puede recortar. El ingreso no se gasta en el promedio de inflación: se gasta en boletas, boletos, cuotas y servicios.

Ese punto vuelve más frágil el argumento de la desaceleración inflacionaria. El último dato del Indec marcó 1,9% en junio, pero buena parte de los aumentos de agosto igual se ubica por encima de ese número o se encadena con fórmulas de actualización mensual. Además, los gastos fijos vienen creciendo más que el promedio en los últimos meses, como ocurrió con servicios, regulados, vivienda y salud.

Los aumentos llegan cuando el mercado laboral ya muestra señales de deterioro. La caída del consumo golpea a comercios, pymes e industrias; las empresas anuncian suspensiones, recortes o cierres; y las paritarias se negocian en tramos cortos, más como defensa frente a los precios que como mejora real del poder adquisitivo.

Para los trabajadores, la cuenta de agosto no empieza en cero. Llega después de meses de recomposiciones salariales moderadas, endeudamiento familiar, pérdida de poder de compra y más presión sobre empleos formales e informales. Cada aumento de tarifa achica el margen para comida, medicamentos, transporte adicional, deuda o gastos escolares.

El Gobierno y las empresas presentan las actualizaciones como parte de esquemas de costos, regulación o contratos vigentes. Pero en la vida cotidiana, el resultado es más simple: el mes empieza con más gastos obligatorios. Agosto vuelve a mostrar que la inflación puede bajar en el índice general y, al mismo tiempo, seguir golpeando en los precios que organizan la vida diaria de los trabajadores.

JJD